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5 mayo, 2016

5 DE MAYO, DÌA MUNDIAL DE LA CELIAQUIA

  •   Por El Despertador

           

Durante el receso de un congreso internacional desarrollado en Europa, los médicos Julio César Bai (argentino) y Alessio Fasano (italo-estadounidense), junto con otros colegas, se plantearon la necesidad de establecer un día para concientizar y difundir la enfermedad celíaca. Así se estableció el 5 de mayo como el Día del Celíaco, una fecha dedicada a generar conciencia en la población sobre las personas que tienen esta enfermedad. También es un día de reflexión para las asociaciones de celíacos y autoridades, quienes evalúan lo que han logrado hasta el momento y el camino que falta recorrer. Se demanda la creación de políticas específicas para este sector, reconocimiento y subsidios por parte de las prestadoras de salud.

Repasaremos los avances más relevantes de los últimos años

* Noviembre de 2007: se crea el Programa Nacional de Control y Detección de la Enfermedad Celíaca. * 4 de mayo de 2011: se reglamentó la Ley Nacional de la Enfermedad Celíaca, Ley Nº 26.588, que es de adhesión, por lo que no todas las ciudades decidieron ser partícipes de esta medida. * Abril 2012: la resolución 407/2012 impuso a las obras sociales y a las entidades de medicina prepaga la obligatoriedad de cubrir un monto de 215 pesos mensuales en la dieta libre de gluten de las personas con enfermedad celíaca.

* LOGO OFICIAL

sin TAC

Mediante la resolución Conjunta Nº 201 y 649/2011, la Secretaría de Políticas, Regulación e Institutos, y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación han establecido que todos los alimentos libres de gluten que se comercialicen en el país deben llevar obligatoriamente impreso en sus envases o envoltorios, de modo claramente visible, el logo oficial.

MANEJO NUTRICIONAL DE LA ENFERMEDAD CELIACA

Hasta el presente no existe terapia farmacológica para tratar la enfermedad; una vez diagnosticada su único tratamiento consiste en una dieta estricta de alimentos libres de GLUTEN, que deberá mantenerse de por vida. Es por eso que resulta de gran importancia el adecuado manejo nutricional, única herramienta terapéutica disponible: es el nutricionista quien puede evaluar el estado nutricional de cada paciente y elaborar un plan de alimentación que sea acorde no solamente a la enfermedad celiaca, sino también a su estado nutricional general.

¿Cómo definimos a la Enfermedad Celiaca?

La Enfermedad Celiaca es un trastorno sistémico, mediado inmunológicamente y desencadenado por la ingestión de GLUTEN en individuos que son genéticamente susceptibles.

Los celíacos precisan realizar una dieta sin gluten, y esto supone realmente la principal complicación. Se conoce perfectamente el contenido en gluten de los alimentos naturales, y por ello es relativamente sencillo organizarse la dieta en casa. El problema surge para comer fuera.

¿Qué es el GLUTEN?

El GLUTEN es la porción proteica principal del Trigo, Avena. Cebada y Centeno (TACC) que comprende una porción soluble en alcohol (prolaminas) y otra insoluble en alcohol (glutelinas). Ambas proteínas (prolaminas y glutelinas) en contacto con agua y sometidas a un proceso de

amasado forman una red viscoelastica que constituyen el GLUTEN. Es decir, para que exista GLUTEN debe haber harina en contacto con agua y ser amasada.

Cuando el intestino de una persona celiaca se expone a estas proteínas toxicas se genera una reacción inflamatoria que causa atrofia de las vellosidades que recubren el intestino y que son las que permiten la absorción de los nutrientes.

 

¿Cómo vivir con la enfermedad celíaca?

Un diagnóstico que despierta muchas preguntas.

Esto sucede, sobre todo, por las limitaciones y las restricciones alimentarias y por miedo a una pérdida de calidad de vida. Sin embargo, se trata de un temor infundado. De hecho, los celíacos pueden vivir una vida como la de los demás, siempre y cuando se atengan a determinadas reglas. No cabe duda de que la vida del celíaco puede ser una vida normal.

¿Qué es la enfermedad celíaca?

La enfermedad celíaca es la intolerancia alimentaria permanente al gluten.

