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La Región

7 junio, 2022

Una denuncia sacude al cuartel de Bomberos de Costa de Araujo

  •   Por Juan Burba
           

Las Bomberas y Bomberos Voluntarios Forestales de Costa de Araujo están atravesando un momento crítico. En los últimos meses varios de sus bomberos y aspirantes abandonaron ese cuerpo debido a que no estaban conformes con las condiciones de trabajo y denunciaron malos tratos por parte de jefes e integrantes de la Comisión Directiva. Según informaron algunos de los voluntarios, las condiciones en las que trabajan bomberos y aspirantes son indignas.

Dicen tener que dormir en un colectivo sin calefacción durante las guardias, caminar más de 10 metros a la intemperie para ir un baño que no tiene descarga de agua, contar con mercadería vencida para alimentarse en las guardias, convivir con ratas y pulgas, no tener la indumentaria idónea para las intervenciones: “a veces salimos con zapatillas porque no tenemos el equipo que se necesita, no contamos con botas” manifestó Giselle Ochoa en diálogo con Tierra Campesina. Ochoa fue suspendida por la Comisión Directiva cuando comenzó, junto a otros de sus compañeros, a quejarse de estas circunstancias en las que, voluntariamente, le ponen el cuerpo a la emergencias de un vasto sector de nuestro departamento.

La Bombera expresó que “no tenemos un lugar digno para dormir, pasamos frío, no hay frazadas, no contamos con el alimento adecuado” y destacó “pero lo peor son las faltas de respeto, las amenazas de suspensión cuando no salimos a alguna intervención”. Ochoa explicó en la entrevista radial que los y las aspirantes no pueden salir a las intervenciones y que cuando lo hacen no tienen un seguro que los cubra.

Luis Verón, integrante del cuerpo, y hasta hace 2 meses abanderado del cuartel, informó a El Despertador que a partir de los reclamos que se hicieron públicos, y se formalizaron a través de una nota a Defensa Civil de la provincia (que es la autoridad de aplicación de la Ley de Bomberos en el control de la parte operativa), finalmente aseguraron a bomberos y aspirantes.

Giselle Ochoa manifestó preocupada, entre otras cosas, que “no tenemos dormitorios divididos por sexo”. El cuartel funciona en un terreno de la calle Alem de ese distrito, y no tiene edificaciones para su funcionamiento. A modo de cuartel se utilizan 2 colectivos sin ruedas, “uno es comedor y dormitorio a la vez, y el otro tiene los materiales guardados” informó la bombera. Verón completó el panorama: “en plena emergencia teníamos que llamar para que nos abran donde estaba el equipamiento (uno de los colectivos) porque estaba bajo llave, teníamos que llamar al jefe, y el jefe al chofer para que nos abran”.

Sobre las instalaciones sanitarias afirmaron que “no tenemos para bañarnos cuando volvemos de un incendio, queremos llegar y poder bañarnos con agua caliente” y agregaron: “dijeron que se iban a construir baños nuevos y hace un año y medio que están la paredes y nada más”.

Verón, quien es celador de la escuela albergue de San José, explicó que «yo me vengo de 50 kilómetros para hacer guardia, y me suelo quedar 2 o 3 días, a veces una semana me quedaba en el cuartel” y manifestó que lo comenzaron a maltratar cuando reclamó mejores condiciones: “a mí me molestó cuando reclamé por la comida y me dijeron un montón de cosas: me trataron de pelotudo, de que hacía quilombo cada vez que venía”.

Tanto Ochoa como Verón denunciaron que la utilización de los fondos del cuartel no es clara por parte de la Comisión. “Se reciben donaciones de verduras y carne por parte de comercios del pueblo que nunca llegan al cuartel” manifestó la bombera hoy suspendida de sus funciones. “Se hicieron muchas rifas y nunca supimos que se hizo con esa plata” dijo por su parte Verón y agregó “se perdió una motosierra, un casco, inodoros y sogas, y no se hizo la denuncia de nada”.

También expusieron la situación de las movilidades: “nos dijeron que iban a arreglar los camiones y hace 2 años que no los arreglan, un día salieron 2 compañeros por una emergencia y se les salió la rueda delantera del camión”. También afirmaron que el camión tiene el asiento roto, la dirección con juego y no cuenta con una escalera para subir a activar la motobomba.

Sobre Orlando Nicolosi, uno de los integrantes de la Comisión Directiva, Verón afirmó: “el de la Comisión que es el Jefe del cuartel, dice ser bombero pero no es bombero, se viste de bombero y hace decir que lo es, pero no lo es, y desde la Comisión nos dijeron que lo ponían por 3 meses y que lo iban a cambiar si no nos gustaba, pero ha pasado mucho más tiempo”. También manifestó que “nunca quisieron que esté un bombero en la comisión”. La composición de las comisiones son elegidas por los socios y socias de la institución. En el caso del los Bomberos Voluntarios de Lavalle (con cuartel en Villa Tulumaya) los socios son los propios bomberos, pero al parecer en Costa de Araujo la situación es diametralmente opuesta. Que los socios sean los propios bomberos no es la tradición en estas lides, comúnmente son los “amigos” del cuartel quienes las conforman, pero según nos informaron los resultados de que los y las bomberos sean parte de la Comisión y también socios son excelentes.

Ambos protagonistas coincidieron en afirmar que están dispuestos a volver a conformar el cuerpo si se cambia la Comisión. Sus denuncias se resumen en 11 puntos que presentaron a Daniel Burrieza, Director de Defensa Civil, y que describen la situación que viven cotidianamente, solicitando que se investigue y se cite al Jefe del cuartel a dar explicaciones.


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