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25 abril, 2022

Regantes de Lavalle defendieron el embalse en Uspallata y estalla una pelea en el departamento

  •   Por Franco D´Amelio
           

“Sospechamos que desde la Cuarta zona de riego dieron el aval para el proyecto de Uspallata«, fueron las palabras de Gerardo Vaquer ante la pregunta de un colega periodista, en el cierre de la semana de la Tierra, en la que distintos directores del departamento, incluida la presidenta del Concejo Deliberante dieron un mensaje muy duro, frente al problema del agua, la falta de soluciones de parte de la provincia, y a la posibilidad de encarar un nuevo embalse, esta vez en Uspallata por parte de la provincia, sin ningún tipo de consulta a los departamentos. O sí, el presidente de la 4°zona de riego, Ricardo Giménez en diálogo con El Despertador despejó las dudas y admitió que dieron su aval. Una controversia que recién comienza.

El año 1884 fue uno que marcó para siempre la historia de Lavalle (que en ese momento se llamaba departamento Tulumaya). Es que fue cuando se aprobó la ley de aguas de la Provincia, que entre otras cosas, privilegió la administración del caudal del Río Mendoza para fortalecer la vitivinicultura en Luján de Cuyo, Maipú y Guaymallén principalmente. Política que llevó a que estas prósperas tierras con abundante pesca, plantíos de trigo, molinos y demás sufrieran la desertificación de una buena parte de sus terrenos fértiles.

Desde ese entonces, los lavallinos tienen en su memoria histórica y cultural un justificado temor sobre cualquier obra de envergadura que se realice río arriba, y es justamente eso lo que se viene activando desde hace algunas semanas al conocerse que se están licitando los primeros estudios para construir un gran dique en el distrito lasherino de Uspallata.

Surgieron preocupaciones en productores y funcionarios locales que se preguntaban por cómo repercutiría en este último tramo del cauce una mayor retención del preciado líquido en alta montaña.
Ante esto El Despertador consultó con Ricardo Giménez, presidente de la Asociación de Inspectores de la 4ta Zona de Riego del Río Mendoza.

«Cuando nos enteramos que había conflicto con la obra del Portezuelo del Viento nos reunimos con los presidentes de las otras zonas (de riego) para proponer obras que estuvieran condicionadas al laudo del presidente (o sea, si el laudo por Portezuelo era negativo, que se hicieran otras)».

«En primer orden nosotros pedimos la construcción del dique en Uspallata y en segundo lugar que se hagan las obras de impermeabilización en la cuarta zona (que es la que comprende a Lavalle)».

«Con respecto al dique, si bien prestamos nuestro aval es para hacer un análisis profundo del tema. Porque la construcción en sí es beneficiosa, pero depende de cómo se administre luego el agua, porque si se va a almacenar agua arriba y no se va a dar prioridad a los confines como Lavalle, sería perjudicial. Ahora, si hay un buen manejo que permita almacenar, es muy positivo porque se tendría un 50% más de capacidad de almacenaje de la que se tiene hoy con el dique Potrerillos…Sería positivo siempre y cuando se le dé prioridad al riego agrícola», dijo Giménez.

El productor explicó que la construcción de la nueva represa tiene que estar acompañada de un buen control sobre las áreas urbanas del Gran Mendoza para evitar derroches que puedan perjudicar aguas abajo.

Además, consideró que esta obra sería positiva por el hecho de que alargaría la vida útil del dique Potrerillos dado que retardaría la pérdida de capacidad por la sedimentación propia de un río de montaña, y que -de hecho- estaba prevista su edificación inmediatamente después de este último, pero que se está haciendo veinte años después.

El presidente de la Asociación de inspectores de la 4ta Zona comentó que el aval para el nuevo dique fue hablado con los demás usuarios lavallinos y estuvieron de acuerdo (siempre y cuando se beneficiara el riego agrícola en Lavalle).

Giménez consideró también que la construcción del Uspallata sería positiva para zonas con importantes pérdidas de caudal por las filtraciones en los canales no impermeabilizados y que por eso también «se debería contemplar algún fenómeno de compensación» por dichas pérdidas.

ED: ¿Ha habido algún tipo de compromiso del gobierno provincial para garantizar el riego suficiente para las hectáreas actualmente cultivadas en Lavalle?
RG: «…Nosotros hoy no regamos con los coeficientes reales que deberíamos tener en la cabecera de los canales y no te lo garantizan porque donde acaba la parte impermeabilizada del canal Cacique Guaymallén y empieza de tierra más los recorridos del Jocolí y el Tulumaya que no están impermeabilizados las pérdidas son cada vez mayores porque cada vez hay menos nieve».

El productor comentó que, si bien desde la Provincia a través de la Dirección General de Irrigación (DGI) han tenido apoyo para obras menores, estas en realidad son abonadas en cuotas por los usuarios «y son muy caras». Apoyo «hemos tenido del intendente Righi quien presentó por pedido nuestro la impermeabilización de la cuarta zona en la Nación y consiguió que se aprobara la obra por etapas…sé que se están gestionando las cosas, pero hasta ahora no se ha concretado…»

Giménez también aclaró que junto con dichas obras está contemplada la construcción de reservorios en tierras lavallinas para -valga la redundancia- reservar agua y evitar su desperdicio en zonas incultas.
Como siguiendo la corriente de un río, llegamos a Mario Salomón, especialista del Instituto Nacional del Agua (INA) y ex asesor del DGI.

ED: ¿Existe el riesgo de que la construcción de un nuevo dique repercuta en una disminución del caudal aguas abajo, como en Lavalle?
MS: «No, no, todo lo contrario, esto permitiría una mayor regulación del riego…el Río Mendoza tiene hoy una capacidad de 393 héctometros (un hectómetro es un millón de metros cúbicos) porque ha sufrido la sedimentación del 2017 con unos aludes, perdió casi 70 hectómetros.

Esta nueva represa aguas arriba alargaría la vida de Potrerillos…si esto se acompaña con las obras que están previstas de impermeabilización del sistema Esteban y Tulumaya en Lavalle…yo diría que es todo lo contrario (a una disminución)».

Cuando nosotros tenemos déficit es en primavera, y este año estamos muy mal con el agua. Estamos entregando el agua en cuatro secciones, cada nueve días le toca al productor por tres días, que es el 40% de un año normal.

Con una nueva represa tendríamos como otro tanque más en la casa y eso nos permitiría garantizar un mayor caudal en primavera cuando hay más demanda».

ED: Sabemos que Ud. no es el decisor, ¿pero podría adelantarnos algún plazo con respecto a las obras de Lavalle?
MS: «Yo fui secretario técnico de Gestión Hídrica de Irrigación, promoví esas obras…benefician enormemente a la parte Este de Lavalle, que había quedado relegada. En un año se harían 10km del sistema Esteban, que es una toma del cacique Guaymallén y abastecen a la zona de La Pega, que hoy tiene un riego muy precario.

Hicimos los estudios de impacto ambiental y después el financiamiento no llegó, ahora desde Nación se está promocionando estas obras para ver si se pueden incluir.

La de Esteban ya se aprobó el crédito desde la Nación y la Provincia la garantía. Esa se financia un 60% con cinco años de gracia y por 25 años por los usuarios y un 40% la subsidia el Estado nacional. Empezaría este año».

Cabe aclarar que esta obra que contempla no sólo la impermeabilización de 10 km de cauce, sino también la creación de un reservorio de 268.000 m3 . Costará unos $607.800.000 en total financiados por el BID con un plazo de ejecución de 12 meses y fue licitada en febrero pasado.

Salomón aclaró que «esta es un tercio de las obras a realiza (en el Departamento), faltarían Jocolí y Tulumaya, que llevarían unos dos o tres años…yo no puedo dar plazos precisos de esas, pero estamos insistiendo (desde el INA) para que se realicen…»

 


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