El gluten es una sustancia proteica que esta presente en el trigo y en otros cereales como la avena, la cebada, el centeno, el kamut, la espelta y el triticale. En el sujeto con predisposición genética, adulto y niño, la ingesta de alimentos que contienen gluten, aunque se trate sólo de pequeñas cantidades, provoca una reacción inmunitaria en el intestino delgado, causando una inflamación crónica que tiene como consecuencia la desaparición de las vellosidades intestinales, acompañada de síntomas que varían según los casos. En el individuo sano las paredes intestinales están recubiertas de vellosidades y microvellosidades, que tienen la función de aumentar la superficie de absorción de los nutrientes. En cambio, en los celíacos, estas vellosidades desaparecen casi por completo, dañando la mucosa intestinal. La superficie absorbente atrofiada reduce o impide la absorción de los nutrientes, tales como proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y sales minerales, causando desequilibrios y malnutrición. La intolerancia al gluten es una de las condiciones más comunes a nivel mundial. En los países con población de origen predominantemente europea (Europa, América del Norte y del Sur y Australia), afecta aproximadamente a una de cada 100 personas. Una incidencia similar se observa también en zonas en vía de desarrollo, como África del Norte, Oriente Próximo e India, donde se consumen elevadas cantidades de trigo.

 

¿Se nace celíaco o se puede contraer la enfermedad celíaca?

La enfermedad celíaca es una patología compleja, causada por una serie de factores hereditarios y ambientales.

Factores genéticos
El papel del componente genético está demostrado por la recurrencia familiar de la enfermedad celíaca, aproximadamente 10 veces más común entre parientes de primer grado respecto al resto de la población. No obstante, no se conocen aún todos los genes que contribuyen a la predisposición hereditaria. Entre ellos, destacan algunos factores del sistema HLA, complejo de genes cuya función primaria es reconocer las moléculas extrañas al organismo. La mayoría de los celíacos (por lo menos el 95%) presenta los genotipos HLA-DQ2 y/o DQ8. La presencia de HLADQ2/DQ8 es necesaria para desarrollar la enfermedad, pero no suficiente, dado que estos mismos factores genéticos se revelan en porcentajes elevados en sujetos sanos (20-30 % del total de la población).

El factor ambiental

El único componente ambiental del que se sabe, hasta ahora, que influye en la enfermedad celíaca es la presencia de gluten en el régimen alimentario.

¿Cómo se manifiesta la enfermedad celíaca?

Diferentes síntomas que indican enfermedad celíaca

Los síntomas más comunes son diarrea, pérdida de peso y de fuerzas, distensión y dolor abdominal, vómitos y, en los niños, detención del crecimiento. En algunos casos los síntomas son extraintestinales, como anemia, osteoporosis, amenorrea, déficit de vitaminas y sales minerales. También otras patologías inmunológicas, como la diabetes de tipo 1 y tiroiditis, pueden indicar la enfermedad celíaca.
Sin embargo, la enfermedad celíaca no siempre se presenta de forma evidente, sus formas clínicas son numerosas y se deben tener en cuenta para el diagnóstico. Las manifestaciones clínicas más comunes de la enfermedad celíaca pueden dividirse en casos típicos, con síntomas gastrointestinales marcados (hoy minoritarios); son más frecuentes los casos atípicos, que se caracterizan por una clínica indefinida como una colitis aparentemente banal (llamado también «colon irritable») o una carencia de hierro resistente a la terapia oral. Existen también formas silentes que, en ausencia de síntomas muy evidentes, son diagnosticadas ocasionalmente en los sujetos de riesgo, por ejemplo, en familiares de celíacos o en pacientes diabéticos sometidos a screening serológico. En estos casos, los síntomas son silentes sólo en apariencia, pues en realidad, después de comenzar el tratamiento, se registra una mejora de las condiciones psíquico-físicas. Por último, en algunos pacientes la sospecha surge de la ocurrencia de un problema extra-intestinal, como dermatitis herpetiforme, estomatitis aftosa, diabetes, osteoporosis, trastornos de la fertilidad, tiroiditis, alergias, intolerancias y algunas patologías de tipo neurológico, que pueden estar relacionadas con la enfermedad celíaca. Afortunadamente, sólo en casos muy raros la enfermedad celíaca se manifiesta desde el principio con complicaciones graves como las úlceras del yeyuno íleon o el linfoma intestinal.

