El Foro Industrial Mendoza 2025 cerró en el Espacio Cultural Julio Le Parc con un panorama más que complicado. Durante tres días, los
representantes de distintos sectores expusieron la situación de sus actividades en Mendoza, entre reclamos, diagnósticos y pedidos al Gobierno provincial y nacional. A continuación, un repaso de los textuales más destacados que dejaron los paneles y la falta de comprensión sobre el contexto macroeconómico.
Metalurgia
Fabián Solís, presidente de Asinmet:
«En los primeros siete meses de 2024 tuvimos un promedio de caída de 14 puntos en Mendoza. Mientras que el relevamiento en 2025 nos da una recuperación del 0,9%. Es visible que hemos tenido una caída muy importante y no hemos tenido recuperación».
«Cada 100 máquinas instaladas en la industria metalúrgica de Mendoza, solo funcionan 50. Con un apalancamiento de política industrial podríamos tener un gran crecimiento».
Vitivinicultura
Walter Brescia, titular de Bodegas de Argentina:
«La macroeconomía es algo que nos está llevando a todos un poco puestos y es lo que tenemos que ordenar. Si bien vemos síntomas, esperamos que esto se sostenga porque nuestra actividad es muy sensible, sobre todo en exportación».
«Sobre una botella en góndola, el 50% son impuestos provinciales, municipales y nacionales. Es muy fuerte la carga a la hora de ser competitivos».
Zona industrial Rodríguez Peña
Manuel Ponce, presidente de Aderpe:
«El reciente análisis de sensibilidad de 600 empresas indica una caída importante en demanda y ventas, que produce un nivel alto de capacidad ociosa».
«Tenemos que discutir un acuerdo en las legislaciones municipales, para que las empresas no encuentren tantas diferencias entre una zona u otra para radicarse».
Construcción
Dalmiro Barbeito, presidente de Cecim:
«Hoy quedan muy pocas, o casi ninguna, gran empresa constructora en la provincia porque ha cambiado la política pública de inversión en infraestructura».
«No hacer inversiones y abandonar las obras que se estaban ejecutando, tanto con financiamiento nacional como internacional, es un error. El gobierno va a tener que rever esa política».
Transporte de cargas
Guido Calzetti, vicepresidente de Aprocam:
«El costo de reparación con el deterioro de los caminos hoy se nos ha incrementado mucho. Es fundamental la infraestructura vial en caminos nacionales y secundarios».
«Estamos trabajando en un 70% de capacidad. Se nota la merma de trabajo y la necesidad de nuevas políticas».
Energía y combustibles
Isabelino Rodríguez, presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de Mendoza:
«Estamos con problemas. Hay 300.000 metros cúbicos que no se venden. La rentabilidad promedio de una estación de servicio es del 10% bruto y con eso tiene que atender sus costos operativos».
«El 60% de los costos está destinado a recursos humanos. Es decir, que por cada 13.000 litros de combustible se paga un empleado».
Minería e industria
Raúl Rodríguez, vicepresidente de la UIM y referente de Camem:
«Creo que una fortaleza muy importante es la decisión del Gobierno provincial de ir adelante con el tema minero, ponerlo en agenda y empezar a recorrer un camino que tuvo una pausa de 20 años».
«La Ley 7.722 es un limitante. Mendoza cuenta con una expertise destacable en servicios petroleros que perfectamente pueden desarrollarse en el sector minero».
Comercio y agroindustria del sur
Gabriel Brega, presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de San Rafael:
«Si Mendoza quiere apuntar a la industria tenemos que tener la salida hacia el Pacífico y es fundamental que los pasos estén en condiciones».
«Tenemos que descentralizar. El sur tiene grandes posibilidades en energías renovables, ganadería, minería y turismo».
Todos estos diagnósticos tienen un punto en común: la crisis es real y golpea en cada sector de la economía provincial. Pero también comparten una contradicción: la mayoría de los empresarios respaldan el modelo económico vigente, a pesar de que las cifras muestran que no da resultados. Reclaman alivio, pero piden profundizar las mismas políticas que generan la caída de la producción, el cierre de pymes y la concentración económica.
Lavalle: la otra cara de la crisis
Ese doble estándar se vuelve todavía más visible cuando se lo contrasta con la realidad de los territorios agrícolas como Lavalle. Acá la vitivinicultura -ya castigada por el modelo- se enfrenta a otro enemigo: las inclemencias climáticas. En Lavalle, la crisis no se mide en capacidad instalada ni en matrices productivas. Se mide en hectáreas perdidas, en jornales que no se pagan, en familias que dependen de la cosecha para subsistir.
El futuro de Mendoza no se juega solo en los auditorios, sino en los territorios. Y si no se piensa en políticas que incluyan a todos, la brecha entre los discursos y la realidad seguirá creciendo.

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