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3 de mayo de 2026

Cambios en PAMI generan preocupación en Lavalle

  •   Por Juan Burba
           

La aplicación de la Resolución 1107/2026 del PAMI, que fue anunciada irregularmente a mediados de este mes, abrió un fuerte conflicto con los médicos de cabecera de todo el país (lo que ocasionó un paro de médicos) y encendió señales de alarma entre jubilados y afiliados de Lavalle. En nuestro departamento, se estima que la obra social de los jubilados tiene casi 5000 personas, por lo que cualquier modificación en el sistema repercute de manera directa sobre una parte muy importante de la población.

El eje del reclamo está puesto en el nuevo esquema de remuneración para los médicos de cabecera, figura central dentro del funcionamiento de PAMI. Son quienes reciben la primera consulta, realizan controles periódicos, emiten recetas, solicitan estudios, gestionan derivaciones y acompañan a pacientes con enfermedades crónicas. Para miles de jubilados, el médico de cabecera es la puerta de entrada a todo el sistema sanitario.

Según denunciaron desde la Asociación de Profesionales de Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA), entidad que nuclea a profesionales del sector, la resolución incrementó el valor fijo por paciente asignado, conocido como «cápita», pero eliminó pagos adicionales que se percibían por consultas presenciales, controles y otras prácticas habituales. Los médicos sostienen que, lejos de significar una mejora, el cambio implica una fuerte caída real de ingresos.

Como respuesta, se realizó un paro nacional de 72 horas, desde el lunes 13 al miércoles 15 de abril pasado, y el conflicto continúa abierto.

«Es inviable sostener un consultorio»

El médico Gustavo Tanús, referente de APPAMIA, explicó cómo funcionaba hasta ahora el sistema y por qué se generó el rechazo del sector. «Un médico con 700 pacientes cobraba hasta el mes pasado alrededor de 3 millones, según la cantidad de consultas transmitidas, eso ahora se reduce a la mitad», señaló.

Según detalló, con el nuevo esquema un profesional con ese padrón pasaría a percibir alrededor de 1 millón 400 mil pesos, cifra de la que luego deben descontarse gastos básicos para desarrollar la propia tarea: alquiler de consultorio, secretaria, monotributo, caja jubilatoria profesional, seguro de mala praxis, insumos y movilidad. «Nos quedan 800 o 900 mil pesos, es inviable ese monto», resumió Tanús.

El planteo excede lo estrictamente salarial. Los profesionales sostienen que si la actividad deja de ser sustentable, muchos médicos podrían abandonar la atención por PAMI, generando mayores demoras y dificultades para conseguir turnos.

Qué pasa en Lavalle

En un departamento como Lavalle, donde existen largas distancias entre distritos rurales y centros urbanos, la disponibilidad de médicos ya es un tema sensible. Cualquier reducción de profesionales, cambio de consultorios o concentración de atención en menos lugares podría sentirse con más fuerza que en grandes ciudades.

Consultando fuentes que trabajan en la temática, concluimos que si menos médicos aceptan trabajar con PAMI, las consecuencias más probables serían: mayores tiempos de espera para turnos, sobrecarga de los profesionales que continúen, más viajes hacia otros departamentos, dificultades para personas mayores con movilidad reducida y complicaciones para controles de enfermedades crónicas.

En coincidencia Tanús advirtió sobre esa posibilidad: «hay muchos médicos que tienen otras opciones y van a renunciar. Eso también va a generar problemas con los afiliados indirectamente», y señaló que «desde el gremio no alentamos ninguna renuncia, todo lo contrario, tenemos que seguir luchando para que esto se revierta, creemos que nadie tiene que renunciar, porque es dar el brazo a torcer».

Por el momento no hay datos oficiales sobre renuncias en Lavalle, pero la preocupación ya circula entre usuarios y trabajadores vinculados al sistema.

Estudios, medicamentos y otras prestaciones

Además del conflicto con médicos de cabecera, distintas fuentes mencionaron restricciones o cambios en otras prestaciones. En materia de análisis clínicos, Tanús aseguró que actualmente «solo entran seis determinaciones por vez y habitualmente con seis determinaciones probablemente no nos alcanza para hacer un diagnóstico». Esto significa que algunos estudios deberían fraccionarse en más de una orden o requerir nuevas gestiones, algo que para muchos jubilados representa traslados adicionales, pérdida de tiempo y nuevas esperas.

Respecto de medicamentos, explicó que la cobertura total ya no se aplica automáticamente en todos los casos y que ahora existen formularios y requisitos específicos según situación económica o tipo de tratamiento. Para una persona mayor, especialmente en zonas alejadas, cualquier trámite extra puede convertirse en una barrera real de acceso.

Reclamos por pañales e insumos

Otra de las quejas recogidas refiere a la entrega de pañales. Según fuentes consultadas, cambió la modalidad y pasó a realizarse mediante distribución domiciliaria. Aunque en teoría el sistema busca comodidad para el afiliado, se reportaron demoras, problemas con domicilios y entregas fuera de término.

También se mencionaron faltantes o demoras en elementos ortopédicos como: sillas de ruedas, camas, andadores o colchones antiescaras. Se trata de insumos fundamentales para personas con movilidad reducida, cuadros postoperatorios o cuidados prolongados.

Un conflicto nacional con impacto local

La disputa entre PAMI y los médicos forma parte de una discusión más amplia sobre el desfinanciamiento del sistema de salud que se está produciendo en estos años.

Desde el organismo nacional insisten con un relato que se repite como un mantra para ajustar: la necesidad de ordenar gastos, y revisar irregularidades heredadas. Del otro lado, los profesionales advierten que las medidas pueden terminar deteriorando la atención. Tanús informó, respecto a los reclamos sindicales y una posible reconsideración de las medidas, que «no tenemos ninguna respuesta favorable formal, sólo algo verbal, sobre un posible leve aumento de lo que se planteó de la ‘capita’, pero es verbal, no hay ninguna resolución».

En lugares como Lavalle, donde muchas personas dependen casi exclusivamente de PAMI para consultas, estudios y medicamentos, la discusión nacional tiene consecuencias concretas en la vida cotidiana.

Sin voz oficial en Lavalle

El Despertador se comunicó con Sebastián Romera, responsable local de PAMI en Lavalle, quien respondió que los jefes de agencia «no estamos autorizados a dar entrevistas». Posteriormente se solicitó un contacto de autoridades superiores o del área de prensa para obtener una postura oficial sobre la situación, pero no hubo nuevas respuestas.

La ausencia de información institucional aumenta la incertidumbre entre afiliados que buscan saber si habrá cambios en médicos disponibles, atención presencial, provisión de medicamentos o continuidad de prestaciones.

En Lavalle, tanto como en Mendoza, donde el envejecimiento poblacional y las distancias geográficas vuelven más compleja cualquier gestión médica, el funcionamiento de PAMI es fundamental. Es una necesidad cotidiana para los jubilados que requieren controles mensuales, recetas permanentes, estudios periódicos o asistencia ante emergencias.

Por eso, mientras continúa el conflicto nacional, en el departamento crece una pregunta sencilla y urgente: si siguen los recortes y la tensión con los médicos, ¿quién y cómo atenderá a los afiliados lavallinos?


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