Tal como había anticipado la semana pasada El Despertador, este lunes se harán efectivas las renuncias de los miembros de la Comisión Directiva, quienes ya manifestaron que no tienen intención de integrar la próxima conducción.
En ese marco, este lunes se dará el debate central sobre el conocimiento del estatuto, la continuidad del torneo y su desarrollo en los próximos meses, un tema clave para el futuro de la institución lavallina.
No es menor la discusión que se plantea, ya que, como es de público conocimiento, los hechos que profundizaron esta crisis están más que claros. Sin embargo, lo que aún no está definido es cómo seguir y hacia dónde avanzar. Es decir, cuál será el lineamiento que guíe esta nueva etapa.
En ese sentido, a partir de las charlas mantenidas con distintas instituciones, se observa un punto en común: muchos de los clubes dependen de la recaudación de los torneos para sostenerse lo que hace difícil parar la pelota. Ese factor es uno de los puntos a tener en cuenta, pero no es el único. Un club echado carecerá de recaudación, pero si genera violencia, será echado y así sucesivamente cerrando un círculo vicioso.
Contención si, ¿cuánta contención?
¿Se puede decir que hay contención cuando no se forma? Si la mayoría de los equipos no entrena, el deporte no es competitivo, tampoco social, es solo recreativo, por más que se lo disfrace con reglas, árbitros y dirigentes. Será ese momento los días sábado o domingo para olvidarse del trabajo o la alienación de la semana; para juntarse a patear la pelota y después compartir un asado o unas cervezas. Sólo eso. Si los jugadores no hacen un aporte y un esfuerzo, si los delegados no se preparan y si la dirigencia no abre la cabeza para comprender que las lógicas deben ser diferentes al interior de sus clubes, cualquier formato está condenado al fracaso, fundamentalmente en un momento de aumento de la crisis económica que está impactando en el empleo.
En ese contexto, la ecuación es simple, dice un viejo catedrático: «si formás adentro de la cancha, disciplinás». «Y si disciplinás adentro, también lo hacés afuera».
El papel del municipio
Hoy el deporte social pasa por los clubes, que lo practican como pueden, con mucha resiliencia y pasión por parte de sus dirigentes. En ese plano, es en el cual el municipio debiera hacer un aporte. No se trata de pelotas o de camisetas. La formación de delegados, dirigentes y jugadores es parte del intangible que debiera poner en valor el municipio en beneficio de los clubes y de la liga. Pero la ayuda no puede llegar cuando el barco se hunde, sino cuando se lo necesita. Es decir ahora. Sin medias tintas ni dobles discursos.
Del aporte que hagan todos puede salir una enseñanza y una posibilidad cierta de hacer de la liga un espacio no solo de contención, sino de formación y porque no, de proyección.
Parece utópico, pero la «roca» como dice un gran capitán de selección se rompe no con un golpe, sino con la suma de todos ellos, uno por uno».
Es cuestión entonces, de seguir golpeando la roca.

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