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3 mayo, 2021

Presencialidad vs Virtualidad, ¿esa es la cuestión?

  •   Por Juan Burba
           

La polémica entre el Gobierno Provincial y el Sindicato Docente por la presencialidad en las escuelas es encarnizada, antagónica e irreconciliable. Además de archiconocida debido a los medios masivos. Pero la realidad en los diferentes puntos de la provincia es muy distinta, y es algo que ni la DGE ni el SUTE parecen comprender acabadamente. La pelea, deja afuera gran parte de las realidades que se viven, y de las opiniones en los territorios y las escuelas.

Por eso decidimos salir a poner el termómetro en las escuelas de Lavalle. Del campo, de las zonas rurales y de los centros urbanos. Salimos a ver qué opinan madres, padres, docentes, directivos y estudiantes de diferentes puntos del departamento. Compartimos en la siguiente nota algunos de los testimonios recopilados.

El desgaste de la virtualidad en la escuela rural

La Escuela Primaria “República de Venezuela” de El Carmen tiene aproximadamente 100 estudiantes. En este momento está sin presencialidad por un caso de coronavirus positivo de una docente que cumple horas en la misma (la escuela está cerrada entre el 21/04 y el 05/05). Miguel Aguilera es su Director, y consultado por El Despertador sobre la posición de las familias al momento de mandar a sus hijos e hijas a la escuela nos dice que “los padres en general no tienen miedo, sólo hemos tenido dos papás que han mostrado un poco de temor, y cuando avisamos que cerrábamos los padres reaccionaron bien”. “Algún padre se enojó cuando cerramos, atacándonos a nosotros, pero no somos el problema, el problema es la falta de políticas de estado” manifestó el Director. Informó también que la escuela no ha tenido “ningún caso entre los profes, niños y familias hasta ahora”.

Sobre la opinión del equipo docente de la escuela, que está conformado por 7 educadores y educadoras, Miguel expresó que “tenemos unanimidad en querer la presencialidad, porque la virtualidad nos quemó la cabeza el año pasado, pudimos llevarla adelante, pudimos acreditar a los estudiantes, pero fue muy desgastante para nosotros y para las familias”. Y le sumó una particularidad de su rol: “los que somos directores-maestros tenemos que dar clases y cumplimentar con lo que te piden desde la supervisión, te sobrecargan con trabajo virtual y no se respetan horarios”. Argumentó que “trabajando en la escuela, con todos los protocolos, como lo venimos haciendo, es mejor, hacemos un mejor trabajo en el horario que corresponde”.

La presencialidad de esta manera no está sirviendo”

Francisco García es profesor de materias agropecuarias en la Escuela Técnica “José Miguel Graneros” de Gustavo André. Lo consultamos sobre su opinión acerca del tema que nos convoca. Él prefirió separar en análisis en dos aspectos. “Para mi desde el punto de vista pedagógico la presencialidad de esta manera es relativo, para mí no está sirviendo” y ejemplificó: “los estudiantes se olvidan, la semana no presencial no hacen casi nada en la casa, o se dedican a otras cosas como trabajar”. Aseguró que las burbujas complican mucho el trabajo docente: “las materias prácticas hay que repetir todo, y las cosas no siempre salen igual”.

El otro aspecto planteado por García, lo analizó desde el punto de vista de la contención: “está bueno que los chicos y las chicas vayan a la escuela, sirve mucho que socialicen, pero quizás no están tan motivados, porque son grupos muy chicos”. El docente aclaró que la presencialidad sin comedor, y ante la grave situación económica que se vive en la actualidad, complica a las familias. “Debemos volver a la presencialidad total, como la mejor de las opciones, cuando estén dadas las condiciones sanitarias concretas de que no hay riesgo” cerró el docente.

La necesidad de más recursos para afrontar la pandemia

“En general se ha mantenido un presentismo estable” afirmó Carla Herrera, Directora de la Escuela Secundaria “Tito Francia” de Jocolí, ante la consulta de si había resentido la asistencia de estudiantes a la instancia presencial. Herrera afirmó que en algunos cursos ha disminuido por el respeto a los protocolos: “el ausentismo se produce cuando hay alguna persona en la casa con indicación de aislamiento, y en ese caso los padres han actuado con mucha responsabilidad, nos han avisado, y han mantenido a sus hijos en cuarentena, y ante casos sospechosos nos han consultado sobre qué hacer”.

Reconoció que cuando hay algún engranaje del sistema que anda trabado puede producirse mayor ausentismo: “cuando se produce un desfasaje entre lo que puede ser y lo que es, se siente un poco más de ausentismo, cuando se demora el resultado de un hisopado por ejemplo, porque cuando se agiliza la entrega de resultados se agilizan los protocolos” y en ese sentido afirmó que “es fundamental la calidad y cantidad de información que circula con rapidez, porque así todo es más sencillo”.

Sobre las opciones familiares de enviar o no a los estudiantes a la instancia presencial, la directora de “la Tito” expresó: “hay algunos papás que por precaución o temor, o porque tienen a alguien de riesgo en la casa, han decidido no mandar a sus chicos a la escuela” y aclaró que son un porcentaje muy bajo, menos de 5 en un total de casi 200 estudiantes. Entiende que “esto los perjudica porque los docentes no pueden estar en clases presenciales y virtuales a la vez, las presenciales no se reemplazan con las virtuales, por lo tanto algunos alumnos que por decisión de sus papás no están asistiendo a esas clases, las están perdiendo, si bien hacemos un gran esfuerzo por reemplazarlas”.

