Productores y regantes de Lavalle impulsan candidaturas para las elecciones de inspectores de cauce con propuestas de mayor participación, transparencia, mantenimiento y defensa del agua.
La necesidad de mejorar la distribución del agua, recuperar el mantenimiento de los cauces y fortalecer la participación de los regantes atraviesa las propuestas de un grupo de productores que se presenta a las elecciones de inspecciones de cauce de la Cuarta Zona del río Mendoza, que se realizarán el próximo domingo 1 de noviembre. Con trayectorias diferentes, sus candidaturas comparten una idea: trabajar en equipo para responder a las necesidades de quienes producen en Lavalle.

Entre otros Ricardo Giménez, Lena Mozas, Daniel Manrique y Nicolás Angelini, integran un espacio que propone renovar la gestión de las inspecciones y ampliar la participación de los regantes. Desde El Despertador y Radio Tierra Campesina dialogamos con este grupo para conocer sus miradas y propuestas.
La diversidad de experiencias es una de las características que destacan. Giménez, enólogo y productor vitivinícola de cuarta generación en Jocolí y Costa de Araujo, cuenta con trayectoria en la gestión institucional y en la representación de regantes, y quiere renovarse como inspector al frente del canal matriz Jocolí. Manrique es productor de ajo, melones y zapallos en Jocolí Viejo y fue delegado del canal Jocolí durante cuatro años, tiene vasta experiencia en el trabajo con maquinaria pesada. Mozas es ingeniera agrónoma, tiene una maestría en desarrollo territorial para América Latina y combina la producción agropecuaria (pasto y sandía) en Jocolí, con la docencia. Angelini es productor hortícola y vitícola en una finca de Tulumaya.
«Hemos tomado la decisión de formar un equipo de trabajo con un espíritu más grupal», explicó Giménez, quien destacó que la lista del canal Jocolí incorpora 14 delegados de distintos sectores del sistema de riego, desde la cabecera hasta sus tramos finales. Este dato no es menor, los candidatos no recuerdan una lista con tanta cantidad de delegados (lo mínimo que exigen las normas es 3, pero no se presentan tantos como las listas dispongan). La propuesta reúne a productores de distintas escalas y actividades, además de personas con formación profesional y experiencia en el territorio.
Para el candidato, la intención es aprovechar esas capacidades y reconocer también lo que falta mejorar. «Hay que ser realistas, hay que ser conscientes de que seguramente hay cosas que han faltado», señaló, al plantear que el nuevo período debe combinar la experiencia acumulada con una gestión más colectiva.
Para Lena Mozas, uno de los principales desafíos es recuperar el vínculo entre las inspecciones y los regantes. Su candidatura a la hijuela Santa Rita tiene, además, un significado particular: según señaló durante la entrevista, sería la primera mujer en postularse para ocupar una inspección de cauce en la Cuarta Zona.
«La idea es fortalecer la inspección a través de la transparencia en la gestión de los recursos, la participación real de los regantes y escuchar a todos para poder dar soluciones concretas», sostuvo.
La candidata propone una inspección presente, que visite las fincas, dialogue con los productores y atienda los problemas cotidianos. También plantea incorporar herramientas tecnológicas para mejorar la distribución del agua y realizar tareas preventivas de limpieza, en lugar de esperar a que los cauces se obstruyan y generen desbordes.
«Uno de los puntos centrales es conocer con mayor precisión cuánta agua llega a cada finca», señala Mozas, quien considera necesario avanzar en mediciones y aforos que permitan una distribución más equitativa y acordada entre vecinos, especialmente en los momentos críticos para los cultivos.
La participación de las mujeres también forma parte de la propuesta. Giménez destacó que la lista incorpora delegadas y sostuvo que el acompañamiento a Mozas es parte de una construcción que vienen conversando desde hace años. Para el grupo, ampliar la representación no debería limitarse a una candidatura, sino traducirse en una participación efectiva en las decisiones.
Desde su experiencia como productor y exdelegado, Daniel Manrique pone el foco en cuestiones concretas: limpieza de cauces, mantenimiento de compuertas y respuestas a los reclamos. Considera que el vínculo cotidiano con los regantes debe ser una prioridad de la gestión. «La idea es poder hacer participar a la gente y tomar decisiones juntos, no solamente porque uno está encabezando la lista, tomar una decisión sin tener la opinión de los demás», explicó.
Manrique también aporta experiencia en el trabajo con maquinaria. Durante más de dos décadas estuvo vinculado a esa actividad en el ámbito privado y sostiene que las inspecciones deben contar con equipos propios para evitar depender de contrataciones externas más costosas. Según recordó, participó como delegado en las gestiones que permitieron adquirir maquinaria para el sistema.
En el canal Tulumaya, Nicolás Angelini plantea un diagnóstico crítico sobre el estado de la infraestructura. Advierte sobre problemas en la distribución del agua, falta de mantenimiento de los canales y caminos de servidumbre, y dificultades para disponer de la maquinaria cuando se necesita.
Su propuesta apunta a recuperar el funcionamiento cotidiano y garantizar que las herramientas y los fondos estén al servicio de los regantes. «Entre todos hagamos las cosas, seamos un conjunto de finqueros y defendamos nuestra agua, que es la vida», resumió Angelini.
Las candidaturas coinciden en que los problemas de gestión cotidiana conviven con una dificultad estructural: las pérdidas de agua y la falta de obras de infraestructura. Por su ubicación al final del sistema de riego del río Mendoza, Lavalle enfrenta una situación compleja tanto en períodos de escasez como durante años de lluvias intensas.
Mozas advirtió que la zona necesita una política sostenida de inversión provincial. Giménez, por su parte, recordó que existen gestiones para avanzar en la impermeabilización del sistema Jocolí-Tulumaya, un reclamo que, según afirmó, lleva años sin una respuesta suficiente.
La propuesta del grupo combina así demandas históricas con cambios en la forma de gestionar. Gimenez lo resume de la siguiente manera: «más transparencia, mantenimiento preventivo, mediciones para distribuir el agua, participación de los regantes y diálogo entre las distintas inspecciones».
En elecciones que se ven teñidas por la cuestión política más allá de Irrigación (que desarrollaremos en otras notas), la determinación que tomen los y las regantes el próximo domingo condiciona una actividad en la que cada decisión sobre el riego impacta directamente en la producción y en la vida de las familias rurales, el desafío será transformar esas coincidencias en respuestas concretas.
«Para nosotros y nosotras, la defensa del agua requiere experiencia, conocimiento del territorio y una gestión compartida que permita sostener la producción lavallina» concluyó Lena Mozas.

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