¿Cualés son las formas clínicas de la enfermedad celíaca?

Una breve descripción de las cuatro formas en que se manifiesta la celiaquía.

Enfermedad celíaca típica
Las formas típicas se manifiestan precozmente, en general a los pocos meses del inicio del destete, con síntomas de mala absorción intestinal: diarrea crónica, retraso del crecimiento, inapetencia, vómitos y distensión abdominal.

Enfermedad celíaca atípica
La celiaquía atípica se manifiesta de forma tardía, con síntomas predominantemente extra-intestinales como anemia por carencia de hierro, aumento de las transaminasas hepáticas, dolores abdominales recurrentes, hipoplasia del esmalte dental, dermatitis herpetiforme o baja estatura en edad escolar.

Enfermedad celíaca silente

La celiaquía silente es diagnosticada, por casualidad, tras un control serológico por la presencia de anticuerpos activados en sujetos aparentemente sanos. Muchos casos silentes lo son sólo en apariencia; en realidad, después de comenzar el tratamiento se registra una mejoría del bienestar psíquico-físico.

Enfermedad celíaca potencial
Se definen como potenciales los casos que presentan los marcadores serológicos positivos y biopsia intestinal normal. En caso de no seguir una dieta sin gluten, los pacientes con enfermedad celíaca potencial pueden desarrollar a largo plazo una lesión intestinal manifiesta. En los sujetos afectados por patologías autoinmunes (sobre todo diabetes insulinodependiente y tiroiditis), sindrómicas (síndrome de Down, de Turner y de Williams) o con insuficiencia de IgA sérica, se revela una elevada frecuencia de enfermedad celíaca.

¿Que hacer en caso de sospecha de enfermedad celíaca?

En presencia de síntomas sospechosos de enfermedad celíaca, por lo general, es suficiente realizar un análisis de sangre específico para tener un primer diagnóstico de la intolerancia al gluten. Pero para un diagnóstico definitivo es necesario efectuar una biopsia intestinal, es decir la extracción de un fragmento de tejido, sometido a examen histológico, que permita determinar la posible atrofia de las vellosidades intestinales.

Análisis de sangre
Algunos análisis de sangre pueden confirmar la sospecha de enfermedad celíaca. Mediante éstos se analizan, principalmente, los anticuerpos antitransglutaminasa (anti tTG) de clase IgA, análisis muy fiable y automatizado. Igualmente eficaz, aunque menos estandarizado, es el estudio de los anticuerpos antiendomisio (EMA). Los anticuerpos antigliadina (AGA) de clase IgA e IgG son particularmente significativos en los niños de edad inferior a los 3 años, ya que aportan un resultado más fiable que el resto de anticuerpos. Generalmente, la alteración aislada de los AGA-IgG no tiene relevancia diagnóstica, excepto en los niños con déficit de IgA séricas.

La biopsia intestinal
En caso de que las pruebas serológicas resulten positivas, se recomienda una biopsia intestinal, examen realizado generalmente mediante gastroduodenoscopía. En los sujetos que presentan serología positiva y alteraciones típicas de la biopsia intestinal (atrofia de las vellosidades intestinales y aumento de los linfocitos intraepiteliales) subsisten todos los elementos para un diagnóstico definitivo de la enfermedad celíaca.

Prueba de provocación («challenge»)
En caso de duda, algunos gastroenterólogos sugieren (cuando la celiaquía no ha podido diagnosticarse de forma inequívoca) realizar una prueba de reintroducción del gluten después de dos años, como mínimo, de tratamiento dietético. El diagnóstico se confirma si la provocación, que se deberá efectuar bajo supervisión médica, causa la recaída clínica y bióptica en el plazo de algunos meses (o excepcionalmente en años).

¿Como afrontar la enfermedad celíaca y la diabetes?

Dos enfermedades con un origen común. Las dos se tratan con una dieta equilibrada.

