La comunidad educativa de la escuela Alberto Chalar, ubicada en Costa de Araujo, atraviesa momentos de enorme preocupación.
En el transcurso del mes de octubre, el establecimiento fue víctima de tres robos consecutivos, que dejaron serios daños materiales y un profundo malestar entre docentes, familias y estudiantes.
Según informaron integrantes de familias de la comunidad, los hechos delictivos se produjeron en horarios en que no hay sereno. Esa franja horaria sin resguardo habría sido aprovechada por los delincuentes para ingresar y sustraer distintos elementos.
En los ataques, rompieron el kiosco escolar. También se llevaron ventiladores de aulas e inodoros de los baños, lo que agrava las condiciones de higiene y de bienestar de los estudiantes.
“La situación es terrible —expresaron desde la comunidad—. Los chicos vienen de realidades muy difíciles y ver el edificio en este estado duele”.
El panorama se torna aún más preocupante ante la inminencia del verano, cuando las altas temperaturas hacen indispensable contar con ventilación adecuada y espacios en condiciones dignas.
Mientras tanto, la comunidad escolar sigue esperando una intervención urgente que devuelva seguridad, infraestructura y tranquilidad a un espacio que debería ser de aprendizaje y contención, no de miedo ni abandono.

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