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25 abril, 2016

La juventud hamburguesada

  •   Por Marcelo Paddilla

           

En la mesa de disección está la juventud… van pasando de a uno para el by pass gástrico. Son los dirigentes juveniles peronistas que ahora quieren enflaquecer. Juventud. Peronista. Así, separado y con punto y aparte. La crítica ofende. Y los muchachos putean por lo bajo o redactan un documento. Hacen. Pero más son los que hacen hacer a otros.

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Engordados, los jóvenes que entraron a la política con Néstor y Cristina y pisan los treinta, o los pasaron, ya tienen auto nuevo y Procrear. A otra cosa mariposa. Algún cargo a través del cual deben responder a las órdenes de pasividad de sus mayores. Están más viejos y no han logrado instalar en Mendoza un espacio unido y atractivo para que los jóvenes se sientan jóvenes. Es decir, rebeldes, críticos, picantes, anarkos, bombarderos. Critican por lo bajo. Murmurando. Comen asados y ya llevan cuanto menos 20 costillares por nuca y 20 damajuanas. Algunos quieren pista y no saben cómo hacer para despegarse de sus jefes políticos que conforman el mandarinato. El proyecto nacional y popular los necesita más que nunca, pero rebeldes. La causa está y es la misma de siempre: por historia y coyuntura, “emancipación o dependencia”.

Pero no. Oficinas. Azules, naranjas y celestes. La gloriosa JP suena en un disco de pasta. Así están. Se juntan, pero especulan. Cuando gobernaban Néstor y luego Cristina había guita. Hoy no hay un centavo pibes y pibas. Si la JP nació en los barrios, y en los sindicatos, pues hoy habrá que dejar de mirarse las mismas caras. Tengo una imagen de engorde y desinfle de los jóvenes peronistas. O están deprimidos o esperan. ¿Qué esperan?

¿Cuándo le van a patear la puerta a sus jefes cuarentones y cincuentones? ¿Qué miedo tienen? Ellos hacen su trabajo, y sus negocios por supuesto. Pueden ser sus referentes pero los tienen pisados muchachos. El peronismo mendocino no seduce a ningún pendejo o pendeja que anda por ahí con ideales. Hay más jóvenes militantes fuera de la juventud peronista que adentro. ¿Eso no les llama la atención? ¿No se lo han planteado como un problema acaso? ¿Qué interna de la interna los tiene internados en terapia intensiva?

Cargos. Sí, hacen faltan cargos para los más jóvenes. Cargos políticos y partidarios. Pero esos cargos no tienen por qué tener dependencia en oficinas de jefes que solo asfaltan las calles para la clase media y las zonas aledañas. Los pobres siempre están más lejos que los centros. Es simple. Hay que alejarse. Basta de bares temáticos. Reconozcamos que hubo una movilidad social ascendente en la juventud peronista dirigencial. Y eso, los hamburguesó. Y les pido que no usen esta crítica como chivo expiatorio para hacerme un listado de todo lo que hicieron y hacen. No me tiren a mí. Piensen que yo no les hablo a ninguno en particular. Es más, piensen que estas palabras escritas un domingo frío de abril son el otro yo de ustedes. O hagan lo que quieran.

Tienen el “sí” fácil. Es hora del “no” complejo y crítico. Romper no es la idea. Porque aquí no hay ninguna idea. La calle no viste de juventud peronista organizada y unida. En las luchas sociales es donde se nace y se crece y se discute y se organiza y se acumula y se construye. Hoy no están porque no los dejan o porque tienen miedo. Lo mejor que le podría pasar al PJ es que se le revolotee toda su juventud y le muestren que no están en edad para hacer trámites. Hagan lo contrario. Si queda una pizca de rebeldía, hagan lo contrario a lo que hacen y dicen sus dirigentes de oficina. Rompan los prejuicios y únanse con los demás jóvenes peronistas de cualquier bando. Basta de banderitas con cañas para mostrar quién la tiene más larga.

Divididos… las pelotas. ¿Se acuerdan qué joven que era Bossio?

Con afecto, este viejo.

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