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9 julio, 2019

Iba en bicicleta a trabajar y casi termina abajo del Prestaciones

  •   Por El Despertador

           

Graciela Puscama trabaja como empleada doméstica en varias casas de Villa Tulumaya. Todo el vecindario y sus amistades la conocen como Miriam. El servicio doméstico es su trabajo desde que tiene memoria.

El lunes pasado salió, como cada día, de su casa en el Barrio Puelches a las 7 de la mañana para ir a trabajar, en su bicicleta. Ese día le tocaba ir al Barrio Portal del Sol. Ella prefiere tomar por el Bulevar Belgrano porque a esa hora está oscuro y le da más confianza porque “me siento acompañada, como van los chicos a la escuela y hay más gente”. Cuando llega a la esquina de San Martín y Belgrano (donde está la Comisaría 17) le toca el semáforo en rojo. Se detiene y queda al lado de una unidad del Prestaciones. Cuando el semáforo le da verde arranca con su bicicleta, y en ese momento el colectivo dobla hacia el norte, rumbo a Alto del Olvido y, al parecer, no vio a Miriam, que tenía que seguir hacia el oeste por Beltrán, encerrándola y provocando su caída.

La esquina del hecho

Afortunadamente ella tuvo buenos reflejos y se despegó de la unidad lo suficiente para caer lejos, sobre la vereda. La bicicleta no sufrió la misma suerte y las ruedas del micro le pasaron por encima. El chofer del colectivo, de apellido Domínguez, según le dijo a otros pasajeros, no advirtió de su error y siguió viaje. Gracias a un pasajero, que le avisó se dio la vuelta. Cuando llegó, Miriam ya estaba siendo asistida por transeúntes y la policía. Cuando vio que Miriam se incorporaba preguntó a la policia si podía continuar su recorrido normalmente, pero los efectivos presentes lo demoraron en la comisaría.

Así quedo la bicicleta

Miriam fue inmediatamente atendida por personal policial. Llamaron a la ambulancia pero, según afirma, no estaba disponible. La llevaron en un móvil al Hospital. Estuvo en el Sícoli hasta el mediodía, siempre acompañada por una agente de la policía, para hacerse placas y otros estudios. Volvió a su casa y, ya de noche, se sintió mareada y volvió al Hospital. Estuvo hasta las 2 de la mañana en observación.

Miriam es sostén de familia, tiene a cargo a sus nietas Sheila, de 18 años y Bianca, de 6. Ambas estudian. Y el único ingreso del hogar es el que genera Miriam. Las médicas le recomendaron 15 días de reposo con un par de controles a la semana. Pero ella tiene que ir a trabajar para parar la olla. Trabaja por hora y de eso depende el sostenimiento de las tres. Quizás le receten mas días de descanso.

Miriam con su nieta Bianca

Domínguez, el chofer, se acercó a la casa de Miriam para ver como estaba, “pero por cuenta de él, no de la empresa”. Nadie de la empresa Prestaciones se comunicó con ella para ver como estaba, a pesar de que “el chofer dio aviso”. Ella contrató un abogado para que se comunicara con el seguro de Prestaciones, pero todavía no sabe de resultados, ”y esas cosas son lentas, si algún día cobro algo, vaya a saber cuando será”. Mientras tanto no genera ingresos y está tentada de ir a trabajar pero los dolores y los mareos no se lo permiten. “Si usted me viera, soy re activa, nunca me quedo quieta, si yo trabajo todo el día, pero ahora no me puedo ni mover”, le dijo a nuestro reportero. A su vez, la bicicleta quedó inutilizada.

La situación de Miriam muestra una realidad que atraviesa a gran parte de la población de nuestro departamento. El trabajador, la trabajadora al día, que genera el mango justo para vivir y que, ante una fatalidad, no están prontos los resortes para atender las situaciones. Es la realidad de los trabajadores y las trabajadoras de la economía popular en nuestro departamento.

 

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