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El diario del Oasis Norte de Mendoza

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25 septiembre, 2022

¿Qué pasa con la agricultura familiar en Lavalle?

  •   Por Juan Burba
           

Ricardo es apicultor, tiene 100 colmenas, vive en Villa Tulumaya y traslada sus colmenas por varias partes del departamento para producir miel. Al principio de la temporada la lleva a Lagunas del Rosario, por que la miel de algarrobo es una de las más buscadas. Después las mueve hasta las zonas irrigadas y poliniza algún cultivo hortícola. Romina, la esposa de Ricardo es empleada de comercio, porque los ingresos de la apicultura exclusivamente no le alcanzan para vivir. Además, él, hace changas de electricidad y plomería.

Dora vive en Costa de Araujo y desde hace más de 10 años elabora distintos tipos de mermeladas que vende en Lavalle. Hace unos dulce espectaculares, por eso mucha gente que ya conoce la calidad de sus productos le compra. También va a ferias cuando la invitan. Siempre quiso habilitar el galponcito que usa para hacer las mermeladas, pero entre que no sabe bien cómo es, y cuando fue a averiguar le dijeron que eran muchos los requisitos, desistió de la idea. Aprovecha toda la fruta de estación que tenemos en el departamento, cuando puede la consigue regalada de algún productor, otras veces la trata de comprar barata.

Leonel siembra verduras en Jocolí, siempre arrendó, porque nunca pudo acceder al sueño de la tierra propia. Siempre hizo melón en verano y ajo en invierno, pero últimamente se dio cuenta de que callejeando algunos de sus productos le va un poco mejor que lo que le pagan los intermediarios, así que empezó a sembrar mas variadito. Trabaja con toda la familia en la chacra, de sol a sol. Siempre anda medio endeudado porque la semilla y los insumos están muy caros, y en la agroquímica le fían. Hace poco lo invitaron a participar de una cooperativa agroecológica que se está armando, y la está pensando.

Ramona es puestera de El Cavadito, tiene unas 70 cabras, que están a nombre de José, su marido, pero las cuida ella. En años muy buenos puede vender unos 100 o 120 chivatos, pero últimamente con la sequía que hay, casi no hay pasto y las cabras están muy flacas. La familia completa en febrero se va la cosecha de la uva, para juntar plata para la mercadería del año, porque lo que le dan las cabras, más un poco de plata que les entra por unas artesanías que hace, no alcanzan. Dejan al Jorgito, el hijo más grande, al cuidado de las cabras, o a veces se queda ella. Cosechan en Nueva California, y se alojan en una casa medio precaria que le prestan en la finca del patrón.

Don Ángel es viticultor de El Plumero, ya tiene más de 60 años y está cansado, pero sigue trabajando las 4 hectáreas de uva mezcla que heredó de su padre. Pudo hacer estudiar a sus hijas, que ya formaron familia y están viviendo en el centro. Vive con María, su señora, que atiende algunas gallinas y una huertita que tienen, y a veces lo ayuda con la atada. Cada vez está mas complicado para pagarle a la cuadrilla de cosecha, porque el vino blanco escurrido vale poco, y la bodega donde lo vende le paga tarde. El tractorcito viñatero que tiene está viejito pero todavía le anda, y se da maña para arreglarlo como puede.

Todas estas historias lavallinas son expresiones de lo que se llama agricultura familiar. En esta nota vamos a tratar de desentrañar de qué se trata, quiénes la llevan adelante, y cuanto peso tienen en la economía del departamento.

Las abejas de Ricardo son de la agricultura familiar

Según datos del Censo Nacional Agropecuario, Lavalle es el departamento con mayor cantidad de apicultores de la provincia, con 35 productores, pero estamos en el quinto lugar en cantidad de colmenas con algo más de 1200, lo que da un promedio de 34 colmenas por productor. La provincia tiene casi 20 mil colmenas y más de 120 apicultores.

Según estos datos del INDEC, ninguna familia apicultora de Mendoza tiene más de 650 colmenas, que si bien es un numero elevado, y en un buen año puede permitir a alguien vivir exclusivamente de esa actividad, no dejamos de hablar de agricultura familiar. Antes Mendoza y Lavalle producía suficiente para exportar, ya que el mercado europeo es muy demandante miel, pero es una actividad poco apoyada y que se va avejentando, porque la juventud rural no se convence de tomarla como actividad productiva.

Muchas como Dora, pero invisibilizadas

En nuestro departamento es raro que no existan, sobre todo en las zonas rurales, pero en las urbanas se mantiene la costumbre, familias que elaboren conservas de manera artesanal. La «salsa» (tomate triturado o al natural) para el año, mermeladas de frutas de estación, y otras delicias. Y muchas de ellas, porque son sobre todo las mujeres las que se dedican a esta actividad, venden o truecan sus productos, generando algún tipo de ingreso.

El know how (saber hacer) de las conservas está prácticamente metido en el ADN lavallino, pero este escriba no logró encontrar datos estadísticos concretos sobre los volúmenes de producción y el impacto que pueda tener en la economía del departamento. Pero sin temor a equivocarnos podemos afirmar que es muy importante.

