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17 febrero, 2021

¿En qué condiciones empezarán las clases presenciales las escuelas de Lavalle?

  •   Por Juan Burba
           

Esta semana se volvió a las escuelas en nuestra provincia. El lunes comenzaron a trabajar los equipos directivos y, en algunos casos, los y las docentes. El miércoles llegaron a las escuelas de toda la provincia unos 20 mil estudiantes que tienen que recuperar, hasta el 19 de febrero, lo que no pudieron completar el año pasado en la pura virtualidad. En la gran mayoría de los casos, estas situaciones se dieron, justamente (o mejor dicho: injustamente), por desigualdades en la conectividad y el acceso a recursos para seguir la educación virtual.

Así las cosas, cargando en gran parte sobre las espaldas de las directoras y los directoras la responsabilidad de organizar cada escuela para lo que se viene, el Gobierno Provincial dispuso la vuelta a clases presenciales el lunes 1° de marzo. Para conocer las estrategias que se darán las escuelas de Lavalle ante tamaño desafío, El Despertador entrevistó a directivos que, por estos momentos, se estan devanando los sesos para pensar cómo será la vuelta a clases presenciales.

Las primarias: división en grupos, día por medio

Miguel Aguilera es Director de la Escuela «República de Venezuela» de El Carmen. Miguel nos informó que su escuela tiene buenas condiciones para recibir a sus 100 estudiantes de los diversos grados. «La única excepción es el multigrado de segundo y tercero, ahí si vamos a tener que dividir en grupos y vendrán un día cada uno» explicó. Sacaron los armarios de las aulas para tener más amplitud y favorecer la ventilación. El edificio de la escuela no tiene problemas de infraestructura y eso favorece el comienzo de la presencialidad, porque permite garantizar ciertas condiciones sanitarias. Pero eso es una rareza (las buenas condiciones edilicias) como veremos más adelante.

Una preocupación de Aguilera es la merienda: «alguna vuelta le vamos a buscar, porque por más que le sigan dando los bolsones a las familias, que más que bolsones son bolsitas, es muy complicado no contar con la merienda». La escuela no tiene docentes que sean parte de los grupos de riesgo (que deberían teletrabajar según disponen las normas vigentes), lo que facilita el trabajo presencial de todo el plantel docente con los y las estudiantes.

«Ya tenemos todo resuelto» nos dijo muy contenta Ana Longo, Directora de la Escuela «Elías Villanueva» de Jocolí. Su escuela tiene algunos problemas de infraestructura, que se están resolviendo antes del 1 de marzo, «si lo más importante se hace, como el arreglo de la bomba de agua, no hay nada que nos impida comenzar» manifestó. A esa escuela asisten 430 niños y niñas, «vamos a dividir los grupos en dos, con lo que nos quedarán entre 12 a 14 niños por aula, uno por banco, dispuestos en zigzag» explicó Longo. Esos grupos asistirán a la escuela de manera alternada día por medio, por lo que la mitad de cada curso irá 3 días una semana (lunes, miércoles y viernes) y 2 días (martes y jueves) la semana siguiente.

Además, como la reglamentación dispone que debe haber 2 horas de diferencia entre la salida del turno mañana y la entrada del turno tarde, para una correcta desinfección, cada turno será de 4 horas, teniendo media hora menos de clase que en épocas normales.

Las secundarias: división en grupos, pero semana por medio

«Nos dan la enorme responsabilidad a los directores de los establecimientos para que decidamos a quien convocamos y a quien no», manifestó Silvia Ledda, Directora de la Escuela «César Milstein» de El Vergel, en referencia a la disposición de la DGE que deja a criterio de cada escuela cómo afrontar la presencialidad.

En referencia a la organización que se darían «estamos tratando de armar en estos días, antes del primero de marzo, un sistema de presencialidad y de virtualidad alternado» explicó Silvia. En este caso se dividirían los cursos en dos grupos, y un grupo asistiría una semana a la presencialidad, y a la semana siguiente el profesor atiende en la virtualidad a ese grupo, aunque la directora es clara en algo: «no se debe ni se puede exigir al docente que haga doble o triple tarea, lo que estamos diseñando es con cuántos docentes contamos para la presencialidad y dividir a los cursos en grupos». Otra opción que están barajando en esa escuela es hacer semana de por medio y en una tercer semana apostar a la virtualidad. Una situación en particular que se suma a la complejidad de la situación misma, es el tema del transporte: «la mayoría de los chicos vienen en un micro contratado por la DGE, pero ese transporte no esta asegurado porque está demorada la licitación, y al día de hoy no tenemos el servicio de colectivo listo». Están realizando obras menores en el edificio, con fondos del gobierno nacional, para arreglar techos y baños «pero por el tema de la inflación ya no va a alcanzar para todo» se lamentó Silvia.

