Despertador Online

El diario del Oasis Norte de Mendoza

La región hace escuela
Titulos

9 de septiembre de 2025

Escuelas técnicas de Lavalle responden a la vicegobernadora Hebe Casado

  •   Por Juan Burba
           

«Me encantaría poder ir a las escuelas secundarias y que, cuando hago la pregunta de qué quieren ser cuando sean grandes, muchos levantaran la mano y dijeran quiero ser emprendedor, quiero ser empresario» expresó la vicegobernadora Hebe Casado en una entrevista en el programa «Vientos de Campo» por Radio Post.

«Hay algo de lo que tenemos que estar orgullosos los mendocinos: de nuestro sector privado, de nuestro empresariado, que es un sector muy pujante, muy resiliente, que siempre está buscándole la vuelta para producir, para dar mejor calidad de servicio, para incorporarse al mundo» manifestó la vicegobernadora en la entrevista radial.

Consultada sobre el rol de las escuelas técnicas señaló: «estamos haciendo un vínculo para que las pasantías de esas escuelas técnicas sean en el sector privado y que vayan adquiriendo ese oficio o esa capacidad que requiere el sector privado». Y agregó: «antes se formaba a los estudiantes en carreras sin salida laboral, nosotros le preguntamos al sector privado qué necesita, y nos dicen: tractoristas, mecánicos, podadores, sommeliers, chefs o mucamas para hoteles de alta gama».

Las declaraciones de la vicegobernadora no pasaron desapercibidas. En Lavalle, referentes de escuelas técnicas respondieron con críticas firmes: consideran que el discurso desconoce la realidad social de sus estudiantes y reduce la educación a una lógica empresarial que no contempla la diversidad de proyectos de vida.

Francisco García Castellón, regente de la escuela técnica «José Miguel Graneros» de Gustavo André, fue categórico: «la mayoría de nuestros estudiantes son hijos de obreros o de familias vulnerables que no tienen acceso a tierra, maquinaria, ni medios de producción, ¿cómo se proyecta alguien como empresario si ni siquiera tiene casa propia? Pensar que todos los jóvenes pueden ser emprendedores parte de un absoluto desconocimiento de la realidad».

En su análisis, Casado parece promover una cultura emprendedora que, paradójicamente se contradice con sus propios dichos y las acciones del gobierno al respecto. Así lo analiza García Castellón: «se habla de emprendedores, pero cuando se menciona a la escuela técnica y las pasantías lo que se promueve es que los chicos sean empleados. Para pensar en un emprendimiento real hacen falta oportunidades, y eso lo tiene que garantizar el Estado».

Octavio Dallacamina, director de la escuela técnica «Tito Francia» de Jocolí, coincide en el diagnóstico y pone el foco en las condiciones básicas: «antes de que un chico diga ‘quiero ser empresario’, me gustaría que pueda decir ‘quiero terminar de estudiar’. Muchos dejan la escuela porque tienen que salir a trabajar para ayudar en la casa. Lo primero que el Estado debería garantizar es que puedan estudiar y proyectarse en lo que quieran, no imponerles ser emprendedores».

Las palabras de Casado sobre pasantías también encontraron respuesta. Dallacamina detalló: «el gobierno no garantiza las pasantías, son las escuelas las que tenemos que salir a buscarlas, y muchas empresas subsidiadas por el propio Estado no quieren recibir estudiantes. Este año ni siquiera hubo abono para que los chicos pudieran trasladarse, así es muy difícil hablar de oportunidades».

García Castellón complementa advirtiendo sobre los riesgos de reducir la vida social a la lógica de mercado: «no podemos pensar que la sociedad solo necesita empresarios, necesitamos jóvenes que fortalezcan vínculos, que generen lazos de cuidado y respeto, la salida siempre es colectiva, no solo competencia y lucro».

Contexto en cifras y experiencias

Lavalle, con una población que supera los 47.000 habitantes (un crecimiento del 28 % entre los censos de 2010 y 2022), cuenta con 4 escuelas secundarias técnicas, todas agropecuarias: Alberdi, Graneros, Tito Francia y Cavagnola. En ellas se forman más de 1.200 estudiantes cada año, entre talleres, agroindustrias, laboratorios, viñedos, chacras, bodegas y apiarios.

Según datos oficiales, durante 2024 se lanzaron iniciativas para reforzar las prácticas: como por ejemplo los casi 1.000 estudiantes realizaron pasantías relevando el estado edilicio de las escuelas, o la firma de convenios con empresas de la zona industrial para incorporar a jóvenes en procesos productivos.

Sin embargo, la experiencia en Lavalle muestra que esas oportunidades no siempre llegan o resultan insuficientes: las escuelas siguen buscando pasantías por su cuenta y los apoyos económicos básicos, como el abono para trasladarse siguen ausentes.

Más allá del emprendedurismo

Las respuestas de García Castellón y Dallacamina reflejan una preocupación compartida: la escuela técnica no puede reducirse a una fábrica de futuros empresarios. El desafío es mucho más complejo y atraviesa derechos, desigualdades y proyectos de vida.

«El estudiante tiene que ser lo que quiera ser», resume Dallacamina. «Y el gobierno lo que tiene que hacer es garantizar las condiciones para que cada uno de ellos desarrolle sus capacidades en el campo que elija, no solamente en el emprendimiento».

En ese contraste entre discurso político y realidad educativa se enmarca el debate: ¿debe la educación técnica formar «emprendedores» como propone Casado, o ciudadanos capaces de construir proyectos diversos y colectivos? Desde Lavalle, la respuesta suena clara: la escuela debe ser un espacio de derechos, vínculos y dignidad, no un laboratorio de futuros obreros disfrazados de empresarios.


  • Comentarios

    Relacionadas