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21 agosto, 2021

Afganistán: carta de Nandini Archer a las feministas británicas»Dejen de utilizar a las niñas afganas para justificar bombardeos»

  •   Por El Despertador
           

Nandini Archer * (traducción: Hugo De Marinis, desde Canadá para La Quinta Pata)

Queridas feministas británicas: la intervención militar de occidente nunca es buena.

Los escalofriantes informes que provienen de Afganistán en estos momentos son más que suficientes para indignar a cualquier feminista. Mientras que cientos de personas afganas lidian entre sí para irse del país, mujeres, niñas y miembros de la comunidad LGBTIQ auguran un virulento retroceso en sus derechos y temen por su vida. Entiendo por qué ustedes querrían que nuestros líderes mundiales actúen sin pérdida de tiempo.

Sin embargo, feministas británicas, ¿cómo es que se han olvidado tan pronto? Ya pasamos por esto. Me han sorprendido las reacciones más bien automáticas y perezosas en las redes sociales, muchas de las cuales llaman a la intervención con el fin de rescatar mujeres y niñas en Afganistán. Pero no se puede hablar de una razón feminista para enviar tropas británicas a otro país.

Soy una feminista británica formada políticamente alrededor de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la así llamada “guerra contra el terrorismo”. No he olvidado la forma en que los líderes occidentales ese año usaron las aflicciones de mujeres y niñas afganas bajo poder Talibán para justificar la ocupación del país: “white men saving brown women from brown men” (“hombres blancos salvando mujeres morenas de hombres morenos”), como diría la académica feminista Gayatri Chakravorty Spivak.

En 2001, Cherie Blair, la esposa del entonces primer ministro británico, llamaba a la acción para “dar de vuelta voz a las mujeres afganas. En 2010, Hillary Clinton, en ese momento Secretaria de Estado de Estados Unidos se comprometió a defender los derechos de las mujeres afganas. Esto fue una porción sustancial de su particular feminismo: comprometerse a salvar a las mujeres afganas, mientras las bombardeaba.

Ahora, en 2021, brotan propuestas no muy disímiles: un militarismo amenazador camuflado en un lenguaje humanitario y de reivindicaciones feministas, reciclando los mismos argumentos esgrimidos por la Clinton. “La intervención occidental es algo por lo que millones imploran en este momento”, tuiteó el pasado fin de semana la activista somalí Nimco Ali, conocida por su lucha contra la mutilación genital femenina.

Los últimos 50 años de economía occidental están arraigados en la explotación imperialista. Pero si Estados Unidos puede ser derrotado no puede comandar los mercados globales.

“No es demasiado tarde para Estados Unidos y el Reino Unido para mandar tropas y ayudar a retener Kabul”, tuiteó Justin Forsyth – un ex asesor de Gordon Brown – quien también actuó como CEO de UNICEF y Save the Children. Puso un enlace en su mensaje a un artículo de la BBC titulado, “Las jóvenes de Kabul piden ayuda ante el avance Talibán”. La nota comienza así: “Por 20 años occidente ha inspirado, financiado y protegido a esta nueva generación de afganas. Han crecido en libertad y con oportunidades que abrazaron integralmente”.

Muchos periodistas en todos los medios apuntan una narrativa similar. Al referirse a una mujer afgana que dos décadas atrás, a los 12 años, fue obligada a comprometerse con su primo, el Financial Times informa: “Luego de la invasión de 2001 liderada por Estados Unidos, la adolescente descubrió una libertad que habría sido para ella inimaginable.”

Ese es exactamente el problema: estas declaraciones se apoyan en la suposición de que la ocupación de Afganistán fue positiva para sus mujeres y niñas, algo que la misma Hilary Clinton sostiene.

De ninguna manera fue así. Hubo cerca de 70.000 muertos y heridos en la guerra más larga de todas en las que Estados Unidos participó. Muchos de los muertos y heridos afganos fueron mujeres.

Pero la violencia ha sido totalmente legitimada o pasada por alto por aseveraciones de que mujeres y niñas en Afganistán una vez más necesitan el recate de occidente, como si la gente asesinada en la guerra fuera solo un daño colateral.

¿Qué han hecho Estados Unidos y el Reino Unido en Afganistán durante los últimos 20 años? ¿Cómo pueden ustedes creer esta narrativa liberal intervencionista cuando el supuesto empoderamiento de las afganas aparentemente se hizo trizas en cuestión de días? ¿No aprendimos nada de las intervenciones en Irak y Libia?

En 2011, liberales y grupos de derechos humanos llamaron activamente a intervenir por la puerta trasera, con el recurso a una zona de exclusión aérea (eufemismo para bombardear, ya que significaba que los aviones de la OTAN eran los únicos que podían volar). ¿Y cuál fue la justificación de la OTAN en aquel momento? Que Gadafi estaba usando violaciones masivas como arma de guerra. Amnistía Internacional no pudo encontrar ninguna evidencia de esto.

Seguro, veo el deseo de que el gobierno del Reino Unido haga algo para ayudar a los que huyen del Talibán y no pienso que ninguno de nosotros tenga todas las respuestas. Pero enviar tropas nunca es una solución. Y cuando los guerreristas e imperialistas reclaman por los derechos de las mujeres, no les crean.

Si a los belicistas les importara algo, los líderes de occidente podrían, por ejemplo, ofrecer asilo inmediato a los que huyen de Afganistán. La Coalición Stop the War – creada antes de la invasión a Afganistán – planteó el lunes 16 de agosto: “El gobierno británico debería liderar en ofrecer un programa para refugiados y otro de reparaciones para reconstruir Afganistán, acciones que supondrían ir mucho más allá en avanzar los derechos de la gente afgana, las mujeres en particular, que continuar con la intervención económica y militar en el destino de ese país”.

Lo anterior sería un comienzo. Y en tanto el Reino Unido ha anunciado que busca soluciones pertinentes para el caso, las insinuaciones de que el esquema de ayuda “será semejante al empleado para auxiliar a los refugiados sirios” revela lo que pasaría: en realidad, solo a un mínimo número de los que escapan se les permitirá ingresar porque precisamente el gobierno británico no tiene interés en recibir asilados. Ha trascendido de fuentes militares que el Ministerio del Interior es reacio a ofrecer asilo a muchos afganos por el mensaje que esto supondría para otros refugiados.
De cualquier modo, solo ofrecer asilo no es suficiente. La dura verdad es que los gobiernos alrededor del mundo tendrán que negociar con el Talibán como lo harían con cualquier otro Estado, sin importar el tipo de relación que mantienen. Las mujeres de Afganistán no son un grupo monolítico y una parte de ellas lleva un tiempo considerable resistiendo el Talibán y la intervención occidental, y no necesitan ahora que ustedes las rescaten.

Luego de dos décadas de intervención fallida, no hay que dejarse engañar. Como en el caso de Tony Blair en la invasión ilegal a Irak y la catastrófica intervención de David Cameron en Libia, cuando el Reino Unido envía tropas al extranjero significa ruina para mujeres y niñas. En Afganistán hoy, la ruina no sería excepción.

Artículo aparecido originalmente en “Open Democracy” el 17 – 08 – 21
** Nandini Archer escribe normalmente sobre género, sexualidad, feminismo y justicia social. Es parte del grupo feminista de acción directa “Sisters Uncut” y antes había trabajado con el “International Campaign for Women’s Right to Safe Abortion”.


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