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1 noviembre, 2021

Lavalle ¿somos todos? Una lectura socio-cultural y política

  •   Por Leticia Katzer
           

Me gustaría compartir algunas reflexiones que vengo elaborando desde hace un tiempo a propósito de los modos en que forma comunidad nuestro querido departamento. La lectura que presento es una lectura académica y política a la vez, desde los múltiples lugares de pertenencia en las que estoy arraigada al departamento desde hace ya unos 17 años. Esta mirada académica-política parte de un análisis desde mi experiencia en la zona como intelectual, científica, analista social, ciudadana/vecina y militante justicialista. Por eso mismo es una lectura socio-cultural y una lectura política, que además lejos de cerrar conclusiones pretende abrir preguntas para el diálogo.

Quiero aclarar y enfatizar que esta nota solo tiene el objetivo de plantear un debate, vitalizar interpretaciones sobre acciones, movilizar a la discusión con un espíritu constructivo, muy lejos de situarme en un lugar de oposición y enfrentamiento. Todo lo contrario. Ningún otro propósito adicional me anima en este escrito.

En primer lugar creo que es necesario hacer una distinción crucial: Lavalle como jurisdicción/ aparato jurídico-administrativo y Lavalle como sociedad, como sentido de pertenencia. Esta distinción va de la mano de otra distinción, que es la distinción entre la política como institución y la política como construcción comunitaria. Creo que es esta distinción la que se confunde a menudo en tanto el departamento de Lavalle lleva 20 años de una gestión del municipio al mando de un mismo equipo. Esta larga continuidad hace coincidir las particularidades conceptuales y operativas de este particular equipo de gobierno con las particularidades de la sociedad toda, en su conjunto; confunde y hace coincidir la política como institución con la política como articulación de acciones colectivas. Una continuidad que también pareciera hacer a su equipo cada vez menos tolerante a disensos y miradas y propuestas diferentes o nuevas y cada vez más arbitrario en sus decisiones y menos abierto a incorporar puntos de vista distintos, a incorporar nuevos protagonismos y liderazgos, así como referentes ajenos a su ámbito. Esto también se manifiesta en que estén naturalizadas muchas prácticas que terminan por obturar la transformación y la pluralización de Lavalle como sociedad.

Voy a describir brevemente situaciones emblemáticas y representativas a los fines de ilustrar el planteo.

Situación 1: trabajo de relatos distritales (elaboración de libros sobre cada distrito del departamento): se presentó el primer producto (libro) el cual fue entregado por el municipio a una persona para que lo revise, la cual, sin competencia profesional, evaluó el trabajo de manera muy irrespetuosa y agresiva y solicitó modificaciones que no podían ser realizadas. Aquí bajo justificación de “mejorar el material”, se dilató, postergó y destituyó un producto cultural que por primera vez ser realizaba en el departamento. Este libro y los que siguieron pudieron ser publicados porque pedimos colaboración a empresarios locales; de lo contrario no podrían haberse publicado, porque se obstaculizó. Proceso que además sentó las bases para conformar una fundación que hoy está en pleno y activo funcionamiento: Fundación Vincular.

Situación 2: Conformación de la fundación Vincular. Si bien la constitución de la fundación contó con un amplio apoyo de parte del sector productivo local, una tarde se recibe el siguiente mensaje: “Consulté con el Municipio, referido a este proyecto de la Formación de esta Fundación, me recomendaron no hacer ninguna colaboración para esto. Con lo cual nuestra empresa no formará parte de este proyecto. Estoy agradecido q me hagas partícipe del mismo, y les deseo a vos y los integrantes de la Fundación toda la suerte”.

¿Dónde se ha visto que un municipio atente contra un proyecto de fundación que cuenta con un alto respaldo de la comunidad local? ¿Por qué hacerle semejante daño a un proyecto que aporta a la sociedad y tiene apoyo de ésta? Una vez más, donde cierto status quo político no quiere que se desarrollen propuestas novedosas, se busca destituir e imposibilitar el accionar, actuando de manera tiránica y arbitraria. La política deja de ser posibilitadora y enriquecedora de la vida colectiva y se vuelve un obstáculo.

Situación 3: En muchas organizaciones locales hay algún integrante que pertenece al aparato municipal. Esto le quita autonomía a las entidades. La política como construcción comunitaria debe abrir el juego, liderar, conducir pero sin direccionar desde adentro las entidades, sino reforzando las autonomías.

Situación 4: Volver “propias” ideas y acciones que no son propias. Es notorio como muchas veces se opera desde la apropiación de ideas y propuestas sin involucrar a quienes las impulsan o más aún “pisando” un proyecto sobre otro ¿por qué no se reconocen y se visibilizan los aportes que hacen otros y otras, desde otros ámbitos, a la construcción de la sociedad lavallina? La gestión tiene una inclinación a suprimir el reconocimiento a las contribuciones de la gente de la comunidad lavallina. Esperamos que esto no ocurra con la colección editorial de los distritos de Lavalle que estamos publicando y la web recientemente lanzada www.lavallenativo.com. Apelamos a que no se haga plagio del material allí publicado y se referencie/cite la web y la fundación en caso de ser utilizado.