El 5-10% de los pacientes con diabetes de tipo 1 (insulinodependiente) sufre también de enfermedad celíaca. Para tratar estas dos enfermedades es necesario seguir una dieta estricta, pero no restrictiva. Efectivamente, en la actualidad se aconseja a los diabéticos, tengan o no enfermedad celíaca asociada, una alimentación normal, ya sea respecto al aporte calórico total, o respecto al aporte de proteínas, azúcares y grasas. Para evitar el aumento excesivo de glucemia que se produce después de comer, se recomienda preferir los carbohidratos complejos (pan y pasta, naturalmente sin gluten) y los alimentos ricos en fibra (verduras, legumbres y fruta fresca) a los de alto nivel de azúcares simples (dulces), que también se pueden consumir, pero con moderación. Por lo que se refiere a las grasas, es conveniente elegir las de origen vegetal (por ej. aceite de oliva extra virgen) y las más ricas en ácidos grasos poliinsaturados (por ej. pescado azul), por su efecto benéfico sobre los niveles de colesterol en la sangre. Por último, hay que recordar que el tratamiento de la enfermedad celíaca tiene un efecto muy positivo sobre la diabetes, ya que ayuda a mejorar el control metabólico, y eventualmente reduce las necesidades de insulina, y además ayuda a prevenir posibles complicaciones «silenciosas» tales como la anemia y la osteoporosis.

¿Como nace la intolerancia a la lactosa?

Se manifiesta frecuentemente con la enfermedad celíaca, pero tiene causas diferentes.

Antes del diagnóstico, y también poco después de éste, el celíaco puede presentar una intolerancia a la lactosa causada por la presencia de una lesión difusa de la mucosa intestinal. Sin embargo, en algunos casos, la intolerancia a la lactosa puede persistir aún después de iniciar el tratamiento de la enfermedad celíaca, cuando la estructura de la mucosa intestinal ya se ha normalizado. Tal situación se atribuye a una carencia enzimática por motivos genéticos, bastante frecuente en la población de los países de Europa meridional, pero esto nada tiene que ver con la enfermedad celíaca. En estos casos el consumo de alimentos ricos en lactosa, y sobre todo leche, puede causar síntomas persistentes como dolores abdominales y flatulencia. El tratamiento de este trastorno requiere el abandono de los alimentos ricos en lactosa, como la leche entera y los helados con leche. En lugar de leche entera se recomienda tomar leche baja en lactosa, disponible en los supermercados. Dado que la mayoría de los afectados conserva la capacidad de digerir cantidades limitadas de lactosa, productos como los yogures y los quesos son, por lo general, inofensivos.

¿Como se trata la enfermedad celíaca?

Una rigurosa alimentación sin gluten es la única terapia eficaz.

Una rigurosa alimentación sin gluten es la única terapia eficaz que, hasta este momento, garantiza a los celíacos un perfecto estado de salud, con la desaparición de las manifestaciones clínicas, la normalización de los análisis y la recuperación de la estructura normal de la mucosa intestinal.
Para tratar la enfermedad celíaca es necesario excluir de la alimentación todos los alimentos que contengan gluten. Es importante no olvidar que incluso una pequeña cantidad de gluten puede causar daño. Por lo tanto, hay que prestar mucha atención a la composición de los alimentos comunes que se encuentran a la venta, porque muchos de ellos pueden contener trazas de gluten.
La terapia dietética se ve facilitada por la disponibilidad de una amplia gama de productos para celíacos (pan, pasta, bizcochos, base para pizza, harina, galletas y dulces), fácilmente reconocibles porque en el envase llevan el símbolo de una espiga tachada, lo que garantiza la ausencia de gluten. Además, para facilitar la dieta celíaca, las asociaciones de celíacos han elaborado una lista de los alimentos comerciales «seguros», actualizada periódicamente.

¿Qué se puede comer?

Alimentos sin gluten que es necesario saber identificar.

La identificación de los alimentos «de riesgo», se encuentra facilitada, además, por la reciente normativa de la Unión Europea sobre el etiquetado, que obliga a las empresas a declarar si el producto contiene gluten, aunque sean cantidades mínimas. La ingesta de trazas de gluten, sea consciente o involuntaria, normalmente no produce molestias inmediatas, pero puede ser nociva a largo plazo por el riesgo de persistencia de la inflamación intestinal. Por lo tanto es indispensable no «bajar la guardia» en la dieta, pero sin llegar a la fobia al gluten ó al stress psicológico, comportamientos absolutamente injustificados.

