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16 septiembre, 2020

La muerte de un lavallino que padeció a la Clínica Santa María

  •   Por El Despertador

           

Con un sistema de salud colapsado, las camas al límite, el personal de salud exhausto, lo peor del sistema aparece en escena. ¿Comenzaremos a ver las imágenes de la Europa de hace unos meses donde las personas fallecían casi abandonadas en los hospitales? Acá te contamos un trágico caso sin explicación.

Don Juan López, oriundo del B° La Colmena, en Jocolí Viejo, es un nuevo fallecido por Covid en nuestro departamento. Al menos eso dice su certificado de defunción rubricado en la Clínica Santa María de la ciudad de Mendoza. Tenía 68 años y falleció en la madrugada de este domingo. Era albañil, y a pesar de la edad todavía trabajaba: “no podía hacer tareas muy pesadas pero seguía en actividad” nos contó Sandra, su hija.

A pesar de que tenía algunas afecciones previas (diabetes y alta presión), la familia sospecha que la muerte pudo no haber sido por Covid y que en la Clínica no tuvo la atención suficiente. La Clínica no le hizo llegar agua y otros alimentos que la familia le envió. Aunque no querían que lo cremaran, eso terminó sucediendo.

Crónica de una muerte inesperada pero anunciada

El lunes 31 de agosto Juan no se sentía bien y se fue a ver a su médico de cabecera Maximiliano Gorosito, del PAMI. López tenía un raro hipo que lo molestaba y el médico le recetó unas pastillas para el hígado graso, que era una de las afecciones de López.

El miércoles 2 de setiembre, Juan seguía sintiéndose mal y la familia se comunica telefónicamente con Gorosito para consultarle sobre cómo proceder. Inmediatamente el médico les pide que lo lleven a la Clínica Santa María que es donde le correspondía por PAMI. Ni bien llegan a la Clínica lo dejan internado, con sospechas de Covid. López había tenido fiebre unas semanas atrás y luego ese raro hipo. No presentaba otros síntomas compatibles con Covid hasta ese momento.

Quedó internado en un box (pequeño cubículo para la atención provisoria) ya que no tenían habitación disponible y a la espera de un hisopado. A los 2 días recién fue trasladado a una habitación común con otra persona. El hisopado le fue realizado el viernes 4, dos días después de haber ingresado sin diagnóstico claro. Recién 4 días después, el martes 8, les informan de manera telefónica que el hisopado había dado positivo de Covid19. La familia sospecha de ese resultado: “no nos confirmaron a ciencia cierta si era positivo, recién el martes nos dijeron el resultado por vía telefónica” afirmó Ángel Funes, yerno de López. De esta manera, a la familia no le conformó el manejo de la situación: “sin tener la certeza de que tenía Covid, ya lo metieron al sector Covid, así que si no lo tenía, seguro que se lo pegaba” infirió Funes.

El sábado 5, su esposa Mary y su hija Sandra, decidieron acercarse a la Clínica con la firme intención de verlo, para saber cómo estaba y hacerle llegar un teléfono para poder comunicarse con él en forma directa. Por protocolo no les permitieron verlo, pero aceptaron la entrega de un teléfono. Esto permitió que en el transcurso de la semana pasada estuvieran en contacto a través de videollamadas, ya que la restricción para verlo seguía. Sabían que continuaba en una habitación común, con un compañero de pieza, y que la atención no era del todo buena según los dichos del propio López.

Juan, les alcanzó a mencionar que la comida no era buena, por lo que la familia comienza a llevarle alimentos: agua mineral, yogures y fruta, que dejaban en la guardia de la Clínica a su nombre. Los últimos días de la semana pasada las comunicaciones no dejaron tranquila a la familia, ya que Juan a veces no atendía, en otras ocasiones no se comprendía lo que decía, e incluso en un momento se le cayó el teléfono. “El jueves y el viernes atendió apenas el celular pero no se lo veía bien, estaba muy agitado, le costaba hablar y ahí nomás el nos decía que quería dormir” sostuvo Sandra López, la hija de Juan, a El Despertador. La preocupación de la familia se volvió insoportable y el médico que les hacía llegar audios de Whatsapp con el estado de Juan, dejó de comunicarse con ellos y ellas. Les dijeron que el martes 8, cuando les avisaron que el resultado del primer hisopado había sido positivo, le habían hecho un segundo hisopado del cual nunca se supo el resultado.