Los y las que producen verduras como Leonel

Mendoza cuenta con unas 3800 familias productoras que se dedican a las verduras, cultivando unas 20 mil hectáreas, según nos dice un informe del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), de las cuales 73% tienen menos de 5 hectáreas, el 14 % entre 5 y 10 ha y menos del 1 % son grandes empresas que tienen más de 50 hectáreas. Las hortalizas o verduras son fuertemente una actividad de la agricultura familiar.

En nuestro departamento se concentra el 12% del total de hectáreas con hortalizas de la provincia (casi 2000 ha), siendo el zapallo (750 ha), el tomate (590 ha), el melón (205 ha) y la cebolla (120 ha) las especies mas cultivadas en verano, y el ajo (1015 ha), la cebolla (255 ha) y la zanahoria (100 ha) las más cultivadas del invierno.

Ramona y sus cabras: entre las más importantes de la provincia

Mendoza cuenta, según información del Programa de Desarrollo de la Cadena Caprina (PRODECCA) con casi 750 mil cabezas caprinas distribuidas en unas 3500 familias productoras. Nuestro departamento es el segundo en importancia dentro de la provincia, siendo los departamentos con mayor cantidad de productores, Malargüe con más de 1500 y Lavalle con 550, seguido muy de cerca por San Rafael.

El promedio de cabras por familia en nuestro departamento es de 106, un poco inferior a las 124 del promedio provincial. El 65% de los y las productores lavallinos tienen menos de 200 cabras. De todas maneras se considera a la totalidad de los productores caprinos del departamento dentro de lo que denominamos agricultura familiar.

Además Lavalle cuenta con 2 de las 5 plantas de faena para ganado menor que existen en Mendoza y que están habilitadas en el orden nacional, una de gestión municipal y otra de capitales privados. Alrededor del 10% de lo que se produce en el departamento pasa por el frigorífico municipal, el resto se comercializa de manera informal.

¿Y Don Ángel?, ¿son muchos como usted?

Según el último informe anual del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la superficie de vid en Mendoza es de casi 150 mil hectáreas repartidos en unos 15 mil viñedos, lo que da un promedio de 9,8 ha por cada uno de los viñedos. Pero eso es un promedio caprichoso, porque hay productores muy grandes y otros muy pequeños. En ese sentido el dato del informe es contundente: el 55% de los viñedos existentes en Mendoza son menores a 5 ha y concentran apenas el 14% de la superficie cultivada. Y 3 de 4 familias productoras tiene menos de 10 ha. Si bien la superficie no define exactamente la condición de agricultores familiares, se aproximan bastante.

En conclusión, la mayoría de los viticultores de Mendoza lo son, aunque se van disminuyendo, porque hay casi 1200 viñedos menos que en el año 2010 y en ese mismo período han aumentado las propiedades que van desde las 25 hasta las 50 ha. Lavalle ocupa el cuarto lugar en superficie, con casi 14 mil hectáreas y más de 1200 viñedos. Los productores de menos de 10 hectáreas son 880, es decir la gran mayoría (más del 70%) y tienen casi el 30% de la superficie de viñedos. Esto nos da una idea del peso de la agricultura familiar vitícola en Lavalle.

Conclusiones

En principio podríamos decir que, si bien están disponibles los datos generales de la cuestión productiva en Argentina y Mendoza (siempre con un posible margen de error), cuesta ir escudriñando los específicos de la agricultura familiar, porque como decíamos, las familias que son parte de ese sector no se definen necesariamente por su superficie o volumen de producción. Una bodega «boutique», de capitales italianos, que exporta vino en dólares o euros, puede tener tan sólo 5 hectáreas de viñedos, y está en las antípodas del enorme grupo que estamos analizando en esta nota. Mucho menos hemos podido conseguir datos (y esto nos deja un desafío periodístico muy interesante, nos picó el bichito por decirlo de alguna manera) sobre la incidencia económica que la agricultura familiar tiene en la economía regional, provincial o departamental.

Por otro lado podemos afirmar que, siendo conscientes de que hay reparticiones gubernamentales que se dedican al trabajo con este sector, las políticas públicas son insuficientes desde el punto de vista financiero, y de acompañamiento en general. A nivel nacional el ente que se ocupaba de esta atención, la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena de la Nación, volvió a su viejo rango de Subsecretaría a partir del ingreso del superministro Massa. El INTA hace otro poco, pero no se enfoca específicamente en el sector. En la Provincia nunca fue una prioridad, porque las políticas públicas siempre estuvieron orientadas a los sectores concentrados. Y a nivel municipal, considerando que Lavalle es un territorio donde los y las agricultores familiares son preponderantes, la Dirección que desde hace muchos años ostenta Juan Jaime, se ha ocupado en general de los productores locales, y es relativamente reciente la creación de una Jefatura de Agricultura Familiar. A nivel local es necesario aclarar también que la mayoría del financiamiento viene de la Nación.

Así las cosas, bajo la premisa de que la agricultura familiar incluye a una cantidad muy importante de familias, que producen la gran mayoría de los alimentos de las mesas locales, pero que muchas veces están bajo las lógicas de producciones más «grandes», merecen un poco más de nuestra atención como sociedad, y desde las políticas públicas.


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