Despertador Online
La región hace escuela

20 julio, 2020

Una columna para que me critiquen los unos y los otros: «No fue para tanto»

  •   Por Jorge Abalo
           

A diferencia de lo que piensa la mayoría de la gente en el departamento, (ver sondeo) y de quienes la defienden, yo voy a optar por una tercera opinión.

La ministra Juri, a quien se la puede acusar de muchas cosas, pero no de falta de seriedad, cometió un exabrupto. Es cierto, pero la pregunta que me hago es la siguiente: ¿esa era una risa de burla, o de algo diferente?

Y es que por primera vez, el gobierno apareció errático, disperso, con silencios profundos en la conferencia que brindó el pasado miércoles y que dio mucho para hablar fundamentalmente en Lavalle.

La risa en esa circunstancia denotaba, no burla, sino temor. Temor porque el gobierno a partir de ese momento perdió el rumbo. En sólo 9 días la provincia pasó de ser un ejemplo, a estar entre las 8 con más casos. Pasó de utilizar el 9 de julio, el 10% de las camas, a utilizar el 60% de las camas comunes y el 55% de las camas de terapia. Datos brindados por la ministra Nadal en la conferencia.

Pero peor aún, los 3 días posteriores parecieron darle la razón no a los ministros del gobierno provincial, con sus equipos de secretarios, asesores y etcéteras, sino a los lavallinos exagerados. En sólo ese lapso se reportaron 127 casos: 62, 19, 46. Pero paradójicamente ninguno en Lavalle. Es decir, que lo que terminó pidiendo el intendente Righi, con el transcurrir de los días se transformó en un deseo de mucha ciudadanía en la provincia.

A pesar de eso, yo la exculpo a la ministra, (aunque no soy nadie para hacerlo), de semejante «afrenta a la condición humana», también exculpo a todos los lavallinos cuando fueron mandados al «sicólogo» por un amigo de la casa, aunque algo de razón pudiera tener, empezando por mí.

Pero no exculpo a la ministra de la falta de gestión. Ni a ella, ni al resto. Las recomendaciones a las que apela Suárez ahora, son las mismas que le criticamos a nuestro intendente hace unas semanas atrás. Y son las mismas que le criticamos a Suárez ahora.

El intendente Righi acusó recibo de eso, y apenas se supieron los casos, se puso al frente de la situación como correspondía, lo que mostró su liderazgo en un momento tan delicado. Ahora hay que ver si el gobernador es capaz de hacer lo mismo.

Mendoza necesita de un liderazgo fuerte que actúe. No sólo apelaciones al buen comportamiento.

Así como Alberto Fernández ha dado sobradas muestras de que él es el que gobierna, Suárez debe hacer lo mismo, y alejarse de toda esa bravuconada cornejista que lo acecha al interior permanentemente y que lo empantana en las decisiones.

Finalmente, tengo otra versión de mi propia opinión que dejo como reflexión: ¿no será que la risa de Juri en realidad es la impotencia de no haberse animado a tomar una medida más drástica, cuando el momento lo reclamaba?


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