El pasado domingo alrededor de las 3 de la mañana les llamaron desde la Clínica y les pidieron que se presentasen con urgencia. La familia temió lo peor pero tenían una expectativa: “nosotros teníamos la esperanza de que podía estar pasando a terapia intensiva” afirmó el yerno. Cuando se presentaron, les informaron la peor noticia: Juan López había fallecido por Covid y les pidieron que firmasen los papeles para entregarles el cuerpo. A la familia nunca le terminó de quedar claro cómo fue el tratamiento de López durante su estadía en la Clínica, ni las circunstancias de su muerte.

Angel, el yerno de Juan, y Sandra, su hija, son enfermeros y conocen los procedimientos del sistema de salud. Si la situación fue crítica en un momento “¿por qué no lo pasaron a terapia intensiva?” se preguntaron. “Yo veo como que lo dejaron morir a mi papá” dice angustiada Sandra, “si él estaba mal, ¿cómo iba a poder ir al baño sólo?” continuó. Sobre el momento del deceso pidieron explicaciones: “preguntamos cómo fue, y no nos explicaron nada, no nos dieron detalles”. Lograron hablar con una de las enfermeras que atendió a López “nos dijo que el compañero de habitación la había llamado, y que lo encontró caído en el baño, no sabemos si se murió ahí” expresó Funes.

Luego del confuso hecho les pidieron que pasasen por un sector para que les entregaran las pertenencias de Juan. “Nos dieron las cosas de él en bolsas cerradas, en ese momento las echamos al baúl” nos cuenta Ángel. Cuando llegaron a su casa, ya de vuelta con toda la tragedia a cuestas, se encontraron con una desagradable sorpresa: “nos devolvieron las 6 botellas de agua cerrada, las frutas y los yogures echados a perder” explica el yerno, “no sabemos si le llegaron las cosas o no, pero no lo pudieron asistir para ayudarle a consumir esos alimentos”, manifestó. Con la ropa pasó algo parecido “le mandamos ropa limpia, y así como se la mandamos, volvió”. Parece que en la clínica la confusión era mayúscula. Preocupados por las pertenencias de López, su familia pidió que les acercasen la billetera con documentos, tarjetas y dinero: “cuando pedimos la billetera, nos trajeron la de otra persona” explicó Sandra en un tono tragicómico.

Más críticas

En medio del trágico episodio, otro de los problemas fue la cremación del cuerpo. La familia no quería realizar ese procedimiento por una cuestión de creencias religiosas, pero desde la empresa funeraria de Lavalle, un empleado de la misma dijo que los fallecidos por Covid 19 debían cremarse, -siguiendo el relato de Funes-, cuestión que no era así. Esto motivó una discusión en la funeraria por tal proceder, siguiendo el mismo relato.

Pedido de historia clínica

La familia realizó el pedido de la Historia Clínica de Juan López, al citado nosocomio, que deberían recibir en las próximas horas. Están decididos y decididas a iniciar las acciones legales pertinentes.

Antecedentes de la clínica Santa María

La semana pasada, la clínica Santa María, cuyo director general es Ricardo Diez de Oñate, sostuvo que “la justicia ya determinó qua la clínica no tuvo ninguna responsabilidad”, en relación a los 3 familiares que fallecieron víctimas de coronavirus, durante el transcurso de esa semana. Pero si uno lee los anales de los portales periodísticos de Mendoza de esos días, encontrará en los relatos de las 3 personas fallecidas, enormes similitudes con lo narrado por la familia López, lo que demuestra a las claras que esta era una forma de proceder cotidiana de la clínica. Enfermos que entran por una causa que no está clara, pero que al tiempo son reportados como positivos, falta de personal para atender a los pacientes, enorme cantidad de gente en la guardia, etc, muestran fehacientemente cómo son tratados los enfermos covid, pero también los que no lo son, e incluso, aquellos que no lo son y se les aplica dicho protocolo.

El colapso ya llegó

Es evidente que el colapso del sistema sanitario en Mendoza ya llegó, y lo peor que podemos hacer es naturalizar este tipo de situaciones. La estadística dirá que es un muerto más, de entre decenas que ya están falleciendo en situaciones completamente irregulares. El parte dirá que era por comorbilidades o enfermedades previas. Y con eso nos “quedaremos tranquilos”. Sin embargo, el drama continuará si el abandono al que se somete a nuestros padres o abuelos por parte de la o las clínicas se hace moneda corriente y es la antesala de lo que viene.

La Pandemia ha sacado lo mejor de nosotros, pero también lo peor de algunos. Es fácil echarle la culpa al sistema, el cual en esta ocasión tiene la mayor responsabilidad, pero necesita de nuestra mayor humanidad en estos momentos. De lo contrario estamos condenados todos, aún cuando los responsables sean algunos.


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