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26 noviembre, 2015

Dos miradas sobre el mismo problema

  •   Por Jorge Abalo

           

Los modelos reflejan las diferencias en las apuestas gubernamentales. Desde hace un tiempo se viene poniendo el acento desde distintos medios relacionados con una visión más oficial, la problemática de la mortalidad infantil en la Ciudad de Buenos Aires, como forma de medirlo con el resto de las provincias del país. Es cierto, que el distrito con más ingreso per cápita de la Argentina subejecuta presupuestos en salud y educación (significa que no gasta todo lo presupuestado como si no hubieran motivos), lo que lo lleva a tener entre otras cosas un alto índice de mortalidad infantil.

niño bebé mortalidad infantil

Sin embargo, cabe destacar que hay otros lugares del país, donde si bien la mortalidad retrocedió, ha habido momentos hasta hace poco, donde las cosas parecían ir de mal en peor. En Mendoza, en Lavalle con un ingreso per cápita muy 10 veces por debajo del de la ciudad se dio una situación similar allá por el año 2012, cuando el índice saltó por los aires dejando al descubierto una mala administración. En Lavalle hacia ese año, el índice de mortalidad era de 15%, un número alto en épocas como las que corren. Con la renovación en el área de salud de Lavalle, y a partir de la puesta en vigencia de protocolos sanitarios bien determinados, 3 años después, la misma bajó a niveles importantes para el departamento, ubicándose en el 2013, en el 11,2%, y en el 2014, en el 9,1%, con una proyección hacia el año que viene, que de seguir este trabajo, al margen de la conducción política que venga, poder llegar a un número cercano al 7%, lo que pondría a Lavalle en sólo 3 años, en una baja más que elocuente.

CABa y después

No está bien claro, o sí, pero lo cierto es que, en la Ciudad de Buenos Aires, la mortalidad infantil subió en el último trienio, mientras que en los dos trienios anteriores, del 2005 al 2008 y del 2008 al 2011 había descendido. De esa manera, en Caba pasó, lo que no pasó ni siquiera en la peor época del país. Entre los años 1999 y 2001, el índice era del 9,9% por mil, en el segundo trienio, del 2002 al 2004, descendió al 9,7%, en el trienio del 2005 al 2008, siguió descendiendo al 8,2% y en el período 2008 al 2011 llegó al 7,7%. Durante el último trienio, volvió a subir ubicándose en el 8,7% por mil.
Cabe destacar, que durante el período del 2008 al 2011, el gobierno de Caba era conducido por Mauricio Macri, lo que podría pensarse como un acierto, pero lo cierto es que, lo más seguro es que los números se debieron a las políticas que se gestaron anteriormente y que de a poco se fueron dejando de lado.

En Mendoza, ¿cómo estamos?

Como en todos los lugares del país, la mortalidad ha descendido drásticamente en los últimos diez años. Y Mendoza no ha sido la excepción, sólo que ahora está entre las que menos mortalidad infantil tiene de la Argentina.
A pesar de las pésimas gestiones que se han venido desarrollando en materia de salud provincial, los programas nacionales, como el Nacer, el SUMAR, y mucho más acá el Qunita, han generado las condiciones necesarias para mejorar la calidad de atención de centros de salud, que si bien todavía falta mucho, han mejorado también bastante, debido a los programas mencionados anteriormente.

Nuevamente Lavalle

Por otra parte, la implementación de protocolos sanitarios para las embarazadas en la zona del secano, o misiones sanitarias, asistiéndolas en su propia casa, o albergándolas de acuerdo a la necesidad (trabajo en conjunto con el municipio), ha mejorado sustancialmente las condiciones de salud, tanto del bebé como de la mamá.
Como conclusiones, podemos decir, que no siempre los enormes presupuestos, o el ingreso per cápita, o el producto bruto geográfico, muestran solamente, las buenas o las malas notas. En este caso, el departamento de Lavalle ha rescatado una gestión importante en materia de centros de salud, que si bien todavía falta mucho en muchos aspectos, ha mejorado un índice, que parecía imposible mejorar. Es de esperar, que las autoridades que asuman sepan asumir el compromiso de cambiar lo malo y mantener lo bueno. Por el bien de Lavalle.

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