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8 de marzo de 2026

8M: las mujeres ganan hasta 30% menos y concentran los ingresos más bajos

Mujer entre pimientos carga un tacho de cosecha
  •   Por Radio Tierra Campesina
           

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que las mujeres ganan hasta 29% menos que los varones, concentran los ingresos más bajos y destinan más tiempo a tareas de cuidado.

Un informe del Observatorio de Género del CEPA advierte que las desigualdades económicas entre varones y mujeres continúan siendo profundas en el país y se expresan en el empleo, los ingresos y la distribución del trabajo de cuidados. El estudio fue elaborado en el marco del 8 de marzo y analiza datos laborales, tributarios y presupuestarios recientes.

Entre sus conclusiones, el trabajo señala que la desigualdad se expresa en distintos ámbitos: el acceso al empleo, los ingresos, la distribución de las tareas de cuidado y también en la concentración de la riqueza.

Brecha salarial persistente

Uno de los indicadores más claros es la brecha de ingresos. Según el informe, durante el tercer trimestre de 2025 los varones percibieron en promedio un 27,3% más de ingresos personales que las mujeres. Si se considera el ingreso por la ocupación principal, la diferencia alcanza el 29% en favor de los varones.

La situación es todavía más desigual en el empleo informal. Allí la brecha salarial llega al 40%, con ingresos promedio de $706.600 para los varones y $423.700 para las mujeres. En las conclusiones del informe se señala que: “los ingresos de los varones son entre 27,3% y 29% mayores que los de las mujeres; esta brecha se amplía al 40% entre asalariadas y asalariados informales”.

Feminización de la pobreza

Las diferencias en el mercado laboral también se reflejan en la distribución de los ingresos. El estudio muestra que las mujeres están sobrerrepresentadas en los sectores de menores recursos.

Según los datos relevados, el 64,2% de las personas que integran el decil de ingresos más bajos son mujeres. A medida que aumentan los ingresos, esa proporción disminuye progresivamente.

En el decil más alto, en cambio, las mujeres representan apenas el 37% de las personas con mayores ingresos. Este fenómeno, señala el informe, evidencia la llamada “feminización de la pobreza” y su contracara: la “masculinización de la riqueza”.

Participación desigual en las actividades económicas

El informe también analiza cómo se distribuye el empleo según las distintas ramas de actividad económica y advierte una fuerte segmentación por género. Las mujeres se concentran mayormente en sectores vinculados a tareas de cuidado y servicios, que suelen tener menores salarios promedio.

Por ejemplo, representan el 98,8% del trabajo en casas particulares y más del 70% en sectores como enseñanza y salud. En cambio, su participación es mucho menor en actividades mejor remuneradas como la industria, la energía o la minería, donde apenas alcanzan el 27% y el 16% respectivamente.

El peso de las tareas de cuidado

Otro de los factores que explican estas desigualdades es la distribución del trabajo de cuidados dentro de los hogares.

El informe señala que las mujeres dedican en promedio casi tres horas más por día que los varones a tareas domésticas y de cuidado no remuneradas. Esa mayor carga de trabajo limita su disponibilidad para el empleo remunerado y condiciona sus trayectorias laborales.

Esta situación se profundiza en hogares con mayores necesidades de cuidado o en contextos de mayor vulnerabilidad social, donde las posibilidades de tercerizar estas tareas son menores.

La riqueza también tiene brecha de género

Las desigualdades también se reflejan en la distribución del patrimonio. Según los datos analizados, en el impuesto a los Bienes Personales las mujeres representan apenas el 32,4% de las personas alcanzadas, mientras que los varones concentran el 67,6%.

Además, el valor promedio de los bienes declarados por varones duplica al de las mujeres. Una tendencia similar aparece en el impuesto a las Ganancias. En 2023, el 70,4% de las declaraciones juradas con ingresos gravados fueron presentadas por varones, frente al 29,6% de mujeres.
Impacto de las políticas públicas

El informe también analiza el impacto de las políticas económicas recientes y advierte que varios programas destinados a reducir desigualdades de género registraron recortes o fueron eliminados en los últimos años.

Según el estudio, estas medidas afectan especialmente a mujeres y diversidades, que ya enfrentan mayores dificultades para acceder al empleo, ingresos y protección social.

En ese sentido, el documento concluye que las políticas económicas no afectan de manera neutral a la población, sino que pueden profundizar las desigualdades estructurales existentes si no incorporan una perspectiva de género.

De esta manera, el informe plantea que las brechas económicas de género continúan siendo un rasgo persistente de la economía argentina y que su reducción requiere políticas públicas específicas orientadas a garantizar mayor igualdad.


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