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Lavalle: sigue el ajuste en el área de agricultura familiar

Por El Despertador

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2 febrero, 2018

Amalia Guisasola arrancó su año con la noticia de que ya no tenía trabajo. Ella es Ingeniera Agrónoma y viene desempeñándose desde el 2014 como técnica de la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación (SAF). Gran parte de su trabajo territorial es, más bien dicho era, en el departamento de Lavalle.

 

Foto: la izquierda diario

La SAF a nivel nacional tuvo una ola de despidos a lo largo del 2016. Este inicio de año sumó otra más en varias provincias. Guisasola fue la mendocina damnificada y así nuestro departamento se quedó sin parte de una política pública para pequeños productores. El despido queda enmascarado bajo la forma de la no renovación de su contrato. “Los primeros días de enero comienzo a preguntar por la llegada de mi contrato, y al día siguiente me citan para hablar con el Coordinador Provincial de la SAF y me comunica que el contrato no había llegado” contó Guisasola a El Despertador. Martín Balliro es el Coordinar de la SAF en Mendoza y jefe de la ingeniera agrónoma despedida. El de Guisasola fue el único contrato de Mendoza que no se renovó. Sobre el diálogo con su superior para comprender lo sucedido nos decía: “él me dijo que no entiende y que no sabía qué iba a pasar … le pregunto sobre mis funciones y responsabilidades en el territorio y sobre qué les explicaría yo a los productores con los que vengo trabajando, ¿les digo que estoy desafectada? y me contestó que haga lo que yo quiera …”

Las tareas que la técnica venía desarrollando en diferentes comunidades de Lavalle eran: inscribir productores en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF) para la obtención de beneficios, gestionar el Monotributo Social Agropecuario para regularizar la situación impositiva de pequeños productores, atender reclamos en la oficina que la SAF tiene en el municipio y tareas a terreno en el agregado de valor de los productos de pequeños productores, en su mayoría viticultores y elaboradores de vino casero.

Amalia Guisasola es integrante de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras Rurales Sin Tierra (UST) desde hace 15 años. Consultada sobre si veía en su despido persecución política por ser parte de una organización social afirmó: “evidentemente tiene que ver con una política general de achicar cierta forma de trabajar con el sector de la agricultura familiar”. Este es el primer caso en Mendoza pero la ingeniera advirtió: “ya hay amenazas de que en marzo los despidos continúen, soy una de tantos y tantas que fueron y vendrán”.

Organizaciones sociales y desde otras instituciones públicas se solidarizaron con la técnica despedida. Daniel Pizzolato, Director del INTA La Consulta elevó una nota a Balliro, entre otras cosas expresó: “es una persona muy trabajadora, con gran aptitud en la resolución de problemas y con amplio conocimiento y experiencia en el sector vitivinícola de la provincia de Mendoza” y que tiene “excelente relación con los productores y colegas”. La nota cierra avalando la continuidad laboral de la ingeniera y pidiendo explicaciones por el despido.

Por su parte Miriam Quiroga, responsable de Área de coordinación entre el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y la Municipalidad de Lavalle, también en una nota dirigida al jefe de la despedida, expresó: “cabe destacar la importancia del área de Agricultura Familiar en el ámbito agropecuario del departamento de Lavalle, tanto en el sector ganadero, agrícola y vitivinícola” y sostuvo que Guisasola actuó “superando los objetivos y metas asignados en contextos muchas veces signados por las limitaciones de recursos que habitualmente nuestras instituciones encuentran”.

Luis Caballero, referente nacional de la Ecomomía Social y Solidaria, expresó, también en nota a Balliro, que la técnica es “un muy valioso recurso humano que prestigia la accion estatal” y reforzó: “los objetivos del gobierno … requieren un Estado integrado por agentes altamente profesionales y comprometidos como Amalia Guisasola”

La UST en un comunicado público sostuvo que “se profundiza el desfinanciamiento de la Institución y se despide a técnic@s comprometidos que desarrollan tareas profesionales a terreno, claves para los productores/as y las organizaciones” y defendió a su militante: “su trabajo se ha centrado en la construcción de alternativas productivas y de comercialización que fomenten el arraigo rural, la producción de alimentos, el agregado de valor local y el desarrollo de canales de comercialización justa a nivel local, provincial y regional”. El comunicado de la organización campesina remató: “disminuir los técnicos territoriales que apuntalan y promueven el trabajo con familias de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena es otra política de recorte hacia los sectores más vulnerables del campo argentino”.

El Despertador intentó conversar con Martín Balliro para poder tener su versión de los hechos, ya que todo parece indicar que es él quien toma la decisión del despido. Su secretaria privada se comprometió a hacerle llegar el pedido de entrevista y a devolver el llamado para concretar la misma. Al cierre de esta edición el llamado no se había producido.

“En definitiva, como por goteo, van recortando y el daño y el cambio de política es grave y deja afuera a mucha gente de políticas muy necesarias para la población rural” sentenció Guisasola al finalizar su testimonio.


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