Alimentos libres, es decir sin gluten
Existen numerosos alimentos naturales sin gluten, que se pueden consumir sin problemas: arroz, maíz, patatas, legumbres, alforfón o trigo sarraceno, tapioca, castañas, leche y sus derivados, carne, pescado, huevos, aceites vegetales, verdura y fruta. Además, hay a la venta una amplia gama de productos para celíacos (pan, pasta, bizcochos, bases para pizza, harina, galletas y dulces), que se reconocen por la espiga tachada, símbolo que garantiza que el alimento es sin gluten.

Alimentos de riesgo
Se pueden consumir sólo después de haber comprobado, en su envase, que no contienen gluten. No obstante, no se pueden considerar seguros al 100%, porque aunque no aparezca el gluten entre los ingredientes, pueden haberse contaminado durante el proceso de producción. En esta categoría de alimentos, que pueden contener gluten o trigo como ingrediente o aditivo, entran, por ejemplo, la comida precocinada, los embutidos, las salsas de soja y el helado.

Alimentos prohibidos
Se deben eliminar absolutamente todos los productos que contengan trigo, kamut, triticale, espelta, cebada, centeno y sus derivados. Se desaconseja así mismo la avena, porque a menudo está contaminada de gluten.

 

 

 

¿Cuales son los efectos positivos de la dieta sin gluten?

La desaparición de las manifestaciones clínicas es la primera consecuencia.

Al comenzar el tratamiento dietético se observa la desaparición de las manifestaciones clínicas, la normalización de los anticuerpos y la recuperación de la estructura normal de la mucosa intestinal. En el sujeto con síntomas típicos, los efectos del tratamiento parecen prodigiosos: en pocos días se nota una mejora del apetito y del estado de ánimo, seguido de la progresiva desaparición de la diarrea y, en los niños, se retoma el crecimiento. También las eventuales alteraciones metabólicas, como por ejemplo una reducida mineralización ósea o la anemia por carencia de hierro, tienden a normalizarse lentamente. El tratamiento dietético, en especial si es precoz, minimiza el riesgo de complicaciones a largo plazo, pero no anula del todo la posibilidad de eventuales patologías autoinmunes asociadas. Entre ellas, cabe recordar la tiroiditis autoinmune (de Hashimoto), enfermedad bastante frecuente durante la pubertad, especialmente en mujeres.

Ventajas de una alimentación sin gluten:

  • el intestino vuelve a la normalidad
  • los nutrientes se absorben por el organismo
  • se recupera el peso perdido
  • se recobran las condiciones psíquico-físicas óptimas

 

¿Cómo se alcanza el justo equilibrio?

  • La dieta sin gluten permite alimentarse de forma sana, sabrosa y equilibrada. Para el bienestar del organismo, se aconseja comer de todo, beber mucha agua y usar la sal con moderación. Variar la alimentación es importante. Una guía útil para la composición del menú diario es la «pirámide de la alimentación saludable », subdividida en seis secciones, cada una de las cuales contiene un grupo de alimentos: los que se encuentran en la base tienen que estar presentes en cantidades mayores en la dieta (fruta y verdura), mientras que los que se encuentran en el vértice (grasas) se deben tomar en cantidades reducidas.

 

 

 

Menú semanal: ¿Qué recomienda el chef?

  • Este menú pretende ser un ejemplo para orientarse durante la primera etapa del nuevo régimen alimentario. Las comidas del menú son fáciles de hacer y se pueden variar según los gustos y costumbres de cada cual. Existen, además, muchos recetarios de comidas sin gluten, gracias a los cuales podrás dar rienda suelta a su imaginación.

¿Cómo comer sano?

Todos los días se debería tomar:

Frutas y verduras 5 veces cada día
Frutas y verduras constituyen una fuente de fibra, vitaminas, minerales, oligoelementos y antioxidantes. En este grupo entran también las legumbres frescas. Cada día se aconseja el consumo de 3 porciones de verduras y de 2 porciones de fruta, cada una de 120 gramos.

