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Los trabajadores municipales recibirán un aumento y maestranza sigue en asamblea

Por Jorge Abalo

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diciembre 18, 2013

Mientras trabajadores municipales junto a ATE siguen en estado de asamblea en Maestranza, y luego de una jornada por la mañana en la estos trabajadores realizaron un corte en la ruta 40; el gremio de los empleados municipales finalmente llegó a un acuerdo con el ejecutivo municipal de $500 de aumento.

 

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Si bien, no fue lo pedido por el sindicato, (el reclamo había sido por $1.500), lo cierto es que la dirigencia gremial aceptó el ofrecimiento.

En ese sentido, a las 7 y media de la mañana se realizó una asamblea con todos los trabajadores municipales y allí se planteó lo propuesto por el poder ejecutivo, no remunerativo y no bonificable, para los meses de enero, febrero, marzo y hasta tanto se reabran las paritarias, de aquellos que están dentro del marco de la ley 5892, que comprende al personal permanente y temporario (el personal al que se le renueva el contrato cada dos o tres meses) y se incluyó a las personas contratadas mediante locación de servicio. Esta propuesta fue aceptada por mayoría de los presentes en la asamblea, cercanos a los 200 asistentes.
También se planteó el problema de la gente que había en Maestranza, que eran alrededor de 30, lo que no era significativo para el desarrollo de la asamblea, según la secretaria gremial, Marcela Montenegro.
Sin embargo, Montenegro sostuvo a este medio vía telefónica que “el pase a planta permanente no fue tratado, porque los propios trabajadores en la asamblea no lo plantearon, y por eso no estuvo dentro del pedido del sindicato, pero cuando los trabajadores lo planteen, el sindicato hará las gestiones y reclamos.
Por otra parte, si se trató el pago retroactivo por la zona que se adeudaba. En una próxima asamblea se comunicará para establecer los montos y las formas de pago.
Más allá del reclamo
Es evidente que el reclamo era justo. Todos los sabían y en las entrevistas que realizó El Despertador, todos los sectores coincidieron de una manera u otra. Las interpretaciones posteriores de cómo abordar un conflicto en ciernes, fue lo que provocó las ulteriores divisiones en el seno de los propios trabajadores municipales.
En varios medios provinciales salió “el escrache sufrido por el intendente”, inadmisible bajo todo punto de vista. No hay justificativo para tamaña barbaridad. Habría que remitirse a las SS hitlerianas para encontrar similitudes de cómo marcaban las casas de los judíos para luego tomar represalias. Puede ser muy fuerte lo que este periodista sostiene, y está claro que en la cabeza de muchos manifestantes no fue el motivo para tamaño absurdo, pero es menester desterrar este tipo de prácticas.
También es inadmisible la llegada de 60 personas de Luján, al viejo estilo de las patotas sindicales de la vieja época, para “apretar” a los trabajadores que seguían en Maestranza. Lo cierto es, que la democracia necesita hoy más que nunca del diálogo, diálogo que quedó trunco al principio nomás por vanidades personales, no por intereses comunes.
Entre la legitimidad y la legalidad
El reclamo era legítimo pero dejó de ser legal cuando la Subsecretaría declaró la ilegalidad. Pero la Subsecretaría no declaró que a partir de ese momento, los trabajadores municipales dejarían de padecer necesidades básicas”. Sólo hizo la lectura, de que no había conflicto, ya que no habían dos partes. Si hubiera reconocido la asamblea, la huelga o la medida que fuese, la Subsecretaría hubiera decretado la conciliación obligatoria, que no es ni más ni menos, que la obligación de sentarse a negociar, aunque no se llegue a un acuerdo. Sin embargo, en esta ocasión, no había nada de eso. A su vez, es evidente que al principio del reclamo, los trabajadores desconfiaban de su propio sindicato, porque de lo contrario, hubiera sido el SOEM el que hubiera canalizado el reclamo.
Esa debilidad fue precisamente la que aprovechó ATE, para avanzar sobre los trabajadores de Maestranza, y cooptar gente. Está claro que los dirigentes de ATE no precisamente son un dechado de virtudes a nivel departamental, y que más de uno son bastante cuestionados, pero está claro, que el gremio cabalgó sobre una demanda legítima. Fue lo que hizo, al adelantarse en la asamblea, y exigir más plata ($2000), sabiendo que el sindicato municipal había pedido $1500.
Por otra parte, cuando el SOEM plantea la legalidad tiene razón, la medida es ilegal, pero ¿y la confianza de los trabajadores? ¿La legitimidad frente a sus propios afiliados? Este es un tema que parece no haber sido demasiado analizado por la dirigencia, o mejor dicho, hubieron divergencias en torno a este tema entre algunos dirigentes del propio SOEM, pero que no se expresaron en la asamblea.
En ese sentido, el SOEM si quiere seguir siendo un gremio representativo de los trabajadores municipales debería reflexionar sobre ciertas prácticas sindicales. No haber participado en política partidaria, ayudó a construir una imagen plural en estos últimos tiempos. Y eso fue bueno, pero no alcanza.
Política en la red
Las redes sociales estallaron con el conflicto. Y en el 90% de los casos coincidían en la legitimidad del reclamo, sin embargo, alrededor del 60% de lo que este medio chequeó no estaba de acuerdo con el método. Desde Lavalle a Mendoza, las redes se expresaron, y no fue bueno como imagen para Lavalle.
El rol del municipio
Nunca está claro cómo juega el ejecutivo en algunos momentos claves. Ni tampoco está claro quién da la cara. Bueno, nobleza obliga, Righi siempre le pone el pecho a las balas, en las buenas y en las malas. Pero también es cierto, que no puede ser el único. No está claro quienes tomaron esta decisión, por lo menos para este periodista, pero es un conflicto que claramente se podría haber evitado, y que ha tomado ribetes de características imprevisibles, como la habían anticipado el domingo pasado El Despertador. Pero puede terminar peor. Y eso es lo grave si no se toman medidas.
Y para tomar medidas, lo primero que debe hacerse es reconocer que hay un conflicto, más allá del acuerdo con el SOEM. Porque los trabajadores en Maestranza, independientemente del origen sindical, son trabajadores del Municipio.
Lo segundo no es pretender que se pueda solucionar mediante la represión. El kirchnerismo se ha caracterizado por no reprimir la protesta social y no sería precisamente un buen augurio de un gobierno que se dice nacional y popular.
Por otra parte, los trabajadores tienen que pensar que “negociar” no es hacer lo que ellos decidieron en asamblea solamente. Negociar es entender que no todas las demandas se pueden cumplir, que hay que estar dispuestos a ceder. Que ATE debe estar en la mesa de reunión, pero que cualquier acuerdo debe estar refrendado por el SOEM. Es decir, hay que sentar a todas las partes, y no abordarlo por separado. El más fuerte en este caso, no es el que vocifera más, sino el que esté dispuesto a ceder, aunque sea un poquito. Como señal para que ceda el otro, y así sucesivamente.
De lo contrario, el conflicto marcha a un punto muerto sin retorno. Y en ese punto las cosas sólo pueden empeorar.


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