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21 mayo, 2020

Un proyecto que busca regular el teletrabajo en Lavalle

  •   Por Juan Burba
           

En virtud de la pandemia de coronavirus y la cuarentena que obliga al aislamiento, es que el «teletrabajo» ha cobrado relevancia en los últimos meses. Esta metodología es una forma de trabajo a distancia, en la cual el trabajador desempeña su actividad sin la necesidad de presentarse físicamente en un lugar específico de trabajo. Si bien hay profesiones y oficios liberales, mayormente vinculados a la informática, que se vienen realizando de esta forma desde hace años, no es común pensar en empleados públicos «teletrabajando».

 

Esa es la intención de un proyecto de ordenanza presentado por la concejala Carina Segovia y acompañada por el resto del Bloque Justicialista «María Eva Duarte de Perón«. Si bien, a partir de la cuarentena, y en tareas que lo permiten, algunos trabajadores y trabajadores municipales están desempeñando algunas de sus tareas desde sus casas, no hay un criterio común para desarrollar esta forma de trabajo.

El proyecto de Ordenanza afirma, en sus considerandos, que el teletrabajo tiene «ventajas ambientales» como «el ahorro de tiempo y costos al evitar el desplazamiento entre el domicilio y el trabajo, reduciendo el tránsito y las emisiones de carbono» y que «en lo personal y social, permite al trabajador conciliar la vida familiar, social y laboral, siendo especialmente recomendado para progenitores que han concluido su licencia por maternidad o paternidad, personas con discapacidad o bien personas que son más productivas en soledad».

El proyecto considera al teletrabajo como una «revolución inclusiva» que permite trabajar a «personas con discapacidad, población en situación de aislamiento geográfico o desplazamiento social, mayores de 45 años, jóvenes sin experiencia, mujeres con niños o mayores a cargo, acompañantes y cuidadores, y a toda la población vulnerable en general».

Algunas apreciaciones de este escriba sobre «revolución inclusiva» planteada. El teletrabajo, no lo especifica el proyecto, porque quizás cae de maduro, necesita casi excluyentemente de conectividad a Internet, ¿qué «población en situación de aislamiento geográfico» tiene buena conectividad?, seguramente un porcentaje muy bajo. ¿Y qué se hará al respecto?. ¿Cómo puede ser que «jóvenes sin experiencia» aprendan algunos oficios, herramientas o habilidades sin el acompañamiento físico de algunos capacitadores? Y la más sorprendente de todas las condiciones de esta «revolución inclusiva»: ¿por qué se da por sentado que son mujeres las que tienen «niños o mayores a cargo»?. Mucho para debatir, en el seno del Concejo, y seguramente del municipio en general, en torno a las tareas de cuidado. La capacitaciones planteadas por la «Ley Micaela» pueden ser un buen comienzo.

Una cosa muy interesante que plantea el proyecto, nobleza obliga, hay que decirlo, tiene que ver con pensar el trabajo desde otra perspectiva que no es exclusivamente el cumplimiento horario. Veamos que nos dice al respecto: «esta forma de trabajo … incentiva al trabajo en equipo multidisciplinario, multicultural y multigeneracional, con horarios flexibles y trabajo por resultados». Trabajar muchas horas no necesariamente implica hacer muchas cosas. Ni al revés.

Aunque pone una luz de alarma sobre hasta donde los jefes podrán exigirle a sus subalternos: «el trabajo no es controlado por reloj, ya que el concepto de presentismo en este esquema laboral se presenta como obsoleto, siendo reemplazado por un concepto de disponibilidad y objetivo cumplido cuya finalidad es la obtención de mayor productividad», y por esa alarma aclara: «sin embargo este nuevo concepto contempla sin lugar a dudas el derecho a la desconexión y descanso». ¿Cómo se implementaría?. Ojo con los jefes que creen que los trabajadores estarían disponibles cualquier día y horario.

El proyecto es claro en lo que ha derechos laborales se refiere: «el teletrabajador, debe gozar de los mismos derechos y obligaciones que aquellos que presten igual tarea en forma exclusivamente presencial». Sin duda que el proyecto contemple derechos laborales frutos de conquistas históricas lo enaltece.

El proyecto de Ordenanza está presentado y el Concejo comenzó sus sesiones, tanto de comisiones como plenarias, de manera virtual, así que allí está, en danza. Sin duda estos raros tiempos que nos tocan atravesar cambiarán cosas hacia adelante. Las vinculaciones humanas y las formas de trabajar seguramente serán algunas de ellas. Es bueno que en las instancias de debate y de confección de políticas públicas al respecto, se estén dando en este contexto. Ojalá estemos a la altura de las circunstancias.


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