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25 de agosto de 2026

Don Bosco: Un club lavallino que alberga los sueños y las utopías de generaciones

  •   Por El Despertador
           

Fundado en 1982, el Club Don Bosco de El Plumero atraviesa una nueva etapa. Una nueva comisión asumió el desafío de reactivar la institución, recuperar espacios, fortalecer la participación de las familias y proyectar nuevas actividades deportivas y sociales.

En los distritos rurales, los clubes cumplen una función que muchas veces excede ampliamente lo deportivo. Son espacios de encuentro, pertenencia y construcción comunitaria. El Club Don Bosco de El Plumero es un claro ejemplo de ello.

Al frente de esta etapa se encuentra Luis Peñafort, un joven dirigente de 37 años, nacido y criado en El Plumero, hijo de uno de los fundadores del club y actualmente presidente de la institución. Farmacéutico de profesión, trabaja en el departamento de San Martín y sostiene, junto a su familia y el resto de la comisión, el compromiso de llevar adelante al club.

En comunicación con El Despertador, Luis habló sobre la realidad de Don Bosco, las necesidades que enfrenta, los logros obtenidos y los proyectos que pretenden concretar.

Una institución que volvió a estar activa

«Con respecto a nuestra realidad, la institución está muy activa y viva. Veníamos de un par de años de inactividad, nos organizamos un poco y pudimos reactivarla bastante. Tenemos la intención de seguir creciendo y de que se sigan integrando personas», explicó Luis.

Como ocurre con muchas instituciones deportivas, una de las principales dificultades pasa por lo económico. Sin embargo, el dirigente destaca que también existen importantes fortalezas, especialmente una infraestructura que consideran valiosa y que buscan recuperar y mantener.
«Tenemos necesidades similares a muchos clubes, principalmente económicas. Nuestra intención es mejorar la infraestructura, que es muy linda, y nuestro gran anhelo es renovarla y mantener todo lo que ya está hecho».

Mucho más que fútbol

Para la comunidad de El Plumero, Don Bosco representa mucho más que un lugar donde se juega al fútbol.
«Es un lugar muy importante para la comunidad. No solo se viene a practicar fútbol, sino que es un espacio de encuentro. Hay familias que vienen a la institución de generación en generación a compartir un tiempo en el club y también utilizan las instalaciones para realizar sus fiestas familiares», señaló.

Actualmente participan de las actividades deportivas niños, jóvenes y adultos desde los seis años en adelante. También se desarrollan talleres en conjunto con la Municipalidad y distintas actividades especiales durante el año.

El alcance comunitario quedó reflejado recientemente durante el festejo por el Día del Niño, que reunió a cientos de chicos acompañados por sus familias.

El fútbol como herramienta de formación

Por el momento, el fútbol es la principal disciplina de Don Bosco. La institución cuenta con fútbol 11 y también desarrolla actividades en una cancha más pequeña de fútbol 7.

Sin embargo, ya existen proyectos para ampliar la propuesta deportiva. Entre ellos aparece la posibilidad de construir una cancha de vóley de arena e incorporar esta disciplina, además de pensar a futuro en otras alternativas.

Para la dirigencia, el deporte tiene una finalidad que va mucho más allá del resultado.
«Nosotros vemos al deporte no solamente como competencia o como ganar un partido. Lo creemos una herramienta de formación», sostuvo Luis.

Los chicos comienzan desde aproximadamente los seis años y encuentran en el club un espacio donde, además de aprender a jugar, se promueven valores como el respeto, el compañerismo, el compromiso, la responsabilidad y el esfuerzo.

Una infraestructura importante, pero con necesidades

Don Bosco posee una infraestructura amplia. Cuenta con un salón espacioso con cantina integrada, camarines y baños, además de la cancha de fútbol 11 y un espacio destinado al fútbol 7, ambos con iluminación.

Durante la actual gestión también se inició la construcción de un nuevo sector de baños y camarines próximo a la cancha, pensado para brindar mejores condiciones a árbitros, jugadores e hinchas visitantes.

Entre las obras prioritarias se encuentra actualmente la reparación del techo del club.
«Se rompieron las membranas y tenemos muchas filtraciones. Ya conseguimos algunos fondos para comprar las membranas y estamos en el proceso de planificación para colocarlas», explicó.

También resta completar el nuevo baño, al que le falta colocar el techo y los artefactos necesarios para que pueda comenzar a utilizarse.

El desafío de sostener un club

El funcionamiento de una institución deportiva en una zona rural supone un esfuerzo permanente. La principal fuente de ingresos de Don Bosco está vinculada a la actividad futbolística.
«La taquilla y la cantina son las que nos sostienen. Tenemos gastos operativos bastante altos, como arbitrajes, cuotas y otros compromisos que se pagan durante el año, pero siempre queda algo de recaudación que podemos destinar a comprar materiales y realizar mejoras», explicó.

A esto se suman rifas y otras actividades organizadas para recaudar fondos.

