La reconstrucción del edificio abre un debate en Lavalle: modernizar desde cero o preservar parte de su identidad arquitectónica.
La Comisaría 17 de Lavalle quedó en el centro de una discusión que expone dos miradas que hoy conviven en tensión: avanzar con una obra nueva que resuelva problemas estructurales o preservar un edificio que forma parte del paisaje y la historia arquitectónica local.

Mientras el Gobierno provincial avanza con la licitación para su demolición y reconstrucción, desde el propio departamento surgió una propuesta que invita a repensar el proyecto.
Una obra en marcha
Siete empresas se presentaron para ejecutar una obra que supera los 1.800 millones de pesos y que prevé la demolición total del edificio actual para levantar una nueva comisaría.

Desde la fuerza policial, el diagnóstico es claro: el edificio ya no responde a las necesidades actuales. El comisario Alejandro Ávila explicó que la estructura presenta múltiples dificultades derivadas del paso del tiempo y de intervenciones parciales.
Para el jefe policial, la renovación representa un cambio esperado tanto por el personal como por los vecinos, en un contexto donde, explicó, la seguridad exige nuevas herramientas y mejores condiciones de trabajo.

Aunque destacó el valor simbólico que tiene la obra para la comunidad lavallina. Recordó que la comisaría fue oficialmente asignada en 1945, aunque los antecedentes policiales en la zona se remontan mucho más atrás. «El edificio tiene casi 80 años, pero la presencia policial en Lavalle viene desde fines del siglo XIX. Esto muestra la importancia histórica que tiene la institución para la sociedad», señaló.
El planteo por la preservación
En paralelo, el arquitecto lavallino Santiago Herrera introdujo otra dimensión en el debate: el valor patrimonial del edificio. Según planteó, la discusión no debería limitarse únicamente a lo funcional. Entrevistado por la 89.1 sostuvo que la comisaría «tiene un valor arquitectónico que responde a una lógica racionalista», propia de una etapa histórica del Estado, correspondiente a los años 40 y 50.
En ese sentido, agregó que «forma parte del perfil urbano de Lavalle», y que su importancia no radica solo en la antigüedad, sino en su identidad. Herrera también puso en cuestión la idea de que patrimonio sea sinónimo de antigüedad o monumentalidad: «el patrimonio no es solamente lo antiguo, sino aquello que construye identidad».
¿Demoler o integrar?
Lejos de una postura de rechazo total a la obra, el planteo apunta a buscar alternativas intermedias. Pensar en una intervención que permita mejorar las condiciones edilicias sin eliminar completamente lo existente.
La discusión, así planteada, excede lo técnico.
Por un lado, aparece la necesidad concreta de contar con un edificio moderno, funcional y seguro. Por otro, la posibilidad de conservar una referencia material de la historia local. Incluso, como lo expresó Ávila, dentro de la propia institución policial se reconoce que la comisaría no es solo un espacio de trabajo, sino también un punto de referencia en la comunidad.
Una decisión que marca rumbo
La obra todavía no comenzó, pero el debate ya está instalado. Entre la demolición total y la preservación, en el departamento se discute algo más profundo y es, cómo crecer sin borrar las huellas del pasado.
La pregunta no es solo qué edificio se pretende construir, sino qué historia se decide conservar.

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