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6 agosto, 2020

Para achicar la brecha educativa hay que invertir mucho dinero

  •   Por Franco D´Amelio
           

Así lo expresó Liliana Sánchez, directora de la escuela primaria 1-069 José María Gutiérrez de La Bajada, uno de los tantos distritos lavallinos que sufre la escasa (y a veces nula) conectividad a Internet para garantizar el derecho educativo.

 

La pandemia del COVID-19 realizó un cambio drástico en la humanidad en general y la educación ha sido uno de los temas más complejos, sobre todo en países periféricos desde un punto de vista geopolítico como la Argentina.

En un tiempo récord se digitalizó la escuela, algo impensado en el corto plazo en estas latitudes, el problema es que la infraestructura no estaba diagramada para ello y Lavalle es uno de los departamentos donde más se hace evidente esta situación.

Para graficar la complejidad, la directiva explica: «tenemos 159 estudiantes, de los cuales sólo 3 tienen computadoras…la mayoría utilizan el celular de los padres, es decir, varios niños en una misma familia en distintos niveles educativos…Además, también está el tema de los dispositivos, porque muchos papás trabajan en el campo y al estar en contacto con la tierra se les rompen las pantallas, los micrófonos…algunos dispositivos no tienen la tecnología suficiente para descargar videos…y a eso hay que sumarle la falta de conectividad propiamente dicha».
Sánchez comenta: «desde la DGE hemos recibido sólo un módem para entregarlo a una familia y que eso pueda brindar conexión a otras; pero el problema que tiene nuestra comunidad es que no hay conglomerados urbanos, hay una gran dispersión territorial, por lo que se necesitan más módems…la escuela Derqui nos brindó el que les correspondía a ellos, pero aun así falta».

«Hemos recibido una donación importante, esperamos que se haga concreta y efectiva, del Municipio de Lavalle…un módem para que la señal de la escuela llegue hasta el portón de la misma…también estamos haciendo tratativas para que se libere la plaza de la zona y así puedan tener Wi-Fi gratis, eso ayudaría mucho», dijo la directora de la escuela José María Gutiérrez.

Un porcentaje muy preocupante

Una situación semejante en conectividad se vive en El Vergel. En diálogo con la directora de la escuela secundaria César Milstein, Silvia Ledda, ella dijo: «…tenemos la gran mayoría de los chicos sin conectividad, hay que ver si tienen dispositivos, si son adecuados, si son suficientes, generalmente son muchos hermanos con un solo teléfono, en todos esos puntos estamos mal y esto ha sido muy fuerte a la hora de pensar en cómo dar continuidad educativa.

Lo más importante desde un principio ha sido mantener el vínculo necesario para todo proceso educativo, y este vínculo se nos ha visto muy afectado por la situación anterior…hay un 40% de chicos que están a medio camino, significa que no hemos podido constatar que están aprendiendo…no podemos saber si un proceso de educación va bien si no hay ciertos elementos que te demuestren que el otro está aprendiendo, eso es lo que está complicado con estos chicos por la brecha tecnológica, sin contar que muchas familias no están preparadas para acompañar, los estudiantes están solos para aprender…hemos tratado de mantener el contacto, lo hemos logrado con más del 90% de los chicos, pero de obtener una respuesta que demuestra el aprendizaje, hay un 40% que no sabemos si efectivamente están aprendiendo, puede que sí pero no tenga cómo mostrarlo por la tecnología, o puede que no…».
Es decir, que en esa población existiría la posibilidad de que 4 de cada 10 chicos no estén aprendiendo adecuadamente, con todas las repercusiones que eso tendría para su futuro y el de todos.

Una cuestión de familia

Miguel Aguilera, maestro director de la escuela primaria República de Venezuela de El Carmen, comenta que en su comunidad han podido sacar un saldo positivo a esta situación excepcional. En su caso, se ha logrado mantener la continuidad educativa en con todos los estudiantes no tanto por el compromiso del gobierno provincial sino más bien por el de las familias de los niños y el cuerpo docente de la institución.
«Destacamos la voluntad de las familias, eso se nota, además del cuerpo docente. A quienes no se puede llegar digitalmente se le busca la forma o bien con formato papel, pero estos son pocos…».
Esta es una mirada compartida por las demás directivas, quienes destacan el histórico trabajo mancomunado y solidario entre familias y educadores.

Falta de infraestructura

Al preguntarle sobre sus perspectivas sobre una inversión mayor de la DGE, Aguilera dijo: «no creo que haya inversión de la DGE por cómo está la Provincia y el País, lo que hemos decidido con los profes es seguir trabajando, reinventarnos y tratar de resolver los problemas de forma creativa». Si bien no descarta los desembolsos del gobierno escolar, por lo pronto afirma «la escuela sigue funcionando y tiene que seguir».
Si bien existe la plataforma de provincial «La escuela digital», lo cierto es que en varias latitudes no sólo lavallinas sino de otros puntos de Mendoza, es en vano su presencia ya que la falta de correcta conectividad hace imposible su uso.

Pese a que fuentes de la Dirección General de Escuelas aclararon que no se destina un solo módem por escuela -ya que no es para la institución sino para que esta los distribuya por familias- y que «pueden ser 30, 40, por establecimiento, los que hagan falta», la realidad es que estos tres directivos ratificaron que se trataría de sólo uno; y en el caso de la César Milstein se los han prometido desde junio, pero aún no está.

Liliana Sánchez de la escuela Gutiérrez dice: «no ha habido grandes inversiones (estatales) en conectividad, si uno está cerca del Gran Mendoza tenés todos los canales públicos, pero mientras más alejado estés de los centros se hace más difícil, acá hay que invertir plata y mucha…no tiene que ver sólo con la DGE sino con Obras Públicas, con las mismas empresas de telefonía, el celular dejó de ser un bien de lujo, es un bien indispensable para la educación. Hay que achicar las distancias y con la idea de que obviamente se tardará en volver a la normalidad, hay que invertir en todos los sentidos para que la escuela no sea un gasto sino una inversión a largo plazo».


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