Pero hay otro aporte que resulta fundamental y que muchas veces no aparece en los balances: el trabajo comunitario.
«Cuando se realiza una obra hay que comprar materiales, pero también tenemos la mano de obra de la gente de la comunidad. Ese aporte es fundamental».

El acompañamiento del municipio y de los productores

La institución mantiene una buena relación con la Municipalidad de Lavalle. Actualmente existe un convenio de contraprestación mediante el cual el club cede sus instalaciones para determinadas actividades y, a cambio, el municipio afronta el pago de la boleta de electricidad.

El acuerdo también permite que se desarrollen talleres y otras propuestas destinadas a los vecinos del distrito.

El sector privado también tiene un papel importante. Productores de la zona colaboran con el club, muchas veces sin buscar exposición pública.
«Hay muchos productores que prefieren mantener un perfil bajo, pero siempre están colaborando activamente. No solamente con dinero, sino también con materiales, tractores y otras cosas que necesitamos».

Recuperar la vida institucional

Uno de los procesos que atraviesa actualmente Don Bosco es la recuperación de su personería jurídica, que se había visto afectada durante los años de inactividad.
«Estamos en un proceso de regularización. Hemos tenido que presentar papeles y cumplir distintos requerimientos para poder volver a recibir socios con cuota societaria», explicó el presidente.

Los resultados también acompañaron

La recuperación institucional estuvo acompañada por resultados deportivos.

Durante los últimos torneos, Don Bosco consiguió títulos y subcampeonatos en distintas categorías.
«El primer año obtuvimos el campeonato de Séptima y un subcampeonato con los chicos de Cuarta y Quinta. En el torneo siguiente, Séptima salió subcampeona y los Veteranos Seniors fueron campeones. En el último torneo volvieron a ser campeones los Seniors y nuevamente salió campeón Séptima», recordó Luis.
«Gracias a Dios hemos tenido varias alegrías», resumió.

Familias y entrenadores, pilares del club

Para la comisión directiva, sostener una institución requiere mucho más que dirigentes.
«Un club no puede funcionar solamente con una comisión. Los entrenadores tienen una gran responsabilidad porque son quienes están con los chicos. Y las familias acompañan y hacen un esfuerzo muy importante para que sus hijos puedan competir».

También destacó el trabajo silencioso de quienes integran la comisión y de sus propias familias.
«Nosotros hacemos lo que está a nuestro alcance. Dejamos a nuestras familias para dedicarle tiempo a las necesidades del club. Por suerte contamos con el apoyo de nuestro entorno familiar, que nos acompaña y está en el club haciendo tareas. Son un pilar muy importante».

Las distancias, otro obstáculo para los jóvenes

Vivir en una zona rural también plantea dificultades a la hora de competir fuera de Lavalle.
«Las distancias son uno de los obstáculos. Viajar implica tiempo y dinero, y para las familias representa un esfuerzo importante», explicó.

Construir y proyectar

Durante la actual gestión se realizaron distintas obras y mejoras. Una de ellas fue la instalación de una carpintería metálica en la cantina, luego de que el club sufriera varios robos.

Otra de las obras importantes fue el cierre perimetral con tela romboidal. La comisión pretende completar durante este año aproximadamente 300 metros lineales que todavía quedan pendientes.

A esto se suman la terminación del nuevo sector de baños y camarines, la reparación y aislamiento del techo y la pintura general del club.
«Concretar esas obras nos haría muy felices», afirmó Luis.

El sueño: un club con actividad todos los días

Pensando en los próximos cinco o diez años, el presidente tiene claro qué institución quiere encontrar.
«Uno de los grandes anhelos es que el club se mantenga activo, vivo, que haya acción diaria: talleres, entrenamientos y otros deportes además del fútbol”.

Pero el proyecto no pasa solamente por sumar disciplinas.
«Queremos que siga existiendo una comisión sólida, que sea cada vez más grande, comprometida y que tire para el mismo lado. Si hay gente con ganas de esforzarse, los chicos se van a acercar y la comunidad también va a acompañar».

Luis Peñafort tiene 37 años, nació y se crió en El Plumero y es hijo de uno de los fundadores de Don Bosco. Durante algunos años vivió en la ciudad, donde se recibió de farmacéutico, y actualmente desarrolla su actividad profesional en el sector privado en San Martín.

Hoy vive nuevamente en El Plumero junto a su esposa, Ana, y sus dos hijas, quienes -según reconoce- son parte fundamental del acompañamiento que recibe para llevar adelante su tarea dirigencial.

Su historia personal está profundamente ligada al club y a la comunidad.
Quizás por eso, a la hora de definir qué significa ser presidente de Don Bosco, su reflexión trasciende cualquier resultado deportivo.
«Ser presidente de un club no solamente es ocupar un cargo. Es asumir distintas responsabilidades, cuidar lo que le pertenece a la comunidad y tratar de dejarlo mejor de lo que lo encontramos».


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