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El diario del Oasis Norte de Mendoza

La región hace escuela

21 de abril de 2026

Miradas de Lavalle: Sobre el fallecimiento de Carlos Minoli

  •   Por Jorge Abalo
           

Hace solo dos semanas me lo encontré por el boulevard Belgrano. Venía solo con su andador a cuestas. Me paré, se paró, me saludó con confianza, no había porque no tenerla, siempre fui afable con él y siempre fue afable conmigo.

No pareció jamás mi enemigo, ni mucho menos y terminó sus últimos años, agotado después de intentar un anhelo de años de hacer un paraíso otoñal en la Tierra para los viejos.

Me contó que había estado internado por su prótesis en la cadera, y había padecido un virus intrahospitalario del cual había salido, según sus médicos, por pura casualidad.

Lo saludé con venerable respeto, como saludo siempre a la gente mayor, aunque yo ahora también estoy grande, pero sentí que debía hacerle una entrevista.

Nunca hablé con él de eso, de ese estigma que lo acompañó toda su vida. Me lo contó su esposa María cuando le hice una hermosa entrevista hace 15 años. Sin tapujos, sentado frente a ella me explicó: -le dije montones de veces que no se metiera con los militares, pero no me hizo caso- María era una mujer extraordinaria, me contó de los antiguos, de las hermanas Herrera y de los Segura Wanrold. Mientras me sumergía en historias de un antiguo pasado, él se paseaba alrededor de la mesa, como esperando que también fuera destinatario del honor de hablar. No lo dejé, no le pregunté, decidí postergar para más adelante una entrevista con ese personaje, que estaba más sano y más lúcido que muchos de mi edad.

Seguí postergando y postergando. ¿Acaso por prejuicio? ¿Acaso para no ponerlo en evidencia? ¿Acaso para quitarle el privilegio de dar su versión?

Recuerdo que fue candidato a concejal por el radicalismo en el año 66, pero no logró asumir por el golpe de Onganía. Fue nuevamente candidato en el 73´y allí asumió hasta que vino el golpe. Pero esta vez no fue víctima como en la década anterior, sino victimario. Se convirtió en intendente, en el intendente de la dictadura en el periodo más oscuro de las dictaduras.

Fue parte de la mayor ignominia a la patria. Y esa mancha lo acompañó toda la vida.

Hablé muchas veces con él, nunca de ese tema. Siempre esquivó la mirada cuando aparecía en el aire la conversación. No sé si alguna vez hizo alguna autocrítica al respecto, pero intuyo que quiso redimirse tal vez con acciones. Cerca del año 2007, desesperado quiso volver a la política de la mano de la Coalición Cívica en Lavalle, horrorizado (en palabras propias) por el armado de la Concertación Plural en Lavalle y los personajes que ésta llevaba como candidatos. Pero eso le duró poco y se dedicó a un proyecto innovador: El hogar Jardín de Otoño, un proyecto que llevó adelante con decenas de personas. Un proyecto que paradójicamente acompañaron los peronistas y el municipio y lo sepultaron los propios.

Siempre pensé que él no era merecedor de dar su versión de las cosas en el diario. Muchos fueron y fuimos víctimas de la dictadura. Incluso lavallinos que se debieron ir.

Sin embargo, creo, que ante su ahora, eterna ausencia, me equivoqué al no tener una charla última con él.

Me equivoqué al no poder preguntarle porque un tipo tan honesto, constructor de una familia tan maravillosa, pudo haber cometido… semejante afrenta a la condición humana.


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