Cereales y tubérculos en cada comida
Productos a base de cereales como el pan y la pasta sin gluten, las patatas y el arroz son una importante fuente de carbohidratos y fibra y, por lo tanto, de energía fácilmente utilizable. En cada comida, debería ingerirse algún alimento de este grupo, es decir, tres porciones al día. Una porción es igual a unos 80-100g de pan sin gluten, unos 200g de patatas o unos 100g de pasta sin gluten.

Carne, pescado, huevos y legumbres, cada día en cantidad
De 1 a 2 porciones alternadas de carne y pescado (aprox. 100-120g). Es preferible la carne sin grasa, bovina, de aves, cerdo y pescado. Huevos, máximo 2-3 veces a la semana. Estos alimentos proporcionan minerales, proteínas y vitaminas del complejo B. Entran en este grupo también las legumbres secas (judías, garbanzos, guisantes, lentejas, aprox. 60g), que contienen carbohidratos y muchas proteínas.

Leche y derivados lácteos, cada día
De 1 a 2 porciones de leche o de sus derivados (yogur, requesón y quesos) preferiblemente bajos en grasas. Estos alimentos proporcionan calcio, proteínas y vitaminas del grupo B2 y A. Cada porción debería ser de unos 120g.

Grasas y aceites, cada día en su justa medida
1-3 porciones de grasas y aceites (aprox. 10g). Aportan ácidos grasos y vitaminas liposolubles (A,D,E,K,I) que favorecen la absorción. Se deben preferir las de origen vegetal (aceite de oliva virgen extra), aunque se pueden utilizar también grasas de origen animal (mantequilla, nata, tocino, manteca, etc.), siempre en su justa medida.

Consejos útiles para una alimentación correcta

Algunas pequeñas sugerencias:

  • • beber todos los días al menos 1 o 2 1itros de agua. Las bebidas aconsejadas son agua mineral, zumos de fruta y verdura diluidos, infusiones de hierbas o de frutas no azucaradas
  • preparar comidas sanas y sin grasas (al horno, hervidas, al vapor o salteadas)
  • comer lentamente, masticar bien y saborear la comida
  • utilizar más hierbas aromáticas frescas y condimentos en lugar de sal
  • consumir alcohol con moderación
  • utilizar el azúcar con moderación
  • para la preparación de las recetas, emplear exclusivamente ingredientes sin gluten
  • evitar la contaminación con alimentos que contengan gluten
  • • hacer regularmente ejercicio físico

¿Qué reglas higiénicas hay que respetar en la cocina?

Cómo preparar una comida segura sin gluten.

Estar seguro de escoger ingredientes sin gluten. Para ayudarse, consultar las listas de productos aconsejados por las asociaciones de celíacos.

  • No tocar los alimentos con las manos enharinadas o con utensilios no lavados (cuencos, cucharas, coladores, ollas, etc.) que hayan estado en contacto con alimentos con gluten.
  • No apoyar los alimentos directamente sobre superficies que puedan estar contaminadas, como la zona de trabajo, la bandeja del horno, la plancha o parrilla.
  • Limpiar siempre antes de comenzar a trabajar.
  • No utilizar aceite de fritura que haya sido usado para freír alimentos con gluten enharinados o rebozados.
  • No utilizar agua de cocción que haya sido usada para cocer pasta con gluten.
  • Usar papel de hornear o de aluminio sobre superficies que puedan estar contaminadas

 

¿Qué otros aspectos dietéticos hay que considerar?

  • Cómo complementar eventuales carencias alimentarias o intolerancias asociadas.La dieta sin gluten, utilizada desde hace más de 50 años para tratar la enfermedad celíaca, es un régimen válido desde el punto de vista nutricional, para todas las franjas de edad y también en situaciones particulares (p. ej. embarazo y diabetes). La necesidad de excluir los alimentos derivados del trigo y otros cereales con gluten puede suponer un aporte de fibras vegetales inferior al nivel óptimo. Esta situación se puede compensar con una adecuada introducción diaria de vegetales y fruta fresca. Es importante asegurar también un aporte suficiente de vitaminas, en particular las del complejo B, y de calcio.

¿Existe algún tratamiento alternativo a la dieta sin gluten?

