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25 noviembre, 2020

Fotoreportaje: más que un merendero, una escuela de oficios

  •   Por Juan Burba
           

Liliana Cano, vecina de Jocolí Viejo, es Técnica en Economía Social egresada de la Escuela Campesina. La idea, que vamos a contar en esta nota, surge de un trabajo que tuvo que pensar cuando estaba estudiando.

Así fue que fundó una suerte de red de merenderos en distintos puntos de nuestro departamento. El de El Paramillo atiende a 50 niños de 20 familias, en El Cultural de Gustavo André son 40 niños y niñas de 15 familias, 3 de ellos con discapacidad, en Colonia Italia son 25 niños y niñas de 10 familias, el «Mis Ángeles» de El Plumero son 60 niños y niñas, en «Rayito de Luz y Esperanza» son 190 niños y niñas y en «Los Hornos» cerca del limite con Las Heras son 40 niños y niñas, 2 de ellos con discapacidad, además de 6 adultos mayores.

El merendero «Manitos de Esperanza», protagonista de este fotoreportaje, se transformado en un centro donde se dan talleres de capacitación con salida laboral en: costura, pintura en tela, fabricación de alpargatas, cerámica. Además se dicta danza, folklore, zumba y apoyo escolar. Está en Jocolí Viejo, cerquita de la casa de Liliana. Casi un centenar de personas pasan por el merendero transformado en centro de capacitación cada semana.

Ella, junto a mucha gente que colabora, como los profes de los distintos talleres, consiguen donaciones, tanto de alimentos para los merenderos, como para los talleres de capacitación, ayer martes, cuando las visitamos estaban trabajando un grupo de mujeres en el taller de costura. Terminando una serie de tapabocas para devolver, en esas usadas prendas, parte de la tela con la que la Municipalidad de Lavalle aportó para ese taller.

Estaban Reyna, Laura, Hilda, Lourdes, Laurita, Miriam y María con quienes conversamos sobre su actividad y sus intenciones. Cuando terminen con los tapabocas decidirán qué hacer con el resto de la tela, las ideas son varias: materas, bolsos, pantalones. También estaba Cristian, el profe de costura, quien trabaja a la mañana en una panadería y 2 días en la semana por la tarde está en «Manitos de Esperanza» enseñando su oficio. Además arregla máquinas de coser, de hecho, se enganchó a partir de ahí, fue a arreglar y ya se quedó enseñando.

Lili y su equipo han iniciado gestiones con varios funcionarios municipales, quienes se han comprometido a colaborar, tanto con los merenderos, como con los talleres de capacitación.

Pasen, vean, recorran las imágenes que hablan por si mismas:

 


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