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20 marzo, 2021

EEUU tiene sin usar decenas de millones de la vacuna de AstraZeneca que el mundo necesita

  •   Por El Despertador
           

Decenas de millones de dosis están a la espera de los resultados de los ensayos. Mientras tanto, los países que ya autorizaron esta vacuna ruegan por tenerlas.

Decenas de millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus fabricada por la empresa británico-sueca AstraZeneca están almacenadas en las instalaciones de fabricación estadounidenses, a la espera de los resultados de su ensayo clínico en Estados Unidos, mientras los países que han autorizado su uso suplican poder acceder a ellas.

Un artículo publicado por The New York Times, sostiene que el destino de esas dosis de la vacuna de AstraZeneca es objeto de un intenso debate entre la Casa Blanca y los funcionarios federales de salud, ya que algunos sostienen que el gobierno debería dejarlas ir al extranjero, donde se necesitan desesperadamente, mientras que otros no están dispuestos a renunciar a ellas, según altos funcionarios del gobierno.

AstraZeneca participa en esas conversaciones.

“Entendemos que otros gobiernos se han puesto en contacto con el gobierno de Estados Unidos para la donación de dosis de AstraZeneca, y hemos pedido al gobierno de Estados Unidos que considere detenidamente estas solicitudes”, dijo Gonzalo Viña, un portavoz de AstraZeneca.

El artículo en cuestión señala que «Unos 30 millones de dosis se embotellan actualmente en las instalaciones de AstraZeneca en West Chester, Ohio, donde se lleva a cabo el “llenado-acabado”, la fase final del proceso de fabricación durante la cual la vacuna se coloca en viales, dijo un funcionario con conocimiento de las existencias».

Emergent BioSolutions, una empresa de Maryland a la que AstraZeneca ha contratado para fabricar su vacuna en Estados Unidos, también ha producido en Baltimore suficientes vacunas para decenas de millones de dosis llenadas en viales y envasadas, dijo el funcionario.

Pero aunque la vacuna de AstraZeneca ya está autorizada en más de 70 países, según un portavoz de la empresa, su ensayo clínico en Estados Unidos aún no ha presentado resultados, y la empresa no ha solicitado a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés) una autorización de uso de emergencia. AstraZeneca ha pedido al gobierno de Joe Biden que le permita prestar dosis estadounidenses a la Unión Europea, donde no ha cumplido sus compromisos de suministro originales y donde la campaña de vacunación ha tenido un gran tropiezo.

El gobierno, por ahora, ha denegado la petición, según un funcionario.

Algunos funcionarios federales han presionado a la Casa Blanca para que tome una decisión en las próximas semanas. Los funcionarios han discutido el envío de dosis a Brasil, país que ha sido duramente golpeado por un empeoramiento de la crisis del coronavirus, o a la Unión Europea o Gran Bretaña.

“Si dichas acciones de donación siguieran adelante, buscaríamos la orientación del gobierno estadounidense sobre la sustitución de las dosis para su uso en Estados Unidos”, dijo Viña.

La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.

La reticencia del gobierno está relacionada, al menos en parte, con las incertidumbres sobre el suministro de vacunas antes del punto de referencia de finales de mayo establecido por el presidente Biden, cuando prometió que habría suficientes dosis de vacunas para cubrir a todos los adultos de Estados Unidos. La producción de vacunas es notoriamente compleja y delicada, y problemas como el crecimiento de moho pueden interrumpir el progreso de una planta de fabricación.

El pasado mes de mayo, el gobierno Trump prometió hasta 1200 millones de dólares a AstraZeneca para financiar el desarrollo y la fabricación de su vacuna, que desarrolló con la Universidad de Oxford, y para suministrar a Estados Unidos 300 millones de dosis si resultaba eficaz. Funcionarios federales y expertos en salud pública consideraron el año pasado que la vacuna, menos costosa y más fácil de almacenar durante largos periodos que algunas otras, sería una de las primeras en recibir autorización.

Eso nunca ocurrió, en parte debido a un patrón de errores de comunicación por parte de AstraZeneca que debilitó la relación de la empresa con los reguladores estadounidenses y retrasó el desarrollo de la vacuna. El otoño pasado, el ensayo de AstraZeneca en Estados Unidos —el mismo que pronto dará a conocer resultados— se suspendió durante casi siete semanas porque la empresa tardó en proporcionar a la FDA pruebas de que la vacuna no había causado efectos secundarios neurológicos graves en dos voluntarios.

La empresa se enfrenta ahora a otro problema de seguridad. Actuando por precaución, las autoridades sanitarias de Dinamarca, Noruega e Islandia suspendieron el jueves el uso de la vacuna de AstraZeneca tras varios informes en todo el continente sobre graves coágulos de sangre.

Las autoridades europeas y la empresa afirmaron que no había pruebas de ninguna relación causal. En la gran mayoría de los casos, la aparición de estas afecciones no tiene nada que ver con la vacuna. Es de esperar que un porcentaje de personas enferme por casualidad después de vacunarse, como ocurriría en cualquier grupo de personas.

AstraZeneca también se ha encontrado con otros problemas a medida que su vacuna se ha ido extendiendo. La escasez de suministro ha alimentado las tensiones con las autoridades europeas. Algunas personas en Alemania y otros países se han resistido a tomar la vacuna, por temor a que sea de segunda clase debido a su menor eficacia general en los ensayos clínicos en comparación con la vacuna de Pfizer. El mes pasado, Sudáfrica detuvo sus planes de introducir la vacuna después de que un pequeño ensayo clínico descubrió que no parecía proteger contra la enfermedad leve o moderada causada por una variante del coronavirus que se vio por primera vez allí y que ha causado preocupación.

 


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