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7 enero, 2021

Transporte en Lavalle: Cuando la normalidad no es tan normal

  •   Por Franco D´Amelio
           

Cerramos el 2020 con una buena noticia para los lavallinos: se reestablece el servicio “normal” de colectivos en el Departamento. Pero inmediatamente las redes empezaron a preguntarse qué tan legítima es esa normalidad, ¿volvemos a los mismos problemas de antes?

Cerramos el 2020 con una buena noticia para los lavallinos: se reestablece el servicio “normal” de colectivos en el Departamento. Pero inmediatamente las redes empezaron a preguntarse qué tan legítima es esa normalidad, ¿volvemos a los mismos problemas de antes?

El planteo lo inició en nuestra fan page de Facebook María Murua diciendo: “nunca funcionó bien, ¿¿de que normalidad hablan?? ¿Por qué no ponen otra Empresa que funcione de verdad…?”. A lo que el usuario César Gutiérrez le respondió: “que haya competencia y no monopolio. Es lo mejor”.

Si bien los comentarios continúan, el siguiente de Mabel Dulce termina de resumir el sentir que tal vez muchos tienen: “¿vuelve a la normalidad? ¿qué, va a volver a funcionar mal y llevar gente apiñada adentro del colectivo y a cualquier hora? ¡¡Qué suerte tenemos los que vivimos en Lavalle!!”

Es que el término “normal” tiene, en su sentido más esencial, la siguiente definición según la Real Academia Española: “algo que se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”. En el caso del sistema de transporte lavallino, debe sujetarse a una norma que es la licitación que ganó la/s empresa/s prestadora/s del servicio.
Regular el transporte público para todo un departamento no es nada sencillo y por eso las licitaciones tienen una vigencia de una década.

Justamente ese es el problema a tener en cuenta: ¿se están considerando las necesidades de movilidad ciudadana no sólo actuales sino para los próximos 10 años?

La licitación ganada por la empresa PRESTACIONES S.A. se venció en 2019 al igual que las del resto de la Provincia y, como en su momento denunció El Despertador, la Secretaría de Transporte estaba intentando hacer una licitación genérica para todos los departamentos con unas adaptaciones superficiales según cada sitio. Como cuando los malos estudiantes hacen un “copio y pego” de la información de un sitio web para un trabajo escolar sin que medie una reflexión a consciencia.

El actual director de Integración Territorial Carlos Alberti en ese momento aún era presidente del Honorable Concejo Deliberante lavallino y fue el que encabezó la -casi épica- tarea de explicarles a los funcionarios provinciales los terribles perjuicios futuros que ocasionaría planificar “desde el escritorio”, sin tener una noción real del territorio, su gente y sus requerimientos.

En esto, el radicalismo mismo apoyó el pedido entendiendo que sus copartidarios no estaban pudiendo ver más allá de las estadísticas duras lo que significa planificar el transporte lavallino a 10 años.

Finalmente, luego de muchos tires y aflojes y de múltiples dilaciones, en el declive del gobierno de Cornejo no se llamó a licitación pública para Lavalle. Inició el 2020, la Provincia se tomó unas (¿merecidas?) vacaciones en el verano y ya en marzo comenzó la historia pandémica de sabido conocimiento.

La semana pasada este medio se comunicó con la presidenta del bloque radical en el HCD, la concejala Vanesa Caballero, (quien a su vez integra la comisión legislativa de Transporte) sobre los cambios necesarios en el servicio de colectivos.

“Los cambios necesarios son miles, no soy ajena a lo que se vive en el transporte público porque cotidianamente mi secretaria y yo lo usamos…yo misma padecí los colectivos de Lavalle cuando iba a estudiar hace unos años a Mendoza, cuando ni siquiera tenían aire acondicionado. Justamente porque sé de qué se trata es que decidí meterme de lleno en este tema e integrar la comisión de Transporte…”.
“Nosotros sostenemos que en Lavalle hace falta hacer dos tipos de licitaciones: una para el servicio urbano y otra para la conexión entre distritos más alejados. Porque tampoco puede ser que la gente tenga que caminar muchísimas cuadras para tomarse un colectivo…”

Este planteo que hace Caballero tiene bastante coherencia a simple vista, ya que implicaría una mejor distribución de las unidades y de las frecuencias, además de proveer recorridos más útiles para todos.

Para eso, seguramente ya no todas las unidades deberían ser los actuales colectivos con tanta capacidad, sino pensar en mini buses e incluso vehículos de pasajeros más chicos para hacer eficiente el alcance a las zonas menos pobladas y con mayor dispersión geográfica.

Para generar esta planificación, como resultó evidente en las tratativas de 2019, se necesita una participación seria y consensuada no de unos pocos decisores políticos sino de múltiples actores: ONGs, comunidad educativa, Municipio, legisladores lavallinos, cooperativas, etc.

Sin embargo, la redacción final del pliego licitatorio y la consecuente decisión definitoria es exclusiva del gobierno provincial a través de la Secretaría de Servicios Públicos. ¿Trabajarán para que los lavallinos puedan tener una verdadera normalidad en su movilidad este 2021?


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