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11 de enero de 2025

Carta abierta a una médica del Sícoli

  •   Por El Despertador
           

Muchas veces hemos investigado y publicado información cuando el sistema de salud de Lavalle tiene errores, y lo seguiremos haciendo, pero también es importante reconocer los aciertos, sobre todo cuando integrantes de nuestra comunidad lo reconocen.

Llegó a nuestra redacción una carta abierta que reconoce la labor de los y las profesionales del hospital «Domingo Sícoli». La compartimos a continuación.

A la doctora Paola Pilutti y su equipo de enfermeras y enfermeros del hospital de Lavalle «Dr Domingo Sícoli»:

Te cuento, doctora, que el abuelo se había calzado sus alpargatas azules favoritas para ir a visitar unos amigos en «el campo» (así llama él lo que ahora conocemos como el secano lavallino).

Con más de setenta años, y después de una larga vida de trabajo en el viñedo del patrón, un inmigrante español, el abuelo suele darse algunos gustos, siempre y cuando su jubilación mínima lo permita: juntarse con amigos y jugar al truco; escuchar tonadas en FM Tempo de Costa de Araujo; tomar un vinito casero de los que vende don Quiroga en su almacén, ahí en la Villa Tulumaya; deleitarse saboreando un lechón o un chivito a las brasas en la fiesta de Asunción… Siempre moderadamente porque hay que cuidar tanto la plata como la salud.

Aquel día, el abuelo disfrutaba del aire puro del campo mientras caminaba después del almuerzo por un médano, quizás buscaba en la arena el rastro de una liebre o un quirquincho.

Al llegar a su casa y quitarse las alpargatas azules notó que tenía una ampolla grande en un pie. No dijo nada al principio, pero poco a poco comenzó a preocuparse porque tiene diabetes.

Al tomar conocimiento de la situación, los hijos del abuelo lo llevaron al hospital. Allí lo recibiste por primera vez, doctora, junto a tu maravilloso equipo de enfermeras y enfermeros. Tanto en el primer encuentro como en otros sucesivos, la amabilidad, la alegría y el amor por la profesión, que están presentes siempre en el consultorio, han fascinado al abuelo y a todos los pacientes que allí son tratados. Entonces, por eso, él asiste a cada sesión despojado de miedos y con la firme esperanza de salvar, de una amputación, su pie izquierdo.

Son muchas las veces que el hospital público «Dr Domingo Sícoli» ha recibido diversas críticas. Yo creo que es importante mencionar que, a pesar de las necesidades materiales no cubiertas por el Estado, el recurso humano de nuestro hospital es, en el mayor de los casos, excelente.

En nombre del abuelo te expreso, doctora Pilutti, a vos y a tu equipo de profesionales de la salud, un enorme agradecimiento por cumplir tan noble labor con permanente amor al prójimo.


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