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16 abril, 2020

Que la pandemia no te tape la mugre

  •   Por Juan Burba

           

En mayo del 2018 dimos la noticia que en Jocolí habían inaugurado una escombrera, como una de las medidas que la comuna, y especialmente la Delegación Municipal, encaró para ordenar los residuos en el departamento y ese distrito. La premisa era clara: “hay que volcar todo lo que es escombros” expresó Manuel Conti, delegado municipal, en su momento. No era para basura doméstica, para eso están los recorridos del camión recolector. “Vamos a ampliar los recorridos” también informó Conti. Esa fue otra de las cosas que nunca ocurrieron. También manifestó que “vamos a tratar de poner un cartel” para que quedara claro qué se podría arrojar en ese lugar y qué no.

La Escombrera recién inaugurada en mayo del 2018

En la primer imagen que compartimos en esta nota podemos ver la escombrera el día de la inauguración: impecable. Todo perecía ir viento en popa, el distrito iba a tener un lugar específico (y señalizado) para los escombros, los vecinos y vecinas iban a tener claridad sobre qué tirar en cada lado y se iban a ampliar los recorridos del camión recolector. En julio de ese mismo año parecía que no todo iba según lo planificado. En la escombrera ya se estaban arrojando residuos que no tenían que ir ahí, en la segunda imagen podemos apreciar ese momento.

En julio del 2018 ya comenzaron a tirar basura doméstica

Y esto está mal, pero acá proponemos distribuir las cargas.

Un fenómeno (que en un punto le dio origen a la mentada escombrera), que venía ocurriendo tiempo antes, y que no ha cesado, es el que gran cantidad de vecinos, muchos de ellos con el servicio de recolección en la puerta de su hogar, arrojan al campo (y a la escombrera, que está en el campo) la basura de su casa. Botellas, pañales, cartones, trapos, envoltorios de comida y otros plásticos. ¿Por qué ocurre esto?. ¿Porque, de alguna forma, escondo la basura debajo de la alfombra?, ¿porque entiendo que es la forma correcta de hacerlo?, ¿porque no me importa los vecinos y vecinas que viven cerca o pasan por ahí?, ¿porque nadie me dijo que no debía hacerlo?.

A su vez, los carteles indicadores y la ampliación del recorrido nunca llegaron. Y los controles en el lugar son muy difíciles: no se puede apostar un agente municipal en el lugar las 24 horas para que indique qué se puede hacer y qué no, o coloque multas a quien arroje basura en cualquier lado. Pero lejos de este nivel, los controles han sido prácticamente nulos. Acá también vale preguntarse ¿por qué ocurre esto?. ¿Al municipio no le interesa resolver el tema de la basura en distritos alejados?, ¿no lo están viendo como un problema?, ¿no alcanzan los recursos para destinarle a esta problemática?.

Las cargas están repartidas, y la combinación es triste: microbasurales desparramados por todo el campo, por vecinos displicentes y falta de política pública.

Ese mismo año (2018), un grupo de vecinos y vecinas del distrito, presentó un proyecto a la convocatoria del Presupuesto Participativo, para intentar mejorar esta situación. Se planteaba colocar cartelería, más contenedores para la basura, educación ambiental coordinada con las escuelas, y acciones de arbolado para mejorar la cuestión ambiental en general. El proyecto no contó con la bendición del voto popular, y no ganó. Pero del mismo surgió una interesante información que está planteada en la tercera foto que acompaña esta nota: una imagen satelital (2018) con la ubicación de cada microbasural del distrito, con fotos que lo muestran. Hoy la situación empeoró.

Imagen satelital del relevamiento que realizó un grupo de vecinos para el Presupuesto Participativo

Para graficar esto mostramos la cuarta imagen (foto de portada), una fotografía tomada esta semana, en el mismo lugar de las anteriores: la escombrera. Lo que allí se arroja está cada vez mas lejos de ser escombros, y como ya no entra más nada, lo que se está tirando, se está haciendo fuera del pozo. Nos informaron desde la Delegación Municipal que ya está previsto taparla y hacer otra. Pero ¿sirve enterrar ese tipo de basura y hacer otra igual para que pase lo mismo?.

Imagen de la escombrera de esta semana

De esa gran cantidad de tachos azules que se fueron colocando, el año pasado, en diferentes rutas del departamento (de Villa a Costa, o en La Pega está plagado) Jocolí sólo fue beneficiaria con 2, frente a la Escuela “Tito Francia”. ¿Es un distrito más abandonado que otros?. Este escriba se debate en esa idea, quizá por ser vecino del mismo. Aunque la tendencia en este tema, y en otros como el del agua potable, parecerían indicar que no, que son muchos los distritos desatendidos en estos aspectos.

Para muestra sobra un botón

Esta nota pretende, a través de un sólo caso, mostrar no que ocurre en muchos lugares de nuestro departamento: El Plumero, calle Roque Montenegro en Jocolí Viejo, el Barrio Andacollo en Tres de Mayo, La Pega, y unos cuantos sitios más. Acompañamos también con imágenes de esos sitios.

La basura es un problema creciente en todo el mundo y el municipio está preocupado con esta situación, damos fe. Pero lo que viene pasando en lugares alejados de los centros urbanos, no están contemplados en estas preocupaciones, y los microbasurales están proliferando de manera muy vertiginosa (paradogicamente, en estos momentos, con la cuarentena, le generación de basura ha disminuido).

Seguramente estamos a tiempo de tomar el tema y poder aplicar paliativos, muchos de ellos merecen inversiones ínfimas (como colocar carteles o profundizar las campañas de concientización por ejemplo), pero es importante que sea pronto antes de que se agrave, con la velocidad en la que viene.


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