  • Se están estudiando diferentes soluciones terapéuticas.El objetivo es permitir que el paciente se libere del «peso» de la dieta sin gluten. Se encuentran en fase de estudio, por ejemplo, variedades de cereales menos dañinas, enzimas capaces de metabolizar los elementos proteicos más indigestos para el celíaco, fármacos con actividad antitransglutaminasa o anticitoquinas e inmunomoduladores que bloqueen la respuesta anormal al gluten (la llamada «vacuna»). En este momento, las pruebas de eficacia de los potenciales tratamientos alternativos se encuentran en fase inicial. El paso del laboratorio a las pruebas clínicas se retrasa, sobre todo, por la falta de un modelo animal de enfermedad celíaca. No es difícil imaginar un futuro más alentador para los celíacos, pero es más arriesgado prever el tiempo que llevarán las investigaciones. Cabe subrayar, además, que cualquier tratamiento innovador deberá demostrarse más válido que la solución segura, eficaz y actualmente disponible que supone, hoy por hoy, la dieta sin gluten.

¿Controles después del diagnóstico: cómo y cuándo?

Después de 1-2 años de dieta, no son necesarios otros análisis.

Si no existen dudas sobre el diagnóstico, no se considera necesario verificar la normalización de la biopsia intestinal. Sin embargo, es conveniente que el paciente se haga periódicamente un chequeo en un centro especializado, con el que se podrá comprobar el resultado de algunos análisis.

  • • los parámetros de evaluación del hierro (hemograma, sideremia, ferritina). Una carencia persistente de hierro puede ser solucionada con un aporte oral;
  • los anticuerpos anti-tTG (si son positivos, indican una alteración en la dieta);
  • los análisis para el diagnóstico precoz de patologías autoinmunes, presentes o sospechosas (sobre todo anticuerpos antitireoglobulina y anti-tiroperoxidasa para el diagnóstico de tiroiditis).

La monitorización de la osteoporosis mediante densiometría ósea es indicada, sobre todo, en los casos diagnosticados tardíamente, en especial en las mujeres. A las personas que, en la visita de control, presentan un marcado aumento de peso, se les recomienda efectuar estudios metabólicos de primer nivel (colesterol total, colesterol- HDL, triglicéridos, glucemia). En los familiares más cercanos del paciente (hijos, hermanos, hermanas, padres) el riesgo de enfermedad celíaca es mayor (10% aproximadamente) respecto al resto de la población. Por este motivo, también se les aconseja practicar, aunque aparentemente gocen de buena salud, la investigación de los marcadores de enfermedad celíaca (anticuerpos anti-tTG y, si es preciso, genotipo HLA-DQ2/DQ8)

 

 

 

 

¿Se vive la enfermedad celíaca con tranquilidad?

La dificultad más grande que hay que superar es el primer diagnóstico.

Se suele decir que, una vez diagnosticada, la enfermedad celíaca deja de ser una enfermedad y se convierte en una forma de vida. En efecto, después de comenzar el tratamiento, el estado de salud psíquico-físico mejora notablemente, pero hay que aprender a convivir con las reglas que impone el nuevo régimen dietético. La amplia variedad de productos sin gluten, que desde hace poco ha puesto a disposición la industria alimentaria especializada, ha contribuido notablemente a elevar la calidad de vida de los celíacos. Cada vez es más fácil encontrar alimentos sin gluten en los supermercados, así como productos listos para consumir o para cocinar. El peso de la restricción alimenticia se advierte al comer fuera de casa, dado que en los establecimientos de restauración (comedores, cafeterías, restaurantes) la disponibilidad de platos o tentempiés sin gluten es aún limitada. A pesar de ello, esta situación mejora año tras año, gracias al gran afán de las asociaciones de celíacos y a la creciente atención de las instituciones y de los medios de comunicación.

La vida escolar
Muchas escuelas pueden garantizar a los niños celíacos platos seguros. A pesar de ello, es importante que los padres verifiquen personalmente el conocimiento del problema por parte del profesorado y del personal encargado de la cocina. La amplia disponibilidad de meriendas sin gluten, dulces y saladas, permite afrontar satisfactoriamente situaciones particulares como las excursiones escolares y las fiestas de cumpleaños.

