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28 febrero, 2022

La ayuda a productores en Lavalle llega a cuentagotas

  •   Por Juan Burba
           

Cuando la enorme tormenta azotó el Gran Mendoza la semana pasada, lavallinos y lavallinas nos asustamos. Y no fue para menos, nos recordó el gran temporal que vivimos el 16 de diciembre. Mucho dijimos en su momento sobre lo que sufrieron gran cantidad de familias con respecto a la situación de las viviendas y fue grande la sorpresa también sobre lo sufrido por las familias productoras que tuvieron cuantiosas pérdidas en sus cultivos. La manga de granizo ese día cubrió un largo de 35 kilómetros (desde el norte de Jocolí, en sentido sureste, hasta El Paramillo) por 5 kilómetros de ancho (7 en los lugares donde más se extendió) abarcando los distritos de Jocolí, San Francisco, Alto del Olvido, Tres de Mayo, La Palmera, Villa Tulumaya y El Paramillo. Esto da un total, según el radar de la Dirección de Contingencias provincial de 17.500 hectáreas, de las cuales, descontando las zonas incultas y con distinto grado de afectación (del 30 al 100%) dañó unas 10 mil hectáreas productivas.

El tema, incluso, generó una polémica entre el municipio y la provincia ya que el intendente Righi afirmó, a un conocido portal web de Mendoza, que existió «negligencia» por parte de la lucha antigranizo: «no hubo lucha con los aviones contra el granizo». De esta manera el jefe comunal anunció la suspensión de la Fiesta Departamental de la Vendimia a través de un comunicado titulado «Sin cosecha no hay vendimia», disponiendo así de 20 millones de pesos para la emergencia que vivió el departamento, y que se destinarían a la ayuda de viviendas y productiva.

En su momento muchas familias productoras, asistidas por la Municipalidad, se acercaron a pedir ayuda para aliviar las pérdidas, que en muchos casos fueron de hasta el 100%. Fueron relevados más de 460 productores, que sumaron alrededor de 6.000 hectáreas afectadas, entre vid (70%), hortalizas (20%) y frutales (10%), en ese orden de afectación.

A más de 2 meses del desastre, solo algunos productores recibieron insumos de manera inmediata, con fondos provinciales aportados desde el ISCAMEN, para paliar lo más necesario, sobre todo viticultores y fruticultores que necesitaban curar de inmediato, sin embargo, el resto de la ayuda todavía se está esperando.

Desde la Dirección de Desarrollo Económico del municipio informaron que, con fondos propios, se ayudará a familias productoras hortícolas a partir desde el inicio de la temporada otoño invierno, ya que, por lo avanzado de la temporada estival al momento del temporal, no tenía sentido colocar recursos en ese sector. Sin embargo, no precisaron fechas ni montos de esa futura ayuda.

Además, por un financiamiento del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la comuna ya cuenta con insumos para curaciones (oxicloruro de cobre) en el caso de viticultores y fruticultores, que están disponibles en el caso de alguna otra contingencia que pudiera ocurrir.

En cuanto al rol de la Provincia, si bien la Dirección de Contingencias es la encargada de relevar los daños y tomar las denuncias, los únicos recursos directos puestos en juego están en el Fondo de la Transformación, en forma de créditos, a los que sólo tienen acceso cierto perfil de productores que no son precisamente los menos favorecidos, ya que ofrece 750 mil pesos, con 6 meses a 1 año de gracia (el Municipio pidió que los plazos se estiren a 1 año y 1 año y medio correspondientemente), con una tasa del 11%, un compromiso difícil de afrontar para los pequeños productores, los más afectados. La Provincia también anunció la llegada de un programa para el pago del sueldo de hasta 5 obreros por finca, pero todavía no se concreta y ha quedado sólo en el anuncio.

Un dato interesante que poco se conoce, y que tiene que ver con el porcentaje de daño que sufrió cada familia productora, es que hay una serie de beneficios que se pueden solicitar:
a- Quienes sufrieron daños superiores al 50% y hasta el 79%, son considerados en Emergencia Agropecuaria, y pueden pedir la eximición del pago del impuesto inmobiliario, la eximición del pago del 50% del canon de riego, la prórroga de 90 días en cuotas, el acceso a créditos especiales y la bonificación de hasta el 25% de la energía eléctrica para pozos de riego.
b- Quienes hayan sufrido daños superiores al 80%, considerados como Desastre Agropecuario, podrán solicitar: la eximición del pago del impuesto inmobiliario, la eximición del pago del total del canon de riego, la prórroga de 90 días en cuotas, el acceso a créditos especiales y la bonificación de hasta el 50% de la energía eléctrica para pozos de riego.

Muy importante es aclarar que estos beneficios no son automáticos y cada productor deberá solicitarlos de manera personal. Rigen durante el período de la emergencia declarada, entre el 1 de enero de este año y marzo del 2023. Este proceso es muy lento ya que Contingencias de la provincia va analizando caso por caso y envía semanalmente las tasaciones a los organismos involucrados (ATM, Irrigación, Fondo de la Transformación, EPRE), para que se soliciten los beneficios.

Por su parte, el estado nacional cuenta con varios programas, pero que tienen sus tiempos:

a- Uno de ellos está vinculado al Ministerio de Trabajo de la Nación, se denomina Repro (Pograma de Recuperación Productiva) y prevé asistencia financiera para que las empresas puedan afrontar gastos de salario de sus trabajadores (de 9 a 20 mil pesos por obrero, siempre que estén en blanco). Es una de las pocas opciones que tienen los contratistas (que en Lavalle son alrededor de 40 los efectados por el temporal) que les llegue algún tipo de ayuda, y que es a través de sus patrones, poniendo a los y las contratistas como uno de los sectores más desprotegidos.

b- Otra de las líneas de financiamento nacional, en forma de subsidio, llegaría de mano de la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (SAFCI) a través de su Programa de Asistencia Crítica y Directa. De las 55 familias productoras que se inscribieron para esta ayuda, 45 ya pudieron encaminar su trámite y se estima que recibirán el dinero (para insumos productivos) entre abril y mayo. Eso significaría un monto global de unos 15 millones de pesos.

c- Otra de las posibilidades de acceso a fondos nacionales, que están comenzando a gestionar conjuntamente la comuna y la SAFCI, son la ayudas de la Secretaría de Emergencia Agropecuaria, que se habilita a partir de la declaración de la Emergencia Agropecuaria por parte de la provincia, cosa que ocurrió en las horas posteriores al temporal.

Hubo algunos casos de autogestión de la ayuda, como los y las productores nucleados en el Centro de Desarrollo Intercultural Mendoza (CEDIM) que consiguieron la donación de más de 300 mil plantines de tomate por parte de una empresa, lo que benefició a 24 familias de Alto del Olvido, Villa Tulumaya y Tres de Mayo, y que les permitió, luego de las pérdidas, «terminar» la temporada con algo (unos 10 o 15 surcos) de producción.

Luego de este relevamiento de información de todas las vertientes posibles de financiamiento a las familias productoras del departamento, podemos concluir que la ayuda llega a cuentagotas y sin demasiadas precisiones sobre plazos y montos. Además de la dificultad para acceder a varias de las líneas por parte del eslabón más débil de la cadena: pequeños productores que trabajan en la informalidad o contratistas por ejemplo. En estos casos las políticas públicas de todos niveles del Estado son fundamentales para afrontar situaciones, y las tormentas de los últimos tiempos son un claro ejemplo de esta necesidad. Ojalá puedan estar a la altura de las circunstancias.

 


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