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15 septiembre, 2022

Oscar Molina: una vida al servicio de la comunidad de Lavalle

  •   Por Juan Burba
           

Oscar Molina, «Molinita», como dice que le dicen cuando cuenta sus anécdotas, es el empleado municipal con más antigüedad de toda la planta, es Jefe de Mayordomía desde hace unos 10 años, acaba de cumplir 49 años de servicio y está a punto de jubilarse, porque ya tiene sus 65, también recién cumplidos, el 28 de agosto. Está con los trámites de la jubilación y Anses ya le reconoció los 49 años de aportes.

Oriundo de Lavalle, de chico se fue a vivir a Chapanay, en San Martín, con su familia. «Mi viejo era muy andador, trabajaba en una finca, después se cambiaba a otra, y así, siempre en tareas rurales». En ese momento comenzó a trabajar en una finca de damascos. Lamentablemente, cuando Oscar (el segundo de los hermanos) tenía 13 años, su papá fallece en un accidente. Corría el año 1971. Eran 5 varones y 2 mujeres, y Omar, su hermano menor, ya venía en camino, su mamá estaba embarazada cuando enviudó. Así es que deciden volver a Lavalle, los últimos días de ese año. En un lote prestado, en la calle Dorrego, se hicieron una pequeña vivienda.

Su pasado cafetero

La familia Chacón, de la zona de El Chilcal, le ofrece trabajo de tractorista, «muy chico era, estaba por cumplir los 14 años, y Félix Chacón me ofrece ese trabajo». Un tiempo después, y viendo su responsabilidad como laburante, «el mismo Chacón me dice ‘mirá, necesitamos un ordenanza para el Concejo, ¿sabés servir café?’, y sí, le dije» se ríe «pero todavía no sabía ni manejar una bandeja, así es que el 23 de agosto del ’73 entré como cafetero del Concejo Deliberante, y al poco tiempo entré efectivo en la Municipalidad».

Al poco tiempo se produce el golpe militar en nuestro país, en 1976, «me dicen, vas a quedar como cafetero del Mayor Cámpora, en ese momento el intendente puesto por los militares». Su trabajo como ordenanza municipal se proyecta hasta estos días, cercanos a su jubilación.

 

Sus inicios como bombero

En el terremoto de noviembre de 1977, con epicentro en Caucete, en la vecina provincia de San Juan, por la magnitud y la cercanía, Lavalle y alrededores se vio muy afectado. «En ese momento me buscan para armar una brigada, fuimos a El Pastal, donde se había inundado, y las casas se hundieron» relata Oscar.

En aquellas épocas no existía el actual cuerpo de Bomberos Voluntarios del departamento, «mientas seguía siendo cafetero, cuando había alguna emergencia, me dejaban salir a ayudar» explica Molina en diálogo con El Despertador.

 

Aún durante la dictadura, el gobierno militar designa como interventor a Carlos Minoli, y sobre los finales asume como intendente don Hugo Ghiotti, «él nos ayuda, en 1982, a armar al personería jurídica de Bomberos, y así armamos los Bomberos Voluntarios». Sus fundadores fueron Ciro Quiroga, Víctor Torres y el propio Molina. Nuestro protagonista estuvo activo hasta el 2007, y se retiró con honores, bajo el cargo de Comandante Mayor.

 

Por aquellas épocas pudo terminar la escuela primaria «en la Juan Galo, en la nocturna» que tuvo que dejar muy joven cuando fallece el padre y para sostener a la familia tuvieron que salir a trabajar con su hermano Juan, los 2 mayores.

Y llegaron los eventos

«Como siempre trabajé en la parte protocolar de la Municipalidad, yo conocía el ambiente, en ese época, mi jefe era Camalla, y a él no le gustaba mucho servir, y me decía ‘Molinita, vos vení a servir’ entonces él preparaba el café y yo servía, a mí me encantaba, venían los gobernadores, las reinas, me hice amigo de todos los custodios de los gobernadores», relata Oscar muy divertido.