La adolescencia
Las transgresiones de la dieta son más comunes durante la adolescencia, puesto que muchos jóvenes tienen dificultad para aceptar y, sobre todo, mostrar ante los demás su «diversidad alimentaria». La frecuente falta de síntomas puede acentuar también la tendencia a las transgresiones ocasionales. ¿Qué se debe hacer en estos casos? Es conveniente evitar las actitudes culpabilizadoras, o peor aún, amenazantes, y preferible concentrarse en una correcta información y en los comportamientos útiles para mejorar el cumplimiento de la dieta. En determinados casos, especialmente, si hay conflictos entre el joven paciente y sus padres, se puede recurrir a una ayuda psicológica. Las dificultades de la adolescencia son generalmente transitorias y no descartan la posibilidad de alcanzar, con el transcurso del tiempo, el objetivo de una convivencia tranquila con la enfermedad celíaca.

Una persona, ¿nace celíaca o puede desarrollar a lo largo de la vida esta intolerancia al gluten?

En este caso, las dos respuestas son correctas, ya que sólo quien tiene una predisposición genética, podrá desarrollar esta intolerancia al gluten. Sin embargo, para que esto suceda, se debe introducir gluten en el régimen alimentario y por lo tanto dañar la mucosa del intestino delgado.

Si se incorporan tardíamente en la dieta los alimentos que contienen gluten, ¿se puede reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad celíaca?

Hasta el día de hoy, no se ha demostrado que una incorporación tardía de las clases de cereales que contienen gluten eviten que un niño pequeño desarrolle celiaquía. En el mejor de los casos se podrían llegar a retrasar los síntomas, pero estos aparecerán tan pronto como se incorpore gluten a la alimentación.

¿Hay celíacos en la familia? Carácter hereditario

Al menos una parte del sistema inmunológico puede verse afectada por la transmisión hereditaria, por lo tanto es muy frecuente la transmisión de esta enfermedad en los parientes de sangre. En caso de los parientes de primer grado (padres, hijos, hermanos) la frecuencia de aparición es de un 10 %, mientras que para los gemelos univitelinos es, al menos, del 70 %.

¿Puede curarse la celiaquía?

Hasta el momento no se conoce ninguna terapia que permita a los celíacos ingerir nuevamente alimentos con gluten sin dañar la mucosa intestinal. La única solución es una alimentación sin gluten.

Dieta sin gluten y autismo

En muchos sujetos autistas la mala digestión de la caseína (proteína de la leche) y del gluten lleva a la formación de dos opiáceos (sustancias parecidas a drogas como la heroína o la morfina) que alcanzan la circulación de la sangre y afectan al sistema nervioso. La presencia de estos opiáceos se revela mediante análisis de orina específicos. Actualmente, incluso cuando se han estudiado pocos casos, los análisis han resultado positivos en aproximadamente dos tercios de los mismos. Por esto, algunas veces, se prescribe una dieta libre de leche y gluten.

La dermatitis herpetiforme

La D.H., también conocida como la “Enfermedad de Duhring”, es una variante especial de la celiaquía, que sólo puede tratarse con una estricta alimentación sin gluten. Es reconocible por las pústulas y ampollas rojas que aparecen en codos, rodillas, nalgas, nuca, cuello, hombros y en la parte inferior de la espalda. La erupción cutánea que aparece es similar a la del herpes. Al mismo tiempo, en el área intestinal, el cuerpo reacciona como en la celiaquía ante la ingesta de alimentos con gluten.

Alergia a los cereales

No hay ninguna relación entre la alergia a los cereales y la intolerancia al gluten. Si bien la primera causa de ambas enfermedades reside en la proteína de los cereales, los mecanismos de la intolerancia son completamente diferentes.

¿Puedo transgredir la dieta de vez en cuando?

En ningún caso: incluso si no aparece ningún síntoma visible, el ingerir nuevamente alimentos que contienen gluten dañaría otra vez la mucosa intestinal y otros órganos. Esto causaría más o menos los mismos problemas que en la primera aparición de la celiaquía.

¿Una dieta sin gluten puede llevar a una deficiencia de nutrientes?

No, porque una dieta equilibrada sin gluten contiene todos los nutrientes que el cuerpo humano necesita. En caso de que se detecte una falta de fibras vegetales, la dieta debe enriquecerse agregando verduras, frutas y legumbres.

Información cedida desde la pagina schaer.com

Tratamiento de la Enfermedad Celiaca

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