Muchas directoras están realizando un planteo en torno al equipo docente que es parte de los grupos de riesgo y no asistirán a la presencialidad, Ledda lo resumió de esta manera: «a mi me hace ruido que en la provincia no se apoya lo que va haciendo la nación, ayer escuchaba al presidente, en una entrevista, que a todos los docentes que estén en grupos de riesgo hay que ponerles suplente, pero acá en la provincia no se permite, si no tenés sufiente cantidad de profes que matengan el aprendizaje es muy difícil de sostener y eso va coartando la posibilidad de estudiar».

Con respecto al ánimo de los y las docentes la directora de la Milstein manifestó que «los profes tienen ganas de volver a la presencialdad, el tema es que podamos asegurar que la presencialidad no se convierta en un factor de riesgo de contagios», aclarando una situación en la que hizo mucho hincapié: «vamos a poder hacer esa presencialidad restringida, siempre y cuando, la escuela cuente con todo lo necesario para cuidar la salud de todos y todas, cuando nos quedemos sin insumos o sin materiales para cuidar la salud, se va a cortar la presencialidad, eso yo lo tengo clarísimo».

La Escuela de «Miguel Graneros» de Gustavo André tiene aproximadamente 200 estudiantes. Gustavo Sánchez, su Director, nos explicó que los cursos con menos de 15 estudiantes, como es el caso de los cursos superiores (4°, 5° y 6°), van a asistir todos los días en horario normal, por la dimensión del grupo y por que el edificio escolar cuenta con aulas grandes que les permite un buen distanciamiento y ventilación.

A los cursos más numerosos los dividirán en 2 grupos que asistirán alternadamente una semana cada uno. Han diseñado la existencia de un tercer grupo «que tiene las materias mas débiles» y que cursaría en una tercer semana, «esto nos permite disminuir la población de la escuela y que las materias prácticas tengan mucha ejercitación para la casa» explicó Sánchez. Informó también que están pensando en trabajar otros temas en la semana que el o la estudiante no asistirá presencialmente «como educación sexual, educación vial, lectura comprensiva o técnicas de estudio, por ejemplo».

El director reconoció que un tema a resolver es la merienda y el comedor: «cada uno se va atener que llevar su sanguchito» manifestó, preocupado porque le situación económica de las familias puede ser una limitante en este sentido. En cuanto a problemas en la infraestructura Gustavo explicó que necesitan algunos arreglos en los baños y la colocación de inodoros, e informó que ya está en lista de espera para la DGE y que hasta que se hagan los arreglos «se puede manejar así».

Un caso aparte: las escuelas del secano

Conversamos con Cristina Pizarro, ella es Directora de la Escuela «Ceferino Namuncurá» de Lagunita, quien está muy preocupada por una situación en particular. Su equipo docente tiene dos maestras que son parte de los grupos de riesgo, por lo que no asistirán a la presencialidad. Esto le significa que la mitad de todo el plantel de educadoras no estará en la escuela y debería trabajar desde la virtualidad. Pero esa situación es prácticamente imposible, ya que en la zona no hay conectividad y las familias, ni la escuela, tiene buenas condiciones para esto, que además significaría que un grupo de estudiantes (que les corresponde atender a esas maestras) directamente no asista en todo el año.

 

Recordemos que la escuela de Lagunita se rige bajo la modalidad de albergue, por lo tanto tiene la figura de maestra «nochera» que atiende la situaciones que se den en ese horario. Como comentábamos en Mendoza el gobierno ha decidido no llamar a reemplazantes para las personas que son parte de los grupos de riesgo «esto hay que dejarlo en claro» manifestó Pizarro «los niños de los albergues tienen que estar en la escuela, es urgente que le pongan suplentes a las maestras que no pueden venir a la presencialidad». Por eso es que los directores y las directoras «queremos presentar una reclamo al gobierno para llame a suplentes, es urgente, es imperioso» manifestó con vehemencia.

 

Con respecto a la cuestión edilicia la directora de Lagunita nos explica que la situación, desde los protocolos sanitarios, es buena, son 15 los niños y niñas que asisten, y el edificio cuenta con espacios grandes, además han decidido transformar uno de los albergues en aula, por que tiene mejores condiciones de ventilación. Los y las estudiantes del primero y segundo ciclo no van a compartir patio, ni baños. Desde el punto de vista estructural hay algunas falencias: falta una bomba de agua, algunos arreglos en los baños, que «se pueden utilizar pero hay que hacerlos» y otra preocupación «hay una grieta en una pared que comparten la lavandería y la cocina, infraestructura (de la DGE) ha dicho que no es una grieta preocupante, pero me preocupa, yo no sé si un día se le puede caer a alguien» manifestó la directora.

Pero no es tan buena la situación del transporte, ya que no cuentan con ese servicio, tanto para estudiantes como para docentes. Cristina nos explicó que es más grave aún para las escuelas del secano que no son albergues, y que por lo tanto las maestras tiene que viajar todos los días, a lugares como La Majada o Los Médanos, con gastos siderales en transporte, imposibles de afrontar para los magros sueldos que han sufrido aumentos irrisorios, luego de un año congelados, que no alcanzan a la inflación.