Su acercamiento al mundo de los eventos se fue profundizando, y comenzó a trabajar con sus hijos en algunos festejos puntuales. «En el 2006 fui cocinero de El Casco, en Godoy Cruz, hacíamos el asado. Un día nos pidieron hacer 200 kilos de asado, 600 chorizos y 600 morcillas, ese día volvimos con un platal». En ese momento, el dueño de El Casco le sugiere que ya estaba preparado para organizar eventos por su cuenta.

Es así que, junto a su familia, se largó en esa cruzada: «los primeros 15 que hice en Lavalle, que los recuerdo muy bien, fue de la hija de Pedro Miranda, alquilé servicio, puse todos los mozos y salió todo perfecto», nos contó «Molinita», fue en el Cicles y corría el 2007.

«El segundo evento, con unas camisas de una empresa que habíamos conseguido, fueron otros 15, en el Poli, pero como en la camisa decía (en el bolsillo) el nombre de la empresa, le pusimos el cartel con el nombre de la quinceañera, ¡con la foto!» se ríe.

Oscar vive desde fines de los 70 en el Barrio Santa Cecilia de Tulumaya, su familia está conformada por su compañera de vida, «la patrona», y sus hijos Alejandra, Diego, Oscar, Dainana y Claudio «no te olvides del Danielito», le sopla su esposa del otro lado de la puerta mientras dialogábamos con Oscar, que nos recibió en su oficina, donde atiende a sus clientes y tiene colgados infinidad de cuadros, que le recuerdan sus épocas de bombero y sus más actuales como organizador de eventos. Daniel fue su tercer hijo, que falleció a los pocos meses de nacer.

Así comenzó a organizar eventos en toda la provincia «me cansé de trabajar, el secreto es el de boca en boca, la gente que te recomienda».

Historias por doquier

En tantos años de ir y venir, los momentos importantes abundan, muchas veces graciosos otras tantas tristes, con el propio Oscar seleccionamos algunos de ellos.

En la Muni

«Uno de mis compañeros que era chofer, estamos hablando de la época del doctor Appugliese como intendente, me dice, comamos un quirquincho ¡imaginate!, ¡comernos un quirquincho en la municipalidad!, ni con el extractor se podía sacar el olor, en eso entra el intendente, y en las tazas, las Durax, las marroncitas, nos estábamos tomando un vino, y mi compañero empieza a soplar el vino, como si fuera café, ‘no se vaya a quemar’ le dijo el intendente, ¡ja ja!».

En los Bomberos

Como bombero le tocó una muy triste: «cuando llegamos no podíamos creer que era él que se había matado» nos dice apesadumbrado. Se refiere al accidente automovilístico en el que perdió a la vida el, en ese entonces, intendente Carlos Masoero. «Mirá lo que es la vida, yo ese día estaba limpiando, eran como las 5 de la tarde, y él me dice ‘Molinita me voy a una reunión en la Costa’ me acuerdo patente, y a la madrugada nos llaman por un accidente en la calle El Carmen, nos desplazamos, llegamos al lugar, y cuando miro los lentes en el suelo dije …» y se queda callado «y no queríamos creer que era él, y cuando cae el Negro Fusco nos confirma que era él, no lo queríamos creer».

En los eventos

«Nos contrató un profe de La Pega, para un evento, unos 18 del hijo, en la calle Los Pescadores, de Las Heras, y ese mismo día tenía una fiesta grande en el Lighuen, todo bien, nos habíamos organizado para estar en los dos lugares, resulta que me llama este hombre en la mañana y me avisa que ya se estaba yendo al salón, ¡decí que me llamó a las 9 de la mañana! Pensábamos que era a la noche, le dije ‘¡sí, te tengo todo listo!’ y cuando llegué le confesé que me había confundido, igual salió todo perfecto», nos dijo entre carcajadas.

La historia de Oscar Molina relata una parte de la historia de nuestro pueblo, de Lavalle. Buscamos la excusa, en este caso los 49 años de servicio del empleado municipal más antiguo, para contar esas cosas simples que hacen a la memoria colectiva. Queremos felicitar a Oscar por estar tanto tiempo, con esa vocación, al servicio de lavallinos y lavallinas, y agradecerle el rato que nos regaló y los pasteles que fueron un manjar durante la amena charla.


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