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4 mayo, 2020

El drama de Natalia, la enfermera lavallina que contrajo el coronavirus y fue víctima de discriminación

  •   Por El Despertador

           

¿Cuántas veces hemos visto en estos últimos dos meses, imágenes de gente aplaudiendo a médicos y enfermeros, por el denodado esfuerzo que vienen realizando en la lucha contra el coronavirus? El gesto de reconocimiento hacia ellos y ellas, fue siendo matizado por las imágenes más recientes de hechos de discriminación hacia personal de salud. Y ahí hemos visto la cara más descarnada, tal vez la peor, junto a la tragedia misma de la muerte, de la realidad actual.

Letreros en las escaleras de los edificios pidiéndole a los médicos y enfermeros que allí viven, que «no anden caminando por el edificio» u otros tratando de «ratas infecciosas» a la gente que trabaja en los hospitales. Hemos visto autos quemados de médicas para que se vayan de los lugares donde residen y todo tipo de improperios, que dan muestra de la otra cara de la condición humana: la miserabilidad. Hemos visto en estos últimos tiempos, a través de los medios de comunicación masiva, varios de esos ejemplos. Tal vez los más notorios, son los de los presidentes de EEUU y Brasil, negadores sistemáticos de la pandemia, y propagadores del odio hacia lo distinto, lo diverso en forma continua.

Esos «modelos» tienen su correlato en Argentina, de los cuales no es menester esta nota para no agitar una grieta que no es necesaria hoy en día. Lo cierto es que la historia que comienzo a relatar ahora, es una historia que lamentablemente no tiene nada que «envidiarle» al resto de la afrenta a la que algunos sometieron a los que están al frente de esta situación.

Natalia es enfermera desde hace 3 años cuando se recibió luego de estudiar su carrera en el hospital Sícoli. Y como tantos otros hijos de gente laburante debió buscar trabajo fuera de su departamento. Ella relata: «yo trabajo en la clínica Francesa desde hace dos años. Lamentablemente hace dos meses perdimos a mi padre, y mi mamá quedó solita viviendo en San Francisco. Y continúa el relato, «el 23 de marzo yo entré de licencia por vacaciones y me fui a la casa de mi madre, lógicamente, y me quedé con ella para cuidarla».

Cabe mencionar que hasta este día, en Mendoza habían 5 casos confirmados, varios sospechosos, no relacionados al lugar donde ella trabajaba. «Yo terminé mi licencia el 4 de abril y el 5 de abril, volví a trabajar a la Clínica Francesa». «El miércoles 8 de abril, en la clínica nos avisan de los problemas que hay, y ahí nos hacen el hisopado». La clínica inmediatamente me manda a mi casa a esperar el resultado. Yo vivo desde hace 2 años sola, en un departamento en Mendoza. El sábado 11 por la mañana, el director de la clínica me llama por teléfono y me avisa, que el resultado del hisopado es positivo de Covid 19″.

Hasta aquí está claro que Natalia se enfrenta a una nueva situación impensable tal vez, en su vida. Entra en aislamiento, y le avisa a la familia de la situación. Tiene claro que la transmisión se produjo en la clínica 4 días después de habar terminado su licencia. Pero los rumores empiezan a circular. Natalia siente que ya no es víctima de un virus, sino de los chismes que dicen que ella ha andado de paseo por Tulumaya con el virus a cuesta. Empieza a presentir que se viene un nuevo calvario en su vida, luego del fallecimiento de su padre.

Al principio, lo que algunos puedan decir podría ser indiferente, pero con el correr de los días, es la propia madre que está sola en San Francisco, la que comienza a padecer. A Natalia sólo le importa que Amalia, su mamá esté bien, «eso es lo importante» dice. Pero ella está lejos. Por suerte está el resto de la familia. Pero algunos vecinos de la zona, y algunas personas comienzan a correr la voz de que están todos infectados en la familia. El municipio se acerca, pero crea alguna confusión, pues la respuesta es desinfectar y fumigar.

Natalia continúa el relato: «Yo pasé mi aislamiento sola en el departamento sin síntomas, y mi mamá también. Ni siquiera del área de salud de Lavalle tomaron contacto con mi mamá o la familia, sólo una médica del área epidemiológica de la provincia», afirma.

Algunos emprenden una verdadera caza de brujas, y no falta quien comience a insultar a Natalia acusándola de romper la cuarentena, Natalia en su testimonio sostiene: «te imaginás que no vendría a mi casa a estar cuidando a mi mamá sabiendo la edad que tiene» Y continúa con un tono de bronca y angustia: «es muy feo lo que le han hecho a mi mamá». «¡La barbaridad de cosas que se dijeron, que toda la familia estaba contagiada, metieron a un montón de gente que nada que ver, yo estaba sola y encima escuchando a gente hablando, no tuvieron compasión, ni siquiera con mi mamá que es una mujer mayor». El Despertador pudo constatar incluso, que vecinos de San Francisco y cercanos a la zona quisieron confinar a la señora y otros cerrar el barrio para que nadie saliera de allí. Ahora algunos vecinos piden cerrar el barrio, ante la «supuesta presencia de infecciosos». Natalia sostiene que uno de esos es un tal José Villega, un joven de San Francisco, que incluso «publicó mi foto diciendo que había contagiado a todo el mundo».

Es la propia Dirección de Delegaciones que debe calmar las aguas para que las cosas no pasen a mayores. Sin embargo, para Natalia la situación es bien diferente. El señor «gringo» Lucero ha andado diciendo que le dio una mano a mi madre, pero sin embargo, jamás la fue a ver, ni hizo nada por ella», se lamentó.

Pero no todo es malo. Natalia es sumamente agradecida cuando afirma: «por suerte tengo que decir que hubieron dos mujeres del barrio, Elba y Laura, que se portaron increíblemente bien, que la asistieron a mi mamá en todo, cuando necesitó algo y a las cuales les estoy sumamente agradecida».

Problemas de comunicación

El municipio hace reportes semanales, pero como el área de salud es más hermética, no hay informaciones oficiales al respecto que puedan llevar tranquilidad a la comunidad y a la familia. Cualquiera podría decir que sino hubo un caso de coronavirus en Lavalle, no había nada que informar. Sin embargo, era importante aclarar dudas, que no se aclararon hasta ahora.

En paralelo, El Despertador publicó en su momento que en el hospital Sícoli no habían casos, ante los rumores que circulaban. También informó de las desinfecciones en centros de salud del departamento. Todo se calmó un poco, pero en el aire quedó flotando, cierta idea de que no todo lo se sabe se dice en Lavalle. Seguramente es así. También parece lógico, que no se publique cualquier cosa. No todos lo entienden. Todos de alguna manera somos víctimas de la desinformación. Y en ese sentido es finalmente Natalia con su testimonio, la que termina haciendo la síntesis de lo que ha ocurrido en Lavalle y dice: «yo quería hablar con ustedes para aclarar esta situación, de una vez por todas, porque se han dicho tantas cosas, que ahora quiero dar mi versión, de lo que realmente pasó».

Versión que nunca fue escuchada. Hasta el día de hoy.


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