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Devoto, la farmacia más antigua de Costa de Araujo

Por El Despertador

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julio 14, 2016

“En ese entonces, la plaza distrital estaba alambrada para protegerla del ingreso de caballos y otros animales que podían destruir sus plantas y flores. Frente a este paseo Devoto descendió del colectivo y empezó observar atentamente los alrededores. Luego de algún rato despertó la curiosidad de don Reynaldo Blanchard y se acercó a conversar con él.
Durante tal diálogo, Devoto contó el motivo de su visita y el deseo de radicarse.

Heriberto Devoto imaginó la posibilidad de tener su propia botica y como resultado de su convicción y dedicación, el sueño lo concretó en Costa de Araujo, lugar al que arribó muy joven y con pocas pertenencias personales. Pero sin dudas, con muchas ideas y ganas.

En tiempos en que yo que recorría comercios en busca de adhesiones que permitieran lograr páginas especiales en medios provinciales, Farmacia Devoto era uno de los comercios que me respaldaban en esa locuras. Y les puedo asegurar que mi mejor rédito económico estaba en las dilatadas charlas que mantenía con personas como don Heriberto. Para mí era un placer, ya que estaba con un “grande” de la Costa.
Es lo que corrobora Norberto Fosco, actual propietario de esa farmacia, quien no solo decidió dejarle el mismo nombre comercial, sino que también se ha interesado en conocer el historial del profesional boticario.
Para él, es una historia muy rica en anécdotas, actitudes y actividades la de este hombre visionario-de ascendencia francesa- quien en 1936 traía una valija con su ropa y las drogas necesarias para iniciarse.

¿Cómo comenzó todo esto? Relata Fosco que “Devoto se había recibido de boticario en 1927 en Montevideo (Uruguay), ejerciendo su profesión como empleado en la ciudad de Corrientes. A partir del anhelo de llegar a crear su propia botica, estimó conveniente intentar en otra provincia del interior. Transcurría el invierno de 1936 cuando hizo pie en Mendoza donde pernoctó mientras decidía su futuro. Y un día, cuando se aprestaba a tomar un café y considerar su posible destino analizando un mapa de la provincia, ocurrió lo menos pensado: mientras endulzaba el café, se le cayó la cucharita sobre el mapa, provocando una pequeña mancha sobre el nombre Costa de Araujo. Asumiéndolo como una señal, decidió conocer este lugar, el que aún se recuperaba del terremoto de 1920.Por ende habían pocas edificaciones”.

“En ese entonces, la plaza distrital estaba alambrada para protegerla del ingreso de caballos y otros animales que podían destruir sus plantas y flores. Frente a este paseo Devoto descendió del colectivo y empezó observar atentamente los alrededores. Luego de algún rato despertó la curiosidad de don Reynaldo Blanchard y se acercó a conversar con él. Durante tal diálogo, Devoto contó el motivo de su visita y el deseo de radicarse.
Con esa franca colaboración, casi en el acto logró alquilar a don Gerardo García, una habitación frente a la plaza, la que fue acondicionada con piso de ladrillos, puerta, paredes blanqueadas y techo de caña y barro. Simultáneamente, pudo alojarse en una habitación con derecho a baño, que contrató a la familia Avena.

La primera botica y luego farmacia fue creciendo, Devoto solo viajó a Corrientes para contraer matrimonio con Ana Molina, afincándose definitivamente en este lugar, donde falleció a los 93 años

En su actividad diaria pasó a ser también una suerte de paramédico. Ante la inexistencia de estos especialistas de salud, no dudó en asistir sanitariamente a gran cantidad de pobladores que lo requerían, incluyendo algunos partos. Para él no era inconveniente trasladarse aunque fuera de noche, hiciera frío o lloviera.

Asimismo, fue activo participante en acontecimientos que contribuyeran al crecimiento de distrito, formando parte, entre otras, de las comisiones que se formaron para construir la Iglesia, lograr el terreno en el que erigió la escuela Correo Argentino; la primera perforación realizada en plaza 9 de Julio, para extraer agua potable. Esto incluía la red de distribución con grifos públicos a lo largo de calle Belgrano.
Una vez afianzado en el medio, don Heriberto adquirió, la vivienda ubicada en la esquina de Belgrano y Dr. Moreno- una de las que realizó el gobierno provincial en apoyo a la reconstrucción pos terremoto. Aquí también instaló la botica.

Vale también destacar el gran gesto hacia la comunidad que lo recibió con afecto, al donar una parcela de su terreno, en el que se construyó el primer centro de salud de la zona.

Devoto dejó a uno de sus hijos al frente la farmacia, hasta que en 1995 fue adquirida por Fosco siguiendo el objetivo como empresa familiar de la que participan además, su esposa Nancy Borel y sus hijos Lucas, Federico y María Cecilia. El responsable de la nueva firma destaca el orgullo de continuar con la “marca” Devoto “…comercio costino más antiguo”. En su nueva etapa continuaron el emprendimiento familiar llegando a concretar el modero inmueble de 460 m metros cuadrados en dos plantas.


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