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10 febrero, 2024

Lavalle: ¿Peligra la vendimia 2024?

  •   Por Franco D´Amelio
           

La situación macroeconómica del país ha llevado a que el principal sindicato pida una fuerte suba salarial, pero de no llegarse a un acuerdo con las patronales se iría a paro.

El 1° de febrero fue el Día del Trabajador Vitivinícola y los saludos, halagos y demás se hicieron notar en las redes sociales y en los medios oficiales del Gobierno, empresas, sindicatos, etc. Pero la realidad de los obreros de bodega y viña no sería tan alegre como parece debido a la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación y al temor a los despidos.

Dialogamos con Fabián Quinteros, Secretario General del Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas (S.O.E.V.A.) en la seccional que abarca Las Heras, Guaymallén y Lavalle. El entrevistado comentó que el 9 de febrero el gremio va a paritarias y por ello en los últimos días de la semana pasada desde el secretariado general «se pidió propuestas de porcentajes a Salta, La Rioja, San Juan y Mendoza para tomar de ellas el número (de incremento) que mejor nos parezca».

Si bien no es un número cerrado aún, se le consultó cuál sería el piso al que apuntan: «lo que se está analizando pedir de básico unos 450.000 a 500.000 para el recién iniciado, acorde a la canasta básica».

A enero de 2024, según el esquema aprobado en la última paritaria, un obrero inicial de viña cobra como salario mensual $112.273 y un operario de bodega recién iniciado $117.888.

Esto significa que S.O.E.V.A. estaría solicitando un incremento -como mínimo- de más del 281%. Esto puede parecer pretencioso, pero si se analiza que según la D.E.I.E. (organismo público encargado de las estadísticas provinciales) la canasta básica total (que incluye todas las necesidades básicas alimentarias, de limpieza, vivienda y educación) para un hogar compuesto por un matrimonio y dos hijos menores fue en diciembre de 2023 de $469.081.
Por lo que la proyección a febrero-marzo del sindicato de vitivinícolas estaría incluso hasta desfazada con la inflación.

ED: ¿Qué pasa si el 9 de febrero no se llega a un acuerdo?
FQ: «El 9 es la primera reunión, se presenta la propuesta y se va a un cuarto intermedio para ver si hacen una contrapropuesta, después se va a una segunda reunión y una tercera.

En caso de que en la tercera no haya acuerdo, se va a paro.

Se han adelantado las paritarias antes de la vendimia, las cosas se han puesto muy complicadas para el obrero de viña y lamentablemente si no se llega a un acuerdo no se va a levantar la cosecha».

Una negociación tensa

Claramente ninguna paritaria es fácil, pero esta parece que será una excepcional para el sector vitivinícola.

Es que el 2023 fue un año particularmente malo para las bodegas, ya que las ventas de vino embotellado para el mercado interno cayeron un 6,3% y las exportaciones se desplomaron un 23,3% en comparación con el 2022 según el Instituto Nacional de Vitivinicultura.

Quinteros reconoce esto, pero lo matiza: «pero los bodegueros también pudieron hacer sus negocios tranquilos porque accedieron a una tasa 0% para sus exportaciones», dato no menor que les serviría para cantar «retruco» a las patronales.

Otro punto a favor que tienen los obreros es que, a diferencia de otros rubros, la actividad está marcada por los impostergables tiempos de las vides. Por lo que las patronales no podrán postergar demasiado un acuerdo si no quieren que se pierda la producción de este año.

El punto es que evidentemente nadie quiere eso porque en caso de que eso ocurriera habría una notable reducción del stock vínico disponible y eso dispararía los precios en el mercado interno, reduciría las posibilidades de recuperar mercado externo y habría seguramente más despidos en el sector.

Quinteros comentó que durante el 2022 hubo un incremento de despidos de entre el 15-20% dentro su seccional, en el año pasado un 5% y en lo que va de este año ha habido casos aislados de unas seis personas entre Las Heras, Guaymallén y Lavalle.

Pero el sindicalista reconoce que temen más despidos para el 2024, «con el tema este del DNU, fuimos a las movilizaciones, por ahora no se mueve nada porque la ley de contratos de trabajo no ha tenido cambios, pero si llegan a haber los cambios muchos van a ser despedidos y van a ser despedidos sin derecho a indemnización, vacaciones, a nada. Porque los van a contratar por seis meses y después los echan…»

El representante de SOEVA para Lavalle comentó que en el departamento hay un porcentaje de formalización laboral del 80% en tanto que el resto «prefiere» seguir trabajando de manera no registrada para cobrar más de bolsillo, «pero es algo que a la larga los perjudica a ellos», comentó Quinteros.

Habrá que esperar qué ocurre el próximo viernes, por lo pronto, Fabián Quinteros cerró la nota dirigiéndose a los 600 empleados y obreros vitivinícolas de su seccional: «estamos luchando por un sueldo digno, no de pobreza. Si tenemos que ir al paro se hará en beneficio de todos los compañeros trabajadores vitivinícolas».

 


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