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12 febrero, 2019

Vendimia Lavalle: no hay dos sin tres

  •   Por El Despertador

           

Por Augusto Vonkunoschy

Cuarenta y Ocho Años lleva esperando Lavalle que una nueva representante del departamento alcance el trono vendimial. Para ubicarnos temporalmente basta hacer notar que la última vez que una representante del departamento lució la Corona y el Cetro Los Beatles publicaban su último disco (antes de separarse ese mismo año), los tripulantes del Apolo 13 hacían celebre la frase “Houston tenemos un problema”, en la Argentina se estrenaba “El Santo de la Espada” y Mirta Legrand (con 43 pirulos recién cumplidos) iniciaba su ciclo de almuerzos. El ambiente en el país no era alentador, puesto que los argentinos estábamos atravesando una de las dictaduras cívico-militares y la provincia estaba gobernada por el interventor federal de facto José Eugenio Blanco. Pero al menos los lavallinos teníamos un motivo para festejar y es que después de 16 años volvíamos a tener una nueva representante vendimial y como buenos devotos de la fiesta máxima de Mendoza esperábamos que fuera el inicio de una buena racha. Esperábamos…

Pero, dejando la nostalgia de lado, volvamos a aquella segunda y última vez que los lavallinos pudimos presumir orgullosos de la belleza de las cosechadoras de nuestros pagos. Esa vez la Reina Provincial de la Vendimia (si, provincial, porque el título de Reina Nacional recién se usaría dos años después) fue la radiante Nora Beatriz Pringles. Desafortunadamente el momento de su coronación no fue acompañado de grandes despliegues de pirotecnia, porque estos elementos no estarían disponibles hasta el año siguiente, pero Norma I si los pudo apreciar al entregar la corona una vez cumplido su mandato.

Retrocediendo un poco más en el tiempo hacia la primera Reina de la Vendimia lavallina, que fue electa en 1954, la fiesta se va despojando de otros elementos que consideramos característicos del evento central de la provincia. Violeta Migheto, ganadora de la corona vendimial ese año recibió sus atributos en un acto central que tuvo lugar en el parque San Martín, pues el anfiteatro griego Frank Romero Day no se construiría hasta una década después. Tampoco hubo transmisión televisiva, tecnología que recién transmitiría su primera vendimia en 1966. Sin embargo, los festejos incondicionales de la vendimia (Bendición de los Frutos, Vía Blanca, Carrusel y Acto Central) ya se habían constituido en los primeros 10 años posteriores a la aparición de la festividad, en 1936. Pero estas actividades festivas tenían un nivel de despliegue bastante menor al actual, ya que los carros no empezaron a tener gran tamaño precisamente hasta el año 1970.

 

 

Con todos los cambios sufridos desde las únicas dos veces que el departamento se hizo con la Corona Vendimial, a este reportero solo le queda preguntarse melancólicamente ¿Cuánto más cambiarán las cosas hasta que el departamento pueda volver a hacerse con la Corona Vendimial? ¿Acaso participarán bailarines robots y carrozas flotantes por ese entonces? Pero basta con alzar la vista a las bellísimas candidatas de este año, para comprender que, sin lugar a dudas, con esta fiesta se acabará la sequía de dignidades reales y veremos coronada a nuestra dignísima soberana departamental bajo una lluvia de votos que griten: Lavalle! Lavalle! Laaaavalle!

 

 

 

 

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