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24 de noviembre de 2025

Megaminería, empleo y finanzas provinciales: lo que muestran los números reales

Los números reales desmienten las promesas de los políticos megamineros
  •   Por Radio Tierra Campesina
           

Los gráficos parecen silenciosos, pero cuando se los mira con atención levantan la mano como quien tiene algo urgente para decir. Esa es la apuesta del geógrafo e investigador Marcelo Giraud, integrante de la Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, quien reunió y sistematizó una serie de indicadores oficiales que permiten revisar, sin adornos ni épica, algunos de los argumentos más repetidos a favor de la megaminería metalífera en Argentina.

La premisa que Giraud somete a contraste es conocida: que la minería a gran escala genera empleo privado de calidad, reduce la dependencia del empleo público y se convierte en una fuente significativa de recursos fiscales para las provincias donde se instala. Sin embargo, cuando la lupa cae sobre los datos, la trama cambia.

Una actividad que ocupa a muy pocos

Según información oficial de dististos organismos estatales (citados en los gráficos que acompañan esta nota), los asalariados registrados del sector metalífero suman 10.660 personas en todo el país. Esto representa apenas 0,08% del total de trabajadores registrados en Argentina. La minería no metalífera emplea a 17.441 personas (0,13%) y la extracción de petróleo y gas a 71.485 (0,54%).

En el enorme círculo del empleo formal argentino, el sector minero metalífero es apenas una astilla de color rojo en el borde del gráfico. Lejos de la idea de una industria dinamizadora capaz de reorganizar el mercado laboral provincial, su peso real es casi imperceptible.

Provincias mineras con fuerte dependencia estatal

Los gráficos comparativos sobre empleo registrado muestran una paradoja para quienes defienden la megaminería como vía hacia un sector privado robusto. A veinte años del desembarco de los grandes proyectos en San Juan, y más de treinta en Catamarca, ambas provincias siguen registrando una mayor dependencia del empleo estatal que Mendoza, donde la minería metalífera está restringida por la Ley 7722 y no ha habido explotación en las últimas décadas.

En empleo privado registrado por cada mil habitantes, Mendoza supera a ambas provincias. Y en empleo estatal, la relación se invierte: San Juan y Catamarca conservan niveles muy superiores, pese a décadas de explotación metalífera.

Es una foto que incomoda el relato clásico de la “diversificación productiva” y la “reactivación económica” prometidas.

Un Estado provincial sostenido por la Nación

La mirada sobre las finanzas provinciales también derriba algunas ilusiones. El análisis de Giraud muestra que San Juan recibe por habitante el doble de recursos nacionales que Mendoza, mientras que Catamarca recibe el triple, una tendencia sostenida desde hace más de treinta años.

Las teclas financieras son claras: ambas provincias dependen de manera “abrumadora”, según el investigador, de las transferencias automáticas de la Nación. La caja propia, lejos de fortalecerse con regalías u otros ingresos asociados a la minería, sigue atada al flujo federal.

Las regalías mineras: un aporte ínfimo

Uno de los puntos más sensibles del debate es la magnitud real de las regalías. La evidencia es concisa: las regalías mineras no mueven la aguja provincial. En San Juan, cuna discursiva del “milagro minero”, lo recaudado por este concepto representa una mínima fracción de los ingresos totales.

Un debate que vuelve a la base: los datos

El contraste con Mendoza es ilustrativo: solo por regalías petroleras, la provincia obtiene cifras muy superiores a todo lo que San Juan recauda por su minería metalífera. Un dato que relativiza, otra vez, la promesa de que la megaminería sería un gran motor de recursos fiscales.

Los gráficos elaborados por Giraud funcionan como un recordatorio necesario: más allá de las campañas de promoción y del entusiasmo empresarial, la realidad económica y laboral de las provincias mineras es medible, verificable y, sobre todo, discutible.

Mientras los proyectos de megaminería siguen intentando abrirse paso en varias regiones del país, estos números devuelven un mensaje sobrio y contundente: ni el empleo privado se multiplica, ni la dependencia del empleo estatal se reduce, ni las regalías transforman la matriz financiera provincial.

Entre lo que se promete y lo que efectivamente ocurre, la distancia no es solo grande. Está documentada.


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