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2 enero, 2019

Primero de enero: el simbolismo de una fecha en la historia de Cuba

  •   Por Jorge Abalo

           

Un destacado poeta cubano Jesús Orta Ruíz, conocido como el Indio Naborí, resumió el simbolismo de una fecha que marcó el inicio de una etapa en la historia de Cuba: el triunfo de la Revolución.

El poeta aseguró en un poema que escribió pocos días después en la etapa inicial de mes del año 1959 y que tituló Marcha triunfal del Ejército Rebelde:

¡Primero de Enero!
Luminosamente surge la mañana
Las sombras se han ido. Fulgura el lucero
De la redimida bandera cubana.

Mientras en disímiles lugares del territorio cubano los combatientes rebeldes realizaban en forma exitosa la gran ofensiva final, en horas de la madrugada del primero de enero de 1959, en La Habana el dictador Fulgencio Batista y algunos de sus más connotados servidores se fugan de Cuba.

A su vez con el objetivo de tratar de evitar que se produjera un verdadero triunfo popular un grupo de elementos reaccionarios intentaron realizar una maniobra para controlar el poder.

La noticia de la fuga de Batista se dio a conocer por la emisora nacional Radio Progreso en horas de la mañana.

 

 

 

 

Al tener la confirmación de dicha noticia y percatarse de lo que sucedía en La Habana para impedir la victoria de las fuerzas revolucionarias, Fidel de inmediato, desde Palma Soriano, a través de Radio Rebelde, se dirigió a todos los combatientes rebeldes y ordenó mantener la lucha y después llamó al pueblo a realizar una huelga general revolucionaria.

Acerca de lo acaecido el primero de enero de 1959 y cuál fue su reacción en esos instantes, Fidel detalló algunos años después, al hablar en el acto efectuado en Santiago de Cuba, en esa fecha en 1989, en ocasión del aniversario 30 del triunfo de la Revolución: “El primero de enero no solo era la culminación de un largo esfuerzo de lucha de nuestro pueblo a lo largo de muchos años, a lo largo de casi 100 años en aquel momento; no solo percibíamos la victoria ese día, no solo fue el día de la victoria, fue también un día de grandes decisiones, decisiones fundamentales, y un día de grandes definiciones, un día de grandes enseñanzas, un día de gran aprendizaje, porque el día primero de enero no solo se alcanza la victoria, sino que fue necesario también defender la victoria.”

 

 

 

También Fidel puntualizó: “Aquel primero de enero tiene lugar un acontecimiento que ya habíamos previsto el 26 de Julio de 1953; en nuestros planes, a raíz del ataque al Moncada, estaba llamar al pueblo a una huelga general revolucionaria, y esa mañana llegó la hora, precisamente, de llamar a la huelga general revolucionaria. Creo que eso constituyó un acontecimiento excepcional.”

Además de la convocatoria a la huelga general revolucionaria otro factor esencial que posibilitó la rápida destrucción de la maniobra reaccionaria fue la movilización de integrantes del Ejército Rebelde, encabezados por los Comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, respectivamente hacia La Habana, con el objetivo de ocupar las principales instalaciones militares existentes en la capital cubana.

Con respecto a esto Fidel también comentó en el discurso pronunciado el primero de enero de 1989: “A Camilo y al Che se les dieron las instrucciones de proseguir hacia la capital sin detenerse, sin dar tregua, mientras los rebeldes se acercaban a Santiago de Cuba. Incluso, un grupo de exploración que se envió por la Carretera Central recibió órdenes de que tan pronto llegaran a la loma de Quintero, donde estaba posesionado un batallón enemigo, le dieran cinco minutos para rendirse o abrir fuego, que no podía haber tregua.”

 

 

En el transcurso del día, mientras Fidel ya avanzaba en dirección a Santiago de Cuba, algunos jefes de la guarnición de esa ciudad comenzaron a establecer contactos con los integrantes del Ejército Rebelde.

Acerca de ello Fidel también recordó en el discurso del primero de enero de 1989: “La jefatura de la policia se plegó inmediatamente; los jefes de dos fragatas bastante poderosas por su armamento, que estaban en puerto de Santiago de Cuba, se plegaron; el jefe del Distrito Naval se plegó, y los jefes de la guarnición trataron de contactarnos. Esto va ocurriendo en horas de la tarde. Ya se producen los primeros contactos y yo le planteo al jefe de la guarnición de Santiago de Cuba que quería reunirme con todos los oficiales de la guarnición.”

Fidel también comentó la importancia que tenía lograr la ocupación de la ciudad y del armamento que allí existía y sobre todo si ello era posible sin lograr derramamientos de sangre.

Igualmente recordó el momento en que el Comandante Raúl Castro fue hasta el cuartel Moncada a sostener un encuentro con los oficiales y soldados.

Detalló: “Se da el caso de que el compañero Raúl va allí para organizar la reunión acordada con los oficiales de la guarnición de Santiago de Cuba, penetra en el cuartel, les habla a los oficiales, saca un retrato de Batista, lo rompe a los ojos de todos ellos y le habla también a la tropa.”

Después de haber sostenido Fidel una reunión con oficiales del cuartel a los que le solicita al menos que condenaran el intento de golpe de estado realizado en La Habana en horas de la noche él entra a Santiago de Cuba y en un emotivo encuentro sostenido con los habitantes de la heroica ciudad, en el Parque Céspedes resume la trascendencia histórica de ese instante al exponer en el discurso que pronuncia:

Al fin hemos llegado a Santiago. Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado.

Con particular sinceridad y firmeza Fidel alertó al pueblo que la Revolución empezaba ahora y que no sería una tarea fácil sino una empresa dura y llena de peligros y más adelante aseguró: “Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder. No será como en el 95 que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto. Intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García que había peleado durante 30 años, no quisieron que entrara en Santiago de Cuba. No será como en el 33 que cuando el pueblo empezó a creer que una Revolución se estaba haciendo, vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura por once años. No será como en el 44, año en que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder, y los que llegaron al poder fueron los ladrones. Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas. Esta vez sí que es la Revolución.”

E igualmente enfatizó: “Y esta Revolución, compatriotas, que se ha hecho con tanto sacrificio, ¡nuestra Revolución!, ¡la Revolución del pueblo es ya hermosa e indestructible realidad! ¡Cuánto motivo de fundado orgullo! ¡Cuánto motivo de sincera alegría y esperanza para todo nuestro pueblo! Yo sé que no es aquí solo en Santiago de Cuba, es desde la punta de Maisí hasta el cabo de San Antonio.”

Es indudable que en ese primero de enero de 1959 se libraron otros importantes combates, tal vez no exactamente con las armas, pero sí con la misma firmeza con que se había puesto de manifiesto en anteriores enfrentamientos durante la lucha de liberación nacional.

Fue, sin dudas la determinación de las fuerzas revolucionarias, bajo la dirección de Fidel, de seguir combatiendo unido a la rápida y decisiva movilización del pueblo con el desarrollo de la huelga general lo que posibilitó que no pudiera ser escamoteada la contundente victoria popular y que comenzara a desarrollarse una auténtica Revolución que tendría como premisa esencial luchar por los intereses del pueblo, y que fuera expresión de la continuidad histórica de la iniciada el 10 de octubre de 1868 cuando encabezada por Carlos Manuel de Céspedes se emprendió la batalla por lograr la independencia de Cuba.

 

 

 

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