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La UCA medirá la pobreza del primer semestre del año en pocos meses más

Por El Despertador

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abril 20, 2016

El Observatorio de la deuda social quiere evaluar el impacto del plan económico actual; destacan la buena recepción del Gobierno ante las cifras que mostraron un aumento en la cantidad de pobres

Observatorio de la deuda social de la Universidad Católica Argentina (UCA) adelantó que volverá a medir la pobreza del primer semestre del año para evaluar el impacto del actual plan económico y elogió la actitud oficial respecto de las cifras difundidas recientemente.

El director de investigación del Observatorio, Agustín Salvia, explicó a LA NACIONque, si consideran que el Indec vuelve a calcular la pobreza en forma correcta, podrían revisar la posibilidad de seguir difundiendo la medición en su formato actual.

“La próxima medición la haremos en el tercer trimestre para ver qué está ocurriendo. Porque para nosotros el piso con el que tiene que evaluarse este gobierno es el primera parte del año, no el último trimestre del 2015”, sostuvo el especialista, que hace 10 días estuvo reunido con el presidente Mauricio Macri y su gabinete social.

El especialista destacó que ni el presidente ni los ministros cuestionaron las cifras en las que la UCA informó que en el primer trimestre del año se generaron 1,4 millones más de pobres y que el índice pasó del 29 al 34 por ciento desde fin del año pasado.

-¿Qué van a hacer cuando el Indec mida de nuevo la pobreza?

-Evaluaremos cómo se mide. Si hay coherencia en esa proyección, será más importante medir la pobreza multidimensional.

-¿Cómo resultó el intercambio con el presidente y sus ministros?

-Habíamos tenido conversaciones con el jefe de gabinete, Marcos Peña, y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, a principios de año para ofrecer información sobre la situación social y pedimos que las estadísticas públicas ocuparan un lugar central. Todos se sorprendieron con este informe trimestral, pero ya lo habíamos hecho en 2008-2009, en medio de la crisis internacional . Y después de esta reunión ratificaron el interés de seguir trabajando juntos.

-¿Qué les preguntó el presidente?

-El presidente preguntó qué hacemos con la pobreza y todos dimos opiniones. Dijimos que habíamos dos etapas: qué hacemos frente a la emergencia y, luego, frente al largo plazo. No podemos olvidar que estamos en una situación de emergencia, con un gran componente heredado porque había un 29% previo al cambio de gobierno. Tengo la impresión de que fue un diálogo abierto, sincero, profundo, para tratar de comprender. Hubo una actitud de escucha, no un discurso o una respuesta fácil. Cuando le avisé a Peña que seguíamos con las cifras, me dijo que la lucha no era contra los números.

-¿O sea que no le objetaron los números?

-No hubo reproches del presidente ni sus ministros. Sí hubo cuadros del Gobierno que cuestionaron en términos metodológicos el informe. Es un error defenderse frente a los números, cuando lo lógico es que se usen para cambiar la situación. Dimos el mensaje de que no va a haber derrame y creo que se recogió y que el crecimiento de este año y del próximo beneficiará a ciertos segmentos empleados, pero no en un segmento terciario, por lo que habrá que tener una política activa de inclusión e infraestructura social, no tanto para sacar de la pobreza a esta generación, sino a la próxima. Puede haber goteo, pero no derrame porque crezcamos al 5% anual. Hay una capa de la población que todavía no está en la pobreza, 4 o 5 millones, que no están protegidos ni por los programas sociales ni por los bancos, ni por las convenciones colectivas. A ellos no les llegará la baja del IVA ni la tarifa social. Desde nuestro diagnóstico, el ajuste de precios de los empresarios fue poco solidario y no hubo ningún control del Estado. También se habló sobre la necesidad de que los sindicatos, que piden aumentos y cambios en el mínimo no imponible, tomen en cuenta a estos sectores excluidos.

-¿En particular, qué mecanismos mencionaron?

-En la emergencia, extender las asignaciones familiares, no solo a los monotributistas, y subir el salario mínimo acorde al proceso inflacionario. Claro que este no puede ser el mecanismo permanente para un país en desarrollo, sino que hay que impulsar el desarrollo laboral para la innovación, la educación como un factor de ciudadanía y no de empleabilidad. En este sentido, la idea de la reducción de la pobreza extrema no llegará en el corto plazo, pero sí debemos pensar en eliminar el hambre.

-Hubo versiones que comentaban que recibieron un pedido del Vaticano para difundir las cifras del primer trimestre.

-No hubo ningún pedido externo; fue una decisión de mi equipo y lo hicimos por una cuestión ética, aunque no dejó de ser una decisión política. En el kirchnerismo siempre hicimos visible la situación que estaba invisible. ¿Por qué no hacerlo ahora?. No hubo nada de mala fe. Si el Papa se enteró fue cuando le dimos el informe al rector de la UCA dos días antes, al mismo tiempo que al Gobierno. No creemos que el informe sea una verdad absoluta, es una aproximación.

-Algunos expertos en estadística social objetaban que se hubiera imputado en el informe el aumento de los gastos pero no de los ingresos

-En el período enero-marzo, más allá de algunos cambios extraordinarios, no hubo paritarias, así que no había por qué actualizar los ingresos; la recesión se mantuvo y no subieron lo ingresos, al contrario. Sí imputamos los aumentos de las jubilaciones y de la AHU. En cambio, no incluimos los beneficios del cambio en el mínimo no imponible de ganancias porque no inciden en la pobreza, aunque mejoren la distribución del ingreso.


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