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El primer libro del Armado Tejada Gómez, aún inédito

Por Ramon Abalo

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26 abril, 2018

El Ramón Mendoza, laburante ferroviario, que era amigo también de Armando le hacía el aguante con la problemática de que ya estaba escribiendo sus poemas y quería saber qué tanto de excelencia -o no- tenía lo que estaba escribiendo. Era tanta su preocupación que, finalmente, el Ramón le dice: -Mirá Armando, en la Francisco de la Reta (la calle en la que entonces vivía con mis padre/madre y hermanas/no) está el Ramón, que va a la escuela y lee… Vamos a verlo- Y así fue que conocí al Armando, que llegó un día con un cuaderno de tapas blandas lleno de poemas, y en la tapa ya con un título ROÑAS DE SIGLOS, y me lo dejó para que yo lo leyera y después le dijera qué me había parecido.

 

 

 

Lo leí y me pareció una poesía con ritmo de agua cantarina de las acequias, agua que bajaba a torrentes de la Cordillera, rumor de brisas que bajaban de lo alto de los álamos, y el fervor de los viñedos que cristalizaba en las bodegas los sueños de sobrevivencia de un pueblo laburante que no le daba tregua a los dueños del poder político y económico, allá por el 1944/45… Y así fue que nos convertimos en amigos para las lecturas, los libros y para las truqueadas y el billar, y libaciones vínicas -tinto y blanco- en los bares y boliches de la Calle Larga.

Lo habitual era que todos los días, de lunes a viernes, nos juntáramos y nos fuéramos a changuear a la feria que estaba inmediatamente pasando el Canal Zanjón, sobre la calle Beltrán, ya en la ciudad. Con las chirolas que ganábamos el Armando ayudaba a parar la olla en su casa y yo para los gastos cotidianos del colegio y una incipiente militancia política en la Alianza Libertadora Nacionalista, una orga con olor a incienso y charreteras, pero furiosamente antiimperialista inglés.

Un día, camino a la feria, le digo: “-se me ha ocurrido que vos ya sos medio poeta pero con un libro, impreso como Dios manda, vas ser poeta entero… así que tendríamos que ver cómo hacemos para que sea, realmente , un libro…- Y me dice -dejate de joder… con la guita que ganamos no juntamos ni pa’ diez hojas… dejá de joder..-” Pero después con el Mathus, que entonces se hacía llamar Alberto Ayala, por que cantaba tangos por la LV10 y en algunas peñas y por ello conocía a varios intérpretes de la guitarra, el folklore, el tango, el pasodoble, nos pusimos de acuerdo para armar un festival. Tenía que ser en el Babilonia, algo así como el Luna Park porteño, donde se hacían festivales deportivos -boxeo, especialmente- y musicales. Y hacía poco que yo había asistido en ese lugar, a una pelea de Kid Cachetada, boxeador mendocino, un exquisito en el arte de las piñas, como se decía del boxeo: el arte de la defensa personal. La cuestión que lo convencimos al Armando, y de lleno nos pusimos a organizar y propagandizar el evento. Llegamos, incluso, a poder contratar el único auto parlante que había en Guaymallén, hicimos volantes. Calculábamos que si se llenaba el Babilonia, iba ser un éxito y poder hacer el libro.

Llegó el día, mejor dicho la noche, y fue cierto que se llenó. Los aplausos eran estridentes y daban el matiz del éxito que se notaba. Al término del festival, y con euforia, nos pusimos a sacar la cuenta de cuánto se había recaudado y el resultado nos llenaba de contento. Pero duró poco la algarabía, porque allí entonces el Mathus dice, con toda lógica, que había que facilitar para un brindis con choripanes y varios tragos. La cuestión fue que al terminar de sacar la cuenta, caímos en la certeza de que no alcanzaba, lo que nos quedaba, para la edición del dichoso libro. No nos hicimos drama alguno, menos el Armando que dijo “-… muchachos… de algún poto va a salir la guita… con lo que queda ahora brindemos por el esfuerzo..-“.

Y así fue – es- que el primer libro del Armando, ya poeta poeta, ROÑAS DE SIGLOS, aún sigue inédito.

EN RECORDACION DE UN NUEVO ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO: EL 21 DE ABRIL DE 1929


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