Situación 5: Nos comunicamos con un referente territorial municipal para invitarlo a intermediar en la convocatoria a una entidad local para una actividad educativa y responde: “hay que preguntarle a los jefes”; entonces surge la pregunta ¿el municipio es propietario/dueño de la gente? Se ha naturalizado que ciertos grupos sociales “deben consultar o pedir permiso al municipio” para participar en tal o cual actividad. El municipio no es propietario ni de la gente ni del territorio. En un sentido similar hay una monopolización de las instalaciones públicas, que si bien son administradas por el municipio, no lo hacen dueño. Sin embargo, en los hechos, se monopolizan las instalaciones públicas sólo para uso en actividades lideradas por el municipio. Así, lo público, funciona en los hechos como una empresa privada.

Situación 6: Se hizo una propuesta de organizar un foro ambiental intercultural por el día del respeto a la diversidad cultural en el parque nativo, primero invitando a áreas involucradas en una reunión que se mantuvo. Luego de esta reunión, se denegó la posibilidad de hacerlo conjuntamente. Y luego, cuando se solicitó con una semana de anticipación como se hace normalmente y por escrito el parque nativo para realizar la actividad, explicitando que se trataba de una actividad educativa donde se iban a presentar proyectos, sucede que 2 días antes del evento notifican que se debe presentar toda una serie de documentación completamente injustificada por las características de la actividad, a saber: comprobante pago SADAIC; comprobante de pago Aadi-Capif; póliza de seguro de responsabilidad civil para público asistente; cobertura médica (enfermero matriculado) y formulario de reserva en casa de la cultura. Injustificado porque estaba claro que se trataba de una actividad silenciosa, que requería concentración y escucha (y no música ni sonido) y que no implicaba ningún movimiento corporal que pusiera en riesgo la seguridad de los participantes y que justifique un seguro y menos aún un enfermero.

¿Qué concepto de la cultura y la educación arrastra este pedido? ¿La cultura como espectáculo? ¿La educación como show?. Otro concepto naturalizado en Lavalle: la reducción de la cultura a la organización de festivales. Cultura= festival= escenario= espectáculo.

Pero fundamentalmente, bajo la forma de “norma de seguridad”, la gestión municipal destituyó una actividad educativa/cultural, profesionalizada y novedosa, a la vez que la posibilidad de hacer uso del espacio público en favor de la comunidad. ¡Terminamos desarrollando la actividad en un salón privado!! Dadas las características de la actividad ¿no correspondería que el municipio ofrezca colaboración en lugar de sumar más presión y más gasto a una entidad que se dedica al servicio social?

Y así nos preguntamos:

¿Qué están manifestando estas acciones y maneras de operar de parte de este espacio político al mando de la gestión municipal? Las propuestas que hemos presentado y desarrollado han sido trabajadas con total cuidado, con fundamentos profesionales y conceptuales, y con un persistente compromiso territorial, de más de 15 años. Entonces ¿Cual es realmente el motivo de fondo para que no se avance de manera articulada?
Cierta parte del equipo de gobierno municipal ¿vela por la comunidad, por el bien de la comunidad o vela por sí mismo, por sostener el estatus quo y mantener o forzar un protagonismo absoluto y excluyente?
Dentro de las dinámicas que caracterizan a cierta hegemonía de gestión ¿qué prevalece o tiene más peso: el compromiso con actividades que involucran y benefician a la comunidad o la manipulación de la gente por parte de la jerarquía para sostenerse a sí misma?


Lavalle ¿somos todos o solo algunos, solo aquellos que se ajustan a la normatividad e idiosincrasia de cierta hegemonía de gestión municipal y que se someten a su protagonismo exclusivo?
Cerrarse tanto ¿acaso no empobrece y quita oxígeno a la comunidad?


Es evidente que hay una perpetuación del concepto de política como institución, cuyo modus operandi vela por la perpetuación de un sí mismo en la gestión, dejando poco o nada de lugar a la política como construcción colectiva abierta, a la incorporación de nuevas fuerzas, a la innovación, a la recreación, a la vitalización de la política. ¡Cuánto daño hace el concepto institucionalista del poder y la política, cuando se hace uso de la burocracia y la administración para obturar otros poderes, fuerzas, expresiones y acciones!

Con todo, la comunidad lavallina es una sociedad sumamente compleja, que tiene un altísimo potencial social, político, cultural y productivo. Por ello mismo Lavalle necesita y se merece una mayor jerarquización de debate, un mayor profesionalismo; necesita y se merece un abordaje territorial e institucional profesionalizado y calificado; necesita y se merece una mayor potenciación de espacios de encuentro para pluralizar propuestas de trabajo, técnicas y políticas.

Dra Leticia Katzer Investigadora de CONICET
Presidenta de Fundación VINCULAR Militante justicialista afiliada al PJ de Lavalle.

 


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