Este sábado 30 de noviembre se realizó un homenaje al periodista mendocino Sebastián Moro en el Salón de Usos Múltiples que lleva su nombre en Villa Tulumaya.

Sebastián Moro realizó su tarea periodística en diversos medios de nuestra provincia hasta 2016. Participó de la publicación prima de El Despertador, La Quinta Pata. En Radio Nacional Mendoza tenía a cargo un prolijo seguimiento de los juicios de lesa humanidad. Con el gobierno de Macri perdió su trabajo y se fue a buscar suerte, trabajo y mejores aires a Bolivia. Rápidamente se insertó en Prensa Rural, medio gráfico de la Central de Trabajadores Rurales. También hizo radio. Cuando se aproximaban las elecciones de 2019 se convirtió en colaborador y luego corresponsal de Página 12 en Bolivia. Sus crónicas anticiparon el golpe de estado de noviembre de ese año y brillaron como referencia en todo el continente.

Sebastián fue encontrado en su casa en estado de casi inconsciencia, sin poder moverse por sus medios y apenas balbuceando su nombre por un compañero de trabajo alertado por los familiares desde Mendoza de la falta de respuesta. La puerta de su casa estaba abierta. Llevado a una clínica, primero dijeron que había sufrido un ACV, luego se comprobó que tenía todo su cuerpo golpeado y había sufrido desplazamiento de pulmón, signos de haber sido torturado. Esa noche, en La Paz, se produjo los que los habitantes llamaron “una cacería de periodistas”, bandas de la ultraderecha involucrada en el golpe que asaltaba emisoras o domicilios particulares de periodistas a quienes ellos vinculaban con el gobierno de Evo Morales para golpearlos, escarmentarlos, incendiar sus elementos. Sebastián agonizó una semana y falleció el 16 de noviembre de 2019.
La familia ha seguido un arduo camino para reclamar justicia. Hay causas abiertas pero se está lