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El diario del Oasis Norte de Mendoza

La región hace escuela

8 febrero, 2021

Mural de Johana y Soledad: Una idea que terminó en un mal ejemplo

  •   Por El Despertador
           

En Lavalle se está construyendo una obra que se denomina paseo de la memoria, por la verdad y la justicia.

Un paseo cuya idea es rescatar precisamente eso, frente a los crímenes de la dictadura militar. Es una obra bien ideada por jóvenes comprometidos del departamento que participan de diversas instancias de trabajo y de lucha por una Lavalle más inclusiva, ecuánime y solidaria. Hasta ahí todo bien.

Sin embargo, las buenas ideas a veces traen aparejadas cuestiones inadmisibles, como en este caso, el blanqueo de una pared también emblemática de Lavalle, que es el mural realizado en homenaje a Johana Chacón y Soledad Olivera, en las mismas paredes del paseo.

La Dirección de Hábitat realizó una licitación para generar el paseo de la memoria, que la Dirección de Obras debía controlar. Sin embargo, nadie advirtió que había que preservar el mural en medio de las obras, porque en la licitación no figuraba nada al respecto.

No es la primera vez que suceden cosas en Lavalle con respecto a lo que se entiende por patrimonio cultural, vale mencionar la torpeza al pintar la fuente de la plaza que era de mármol con pintura celeste para piscinas, para entender que no se trata de algún tipo de canallada, pero sí de ignorancia y de impericia en el manejo de la cosa pública.

Cabe destacar, que este no es un mural más de tantos, es tal vez el más emblemático de los que hay en Lavalle, que no solo por el significado, sino porque se construyó al amparo de la lucha cotidiana por la aparición con vida de Johana y Soledad. Un mural sencillo, con un significado profundo que año tras año nos recordaba la necesidad de no olvidar y de saber que había sucedido.

En ese sentido, lo único que cabe esperar, es que el paseo de la memoria, no sea una obra más, como si fuera el arreglo de una plaza distrital. Conocer el significado histórico y simbólico de lo que alguna vez fue presente es precisamente parte de la esencia de un paseo. Pero la historia no está hecha sobre las paredes blancas, o blanqueadas, sino sobre las cicatrices y las huellas que dejan las generaciones que nos anteceden.

El blanqueo en ese sentido, no es la nada, no es comenzar de nuevo, es la cicatriz y la huella de lo que hay debajo. Escarbar en ella, es nuestro devenir. Para que no haya que lamentar más Johanas, ni Soledades, ni treinta mil desaparecidos.

¡HLVS!

 


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