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4 diciembre, 2019

Una polémica que se renueva año a año: los aviones que rompen las tormentas

  •   Por Juan Burba

           

Luego de las tormentas de las últimas semanas, que alivian la situación de sequía del secano lavallino, se renovó la polémica por la lucha antigranizo. ¿Y que tiene que ver la lucha antigranizo para las zonas cultivadas con las precipitaciones en el secano?.

Las familias puesteras sostienen que los aviones que realizan las “siembras” de las nubes desarman las tormentas. Así lo afirma Luis Fretes, de El Retamo, uno de los lugares que se vio perjudicado porque no llovió: “en estos días se formó la tormenta, se vinieron los aviones y se dispersa la tormenta inmediatamente”. Gerardo Molina, productor ganadero de El Retiro manifestó que “los aviones nos están haciendo un daño muy grande, cuando hay una tormenta linda, ahí nomas la desarman”.

El Despertador consultó a Martín Cavagnaro, Coordinador de Investigación y Desarrollo de la Dirección de Contingencias de la provincia al respecto, quien explicó el funcionamiento del sistema: “es un sistema de siembra de nubes, es un sistema preventivo de mitigación de daños, lo que se busca es evitar que el granizo caiga de gran tamaño, para reducir el impacto en los cultivos”. Pero aclara que cuando se logra el efecto deseado la nube precipita con granizo chico o incluso en forma de agua.

El sistema trabaja con un diagnóstico de las tormentas a través de los radares, se observa la evolución de las tormentas, y se decide si se las va a atacar con los aviones que siembran yoduro de plata para lograr el efecto explicado. En un día de mucha actividad suele haber entre 40 y 50 núcleos de tormenta, de los cuales se siembran entre el 10 y 15% que son captadas por el radar con potencial granicero.

Consultado sobre el trabajo de los aviones en el secano, Cavagnaro explica que “lo que se intenta es que las tormentas de granizo no lleguen al oasis, por eso se las ataca en el secano”. En ese sentido Fretes, de El Retamo, contrapone: “dicen que vienen a atacarlos acá (en el secano), pero, con los años que llevo acá, jamás vi un tormenta que vaya de norte a sur, o suroeste, o sea de acá (secano) para allá (oasis), sino al revés”. Por su parte, Molina de El Retiro, en referencia a las nubes que son sembradas en el secano manifestó con cierta ironía: “irán a llover a otro lugar, vaya a saber, o quizás en ningún lado” asegurando que nube atacada en el secano no precipita.

Le consultamos al especialista si era probable que la lucha antigranizo desarme las tormentas, a lo que respondió que “no es probable, la tormenta lleva mucha energía, es imposible desarmar una tormenta con un avión, que cuando anda en los alrededores de una nube parece una coctelera”. Y aclaró la modalidad: “si la nube va hacia el oasis y no tiene parámetros de granizo no se siembra, si la nube tiene granizo pero no se dirige al oasis, no se siembra”.

Con respecto a los perjuicios que sufren las familias ganaderas, el ingeniero de la provincia informó que: “este es un año seco, pero no tiene que ver con la lucha antigranizo, ¿porque querríamos, desde la Dirección de Agricultura, perjudicar a los ganaderos?”.

Gerardo Molina, sin contradecirlo, pone un alerta, por una suerte de doble vara: “no estoy en contra de los productores vitivinícolas, pero (las autoridades) no se acuerdan de nosotros, ellos (los viticultores) tienen realmente mucha ayuda, les dan malla antigranizo y si les cae piedra les dan subsidios, a la gente del campo no nos dan una ayuda de nada, estamos olvidados”.

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