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21 abril, 2019

Fumar, ¿pasó de moda?

  •   Por Natalia Tomelin

           

No sólo hay menos personas que fuman, sino que hay más personas que están dejando de fumar. Sin embargo, actualmente una de cada 10 muertes en el mundo se debe al tabaco, convirtiendo al hábito en una de las principales causas de riesgo de muerte y discapacidad.

Se cree que la planta de tabaco, la Nicotiana tabacum, es originaria de la zona del altiplano andino y que llegó al Caribe unos 2000 ó 3000 años antes de Cristo. Cuando Colón llegó a América, la planta ya se había extendido por todo el continente y casi todas las tribus y naciones de América habían tenido contacto con el tabaco.

El hábito de fumar tabaco se considera un uso legal de la droga conocida como nicotina, con fines recreativos. Aproximadamente, el 80 % de los fumadores viven en países de ingresos bajos o medios. Según la Organización Mundial de la Salud existen en el mundo unos 1300 fumadores y cada día, 100 mil jóvenes menores de 18 años comienzan a fumar.

El consumo de tabaco es una de las principales causas de muerte, enfermedad y empobrecimiento en el mundo, tanto por el consumo voluntario o por respirar el humo de forma pasiva, es decir, por inhalar humo del cigarrillo que otro consume.

El consumo de tabaco bajó en Argentina, aunque menos que en la mayoría de los países de la región, por lo que continúa siendo una problemática para la salud pública. Y a nivel mundial, una de cada 10 muertes se debe al tabaco, convirtiendo al hábito de fumar en una de las principales causas de riesgo de muerte y discapacidad.

Diversos estudios afirman que la mortalidad por causas atribuibles al cigarrillo sigue en crecimiento, más allá de que ha descendido -comparado a años atrás- el número de personas que fuman en el mundo.

La normativa del tabaco hasta ahora sólo contempla los límites de nicotina, alquitrán y monóxido de carbono. Sin embargo, según diversas investigaciones, se han descubierto alrededor de 4.000 sustancias químicas, de las cuales alrededor de 70 de ellas pueden ser cancerígenas para el hombre, como son: nicotina, sustancia química que provoca la adicción a los cigarrillos, tan adictiva como la cocaína; arsénico, elemento químico extremadamente tóxico, normalmente utilizado como compuesto del veneno para ratas; alquitrán, una de las causas del cáncer ya que al inhalar el cigarrillo este se deposita en los pulmones; amoníaco, un gas tóxico incoloro con un olor muy característico, comúnmente conocido como componente de los productos de limpieza; butano, que se utiliza, entre otras cosas, como combustible doméstico, para dar calor para cocinar o para las estufas; metano, combustible para cohetes espaciales; cadmio, presente en baterías; monóxido de carbono, que también podemos encontrar en el humo de escape de los coches, es el más perjudicial para las mujer embarazadas ya que limita el oxígeno del cuerpo; hidrazina , compuesto químico presente en combustible para aviones; polonio-210 ,elemento radioactivo; acetaldehido; plomo; níquel.

Considerando que el consumo de cigarro se supone causante de la mayor tasa de muertes evitables en el mundo, es que le consultamos a Maximiliano Gorosito, médico de familia, que trabaja en el departamento de Lavalle, acerca de cuáles son aquellas enfermedades que se pueden desarrollar tras el consumo de tabaco, y nos detalló que entre las más comunes podemos encontrar: cáncer de pulmón; cáncer bucal; enfisema pulmonar; cáncer de laringe; cáncer de lengua; cáncer de estómago; osteoporosis y asma.

El profesional, remarcó que en tabaquismo no podemos hablar de «desintoxicación», como comúnmente se cree. Muchos consideran que dejando pasar un periodo considerable sin probar el cigarrillo, el organismo podría «limpiarse». Ante este mito, Gorosito nos explicó que el daño que le produce el consumo de tabaco al organismo es irreversible, por más que luego pasemos años sin fumar o si jamás volvemos a probarlo.

En nuestro país, desde hace unos años, está prohibido fumar en lugares cerrados y públicos y esto ha contribuido a que se observe con cierta irritación frente a un fumador. Y es que poseer un cigarrillo ya no es considerado algo cool o fashion como lo fue en algún momento de la historia de nuestro país, si nos remitimos a las publicidades, novelas, series y películas cinematográficas de los años 60´, 70´, 80´ y 90´.

«Algo» ha provocado en las generaciones jóvenes, que él antes codiciado y hasta bien visto hábito de fumar cese y hasta sea de desagrado. Y he aquí donde reside cierta contradicción esperanzadora. Por un lado, continúa el tabaco siendo una de las causas evitable de muerte en el mundo; pero por otro lado, aparentemente las nuevas generaciones le empiezan a dar la espalda.
Quizás, porque somos de la generación que creció viendo a nuestros adultos fumar en las reuniones familiares o de amigos; en los bares o en las partidas de truco; luego del trabajo o de sobremesa; en las paradas de los colectivos o en la cantina de algún club.

Quizás, porque somos de la generación que le rompía o escondía los puchos al viejo…Quizás…

¡Sigamos, amiga/o insistiendo! desde los ámbitos familiares y desde las escuelas ¡Sigamos intentando! Tal vez, nosotros no lleguemos a ver el cese total de este mal hábito, pero QUIÉN SABE, tal vez nuestros hijos y nietos sí. QUIÉN SABE, tal vez con el tiempo, nada motive a escribir sobre el tema.
QUIÉN SABE, tal vez, con el tiempo, nada motive a leer un artículo como éste.
Ojalá.

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