Con respecto a la posibilidad de que existan más horas docentes para resolver esta situación, manifestó aludiendo a la responsabilidad del gobierno: “significaría una inversión extra, que sería tener a otro docente, o el mismo con más horas” y profundizó: “si se quiere sostener la presencialidad y no asignan más recursos en horas cátedra va a estar muy difícil llegar a fin de año y conseguir que los estudiantes promocionen con los mínimos saberes, no solo al año que viene, si no las materias del año pasado que no tienen promovidas”. Y rescató el trabajo de su equipo: “hoy todo esto se está haciendo con un esfuerzo enorme de profesores que le ponen onda, de directivos, preceptores, un montón de personas que estamos trabajando intensamente, pero no hay ningún recurso extra asignado a esta situación de emergencia, sólo llega de vez en cuando algo para insumos sanitarios para el Covid”.

Sobre el debate planteado al principio de esta nota, con respecto a las posiciones antagónicas Herrera planteó: “me parece que tanto de un lado como del otro, quienes defienden la presencialidad o la virtualidad, hay una especie de fanatismo, de enceguecimiento, que tiene que ver con sostener una postura inflexible en el tiempo, y la verdad es que día a día hay que ir viendo cómo se presenta, e ir tomando decisiones complejas, que siempre son tomadas pensando en lo que puede beneficiar a los estudiantes, colocando en la balanza los pro, los contra de que asistan a la escuela” y aseguró que “si se respetan los protocolos y las normas de higiene, se disminuye mucho la posibilidad de contagio, y necesitamos que los adultos y los estudiantes estén convencidos de esto”.

Con respecto al vínculo con otras instituciones, la Directora rescató que “el Centro de Salud (de Jocolí) está atendiendo muy bien, con un trabajo articulado, que resulta efectivo” y resaltó particularmente la labor de la médica Patricia Leiva, referente del Área de Salud departamental para las escuelas en la temática Covid, afirmó que “está a disposición siempre, con información muy precisa que ayuda a dar respuesta y tomar decisiones”.

El punto de vista de una madre

Rocío Maldonado vive en Villa Tulumaya y es mamá de una adolescente de 14 años que va a segundo año de la Escuela “Dr. Tomás Appugliese” de B° Solares del Norte y de un niño de 5 años que va al Jardín “Soles de Tulumaya” de la Escuela “Presidente Perón” en el B° Santa Cecilia. “En la familia tenemos sentimientos encontrados y pensamientos diferentes” nos decía Rocío al comenzar la charla. Explicó que su hijo y su hija forman parte de las famosas “burbujas” y que con el avance del año las estrategias han ido cambiando, pero se resumen en una semana presencial y una semana virtual, como en muchas otras escuelas del departamento.

Con respecto a la presencialidad esta mamá explicó que “les pibes necesitan mucho la sociabilización de sus pares, crecer jugando compartido, la vivencia, la experiencia real, salirse un poco de las pantallas” porque le preocupa que pasen demasiadas horas conectados. Reconoció que como prevención “hemos dejado de llevar a los chicos a la plaza, al Parque Nativo o a deportes, pero la escolaridad es algo esencial” pero aclaró que “no pensamos que aunque no haya presencialidad no hay escuela, clases hubo siempre, es difícil acompañar la virtualidad, pero se puede”.

Afirmó que, mirado desde lo sanitario, “no es imprescindible la presencialidad, hay una nueva manera de pensar la educación y nos podemos adaptar a ella”. Y expresó que “nos parece sano la presencialidad, pero es importante que los docentes no se contagien, y más por el sueldo que cobran y la condiciones laborales, muchos dan clases en muchas escuelas, y tienen más contacto y eso pueden ser potenciales contagios”.

Sobre la labor docente, Rocío se explayó: “con mi compañero ponemos en discusión una cosa, entendemos que entramos en la intimidad y la privacidad del docente accediendo a su celular, creemos que está buena la virtualidad, que nos facilita las cosas, pero a veces a costa de invadir las familias de les docentes” y lo ejemplificó con una situación que les ocurrió el año pasado: “tuvimos un zoom con la seño de la sala de 4, y ella estuvo también en calidad de mamá, estaban sus hijes pidiendo atención, en un momento se despertó su bebe y ella lo tuvo que atender, y es como que con esta situación no entendemos límites, no podemos naturalizar que por haber conseguido el celular de la seño le podes preguntar a la hora que sea”.

Así las cosas, las mezquindades políticas siguen sin contemplar las realidades de la gente común que necesitamos de políticas públicas que resuelvan situaciones complejas. Las mejores opciones se buscan con debate colectivo, maduro y comprensivo, y no con ninguna receta general. Salir de cuatro paredes de cualquier oficina para tomar decisiones u opinar puede ser un buen comienzo. Esperemos, una vez más, que quienes tiene que tomar decisiones estén a la altura de las circunstancias.


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