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30 mayo, 2018

El cabildo abierto y la deuda pendiente de los argentinos

  •   Por Franco D´Amelio

           

Si bien hay muchas miradas con respecto a la revolución del 25 de mayo de 1810, en los hechos podemos decir lo que nos enseñaron en la escuela: en esa fecha decidimos tener el primer gobierno patrio en estas tierras.
Sin embargo, habiéndose cumplido 208 años de ese acontecimiento el pasado viernes, cabe preguntarse si los argentinos gozamos de un gobierno patrio.

Muchos dirán que evidentemente lo tenemos porque llamamos a elecciones, porque el pueblo vota de forma transparente y porque se eligen gobernantes que en teoría defienden los intereses colectivos de la patria.

La teoría, como las poesías de los actos escolares, suelen ser lindos adornos y sólo eso. ¿Quiénes son los verdaderos gobernantes detrás de los electos en las urnas?

El último informe del Banco Central puede dar una pista sobre eso. Según publicó el diario Página/12 desde marzo de 2017 al de 2018 la banca privada percibió ganancias 57.333 millones de pesos.

El abultado resultado positivo se debe a la tenencia de dólares de estas entidades. Es decir, preventivamente acumularon esa moneda extranjera y con la progresiva devaluación del peso argentino obtuvieron una maravillosa diferencia de casi 30%.

Mientras tanto, según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, entre 2016 y 2017 la pobreza infantil aumentó un 2,1%. Esto significa que en nuestro país actualmente hay más de 8.255.000 niños que viven con algún tipo de privación.
Según dicho organismo, al tercer trimestre del año pasado, 1 de cada 10 chicos tenía privaciones alimentarias en Argentina.

Por otro lado, la última corrida bancaria que llevó al peso al techo de 23,3 por cada dólar, también provocó ganancias asombrosas en el gabinete nacional debido al capital en esa moneda que poseen los ministros. Para ser exactos, en total ganaron 61 millones de pesos en 10 días, según informó El Destape web.

Nicolás Dujovne, de Hacienda, 14,3 millones y Luis Caputo, de Finanzas, 6,3 millones. Los mismos que hace unas semanas anunciaron un recorte por 30 mil millones en obras, entre esas muchas viviendas sociales e infraestructura educativa.

Ahora bien, estos datos no son aportados para tomar una actitud de desprecio hacia toda la clase política. Porque justamente mientras más indiferencia hay en el pueblo sobre los temas públicos, mayor libertad de acción tienen los poderes que gobiernan por encima de los gobernantes electos.

La pregunta inicial, si teníamos un gobierno patrio que defiende los intereses colectivos, la responderá cada lector usando o no la deducción. Pero lo que resulta interesante destacar es que, más allá de las estrategias y promesas electorales incumplidas, finalmente los argentinos eligen representantes. Es decir, gente con su mismo carácter, que los representa.

Quizás, lo que debería cambiar entonces en nuestra bendita patria no son tanto las formas de gobierno y los políticos, sino la mentalidad que día a día portamos como comunidad.

Si queremos gobernantes que piensen en el bienestar general, hagámoslo nosotros, si queremos que no evadan la ley, tampoco lo hagamos. Porque en la práctica cotidiana de esta coherencia, cambiaremos sin que un partido, del color que sea, prometa el cambio. Y al cambiar de mentalidad, cambiará la forma de vivir y asimismo de elegir a quienes nos representen.

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