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25 octubre, 2019

Cuando las mujeres tengan la tierra…

  •   Por Juan Burba

           

El pasado martes, 15 de octubre, se celebró en todo el mundo el Día de la Mujer Rural. Para recordar ese día desde El Despertador queremos rescatar algunos conceptos del documento denominado: “Cuando tenga la tierra … las Mujeres, su acceso a la tierra y la violencia patriarcal” elaborado por dos militantes sociales que desarrollan trabajo organizativo en Lavalle desde hace más de 15 años, se trata de Mariana Díaz Valentín y Verónica Pascual. Las autoras desarrollan y elaboran datos con respecto a la realidad de las mujeres rurales que muchas veces están ocultos. Les proponemos conocer algunos de ellos.

 

Para comenzar sostienen que “las mujeres (rurales) tienen una gran participación en las tareas productivas y en garantizar la reproducción y la sostenibilidad de la vida de sus familias y las comunidades” pero aseguran que esto no se ve reflejado en la titularidad de los medios de producción (tierra, maquinaria, otros bienes), ni en la toma de decisión sobre los mismos, ni en la participación política sectorial (las mujeres no suelen ser representantes de organizaciones rurales).

Las autoras detallan que tanto las mujeres como los hombres del campo “son explotados/as … por el sistema capitalista de producción … que las/os expulsa de sus tierras, se apropia de la semilla, de la biodiversidad, del agua y de sus saberes” pero afirman que en el caso de las mujeres, “además somos explotadas, dominadas y oprimidas … hacia el interior de la familia” por la no valoración del trabajo de cuidado (criar hijos, cuidar ancianos y enfermos) y doméstico ya que “las pone (a estas tareas) históricamente como responsabilidad exclusiva de las mujeres”, y cuando las mujeres rurales hacen una tarea rural es considerado una “ayuda”, un complemento al trabajo masculino.

Considerando la realidad que atraviesan muchas lavallinas “las mujeres puesteras, quienes se dedican al cuidado de las cabras cotidianamente pero a la hora de decidir sobre la venta, el precio de sus animales, esperan a sus maridos y son ellos quienes toman las decisiones sobre qué hacer”. Además “los animales suelen estar registrados a nombre de un hombre, si bien quienes mayoritariamente se dedican a la tarea son mujeres”.

En cuanto a políticas públicas, las militantes afirman que “el sujeto beneficiario de las mismas es mayoritariamente el hombre, titular de la tierra y los bienes”, a pesar de la existencia de acuerdos internacionales (a los cuales Argentina adhiere) que sugieren “asegurar la identificación de todos los cotitulares, hombres y mujeres, incluso si pertenecen a un mismo hogar”.

Esto se repite en el caso de los diferentes registros agropecuarios: “como el caso del RENSPA (registro obligatorio para todas las actividades de producción primaria), el registro del INV (registro obligatorio de titularidad de viñedos del Instituto Nacional de Vitivinicultura), y el registro de marca y señal de animales”, y afirman que al no tener en cuenta la posibilidad de registrarse la cotitularidad, son mayoritariamente los hombres los titulares de los mismos. Aseguran también que “las políticas públicas sin perspectiva de género, refuerza el rol patriarcal … ya que al ser los hombres los únicos titulares reconocidos en los registros, se les concede un poder como únicos “dueños” de la producción”.

Yendo a datos concretos (que los hay pocos porque no se registra con intención de visibilizar el trabajo de las mujeres) el RENAF (Registro Nacional de la Agricultura Familiar), registro no obligatorio, durante algunos años habilitó la cotitularidad de la unidad productiva o núcleo de la agricultura familiar. Del total de 3589 registros incorporados a la base hasta diciembre del 2012, el 47,6% de las personas registradas eran mujeres, de las cuales el 43,5% sin cónyuge. Esos datos, dicen las autoras “nos permite continuar infiriendo por un lado que las mujeres ocupan un rol importante en la producción pero que queda invisibilizado si no se registra, sino se visibiliza con una política pública que refleje y cuantifique la realidad de las mujeres del campo”.

Es sus conclusiones el documento plantea que “es urgente que el estado plantee políticas públicas para revertir esta situación que perjudica principalmente a las mujeres pero que comprometen la soberanía alimentaria como pueblo”.

En ese sentido consultamos a Verónica Pascual con respecto a las políticas públicas para las mujeres rurales de Lavalle, quien afirmó que: “nuestro departamento tiene aún una gran deuda en el reconocimiento de las tareas que cotidianamente hacen las mujeres rurales” y acotó que “en las políticas públicas, tanto nacionales como provinciales y departamentales, falta perspectiva de género”.

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