A diferencia de las escuelas de cursado regular, en las albergue, por cuestiones obvias, sí se presta el servicio de comedor, pero respecto al presupuesto para ello, Pizarro informó que cuenta con 22 mil pesos en todo el mes, «es imposible darle de comer a 15 niños con esa plata» afirmó.

Carlos Cañadas, Director de la Escuela «Fundación CERAYA» de El Retamo arrancó nuestra charla con una afirmación: «me parece que no deberíamos comenzar, porque por un pequeño descuido podemos perder todo el sacrificio del año pasado, nos están arriesgando por la ansiedad de comenzar, pero vamos a empezar con todos los cuidados y protocolos».

La escuela de El Retamo, también albergue, tiene graves problemas de infraestructura, «yo hace 8 meses que estoy solicitando que vayan a arreglar una pérdida de gas, que cuando fueron la arreglaron con poxipol, un pedazo de goma de bicicleta y alambre» manifestó Cañadas. También tiene «una pérdida de agua en un caño, que cuando estamos desalbergados pierde mucha agua, ya se florecieron las paredes de la dirección, del baño y de un dormitorio». También informó que «hay inodoros y mochilas nuevas para colocar en los baños y no los han puesto, ya informé todo, así no se puede empezar, además se llueve todo el techo de la escuela, hace falta, por lo menos, colocarle membrana líquida».

Pero manifestó que «si contamos con las reparaciones al 1 de marzo, podríamos comenzar de forma presencial». La escuela tiene 55 estudiantes y las aulas son espaciosas, por lo que «podríamos trabajar los 8 o 9 días de albergada de forma presencial, pero tienen que estar dadas todas las condiciones».

Infraestructura, bien gracias

Los problemas de infraestructura en las escuelas de Lavalle, van de leves a complejos. Lamentablemente, el gobierno perdió una oportunidad única el año pasado, cuando la recaudación comenzó a moverse hacia arriba, de arreglar escuelas. A las escuelas van seguido miembros de la dirección de Infraestructura, pero, según algunos directores consultados, solo van y miran. “Así, ha sido durante todo el año pasado y el comienzo de este, admitió una dire que viaja en colectivo todos los días, y que no sabe ahora como se las arreglará ante la cantidad de gente que viaja en los mismos.

Colectivos te la debo

el otro item importante, y del cual las autoridades educativas no dicen una sola palabra, es del transporte público. ¿De qué sirve que niñas y niños vayan a la escuela, armen una burbuja, cumplan los protocolos, y después se suben al colectivo y va lleno.

¿Cuántos días de clase a la semana?

Hay una creencia de que los y las jóvenes irán todos los días a la escuela. Pues ni por asomo. El protocolo indica que en aulas grandes de tamaños de 7×6 o 7×7 podrían entrar hasta 15 estudiantes, mientras que en las más pequeñas, solo entrarían hasta 9. ¿Qué significa esto? Que los alumnos que vayan a colegios no muy numerosos podrán hacerlo entre dos a tres días por semana en forma presencial, mientras que grados que superen la cantidad de 15 alumnos en una aula, como sucede en algunas de las zonas urbanas de Lavalle, solo irán entre una y dos veces por semana.

¿Y la merienda?

No habrá. Los docentes consultados sostuvieron que lo pondrán ellos.

¿Y el comedor?

Tampoco.

¿Y el transporte privado?

Está en veremos porque el gobierno hasta la semana pasada no quería pagar más a los privados.

¿Y el sismo?

el último sismo en Lavalle, no solo complicó la capilla, sino por lo menos más de 6 escuelas del departamento que vieron agrandarse las grietas que ya tenían en su mayoría.

¿Y las suplencias?

No habrán. ¿Cómo? Aquellos docentes que son personas de riesgo harán teletrabajo y las clases serán virtuales como el año pasado.

¿Y las misiones especiales?

Si tienen suplentes. El gobierno de Cornejo había sostenido que las mismas se debían acabar, porque terminaban siendo pura política. Sin embargo, las mantuvo al igual que este. Esos si tienen suplentes.

¿Y qué tienen que ver las gaseosas?

En principio, parece que nada. Sin embargo, en medio de tanta austeridad para la educación que ha significado una baja en el presupuesto, el gobierno realizó una licitación por 67 millones de pesos para gaseosas, agua y bebidas de soja. ¿Para las escuelas? No, para protocolo y actividades de la gobernación.

Todo un síntoma.

“La nueva normalidad o presencialidad”

Está claro, que la nueva normalidad en las escuelas y colegios de Lavalle y de Mendoza recaerá una vez más sobre las espaldas y la enorme voluntad de las y los docentes de las instituciones que solo recibieron amenazas por parte de las autoridades provinciales que cabalgaron sobre las diferencias gremiales adentro de un sindicato que hoy por aparece atomizado. También, de las familias, que han llevado una carga enorme en este tiempo de virtualidad, y que ahora creen poder volver a esa vieja normalidad.

Pero para eso falta mucho.

 

 

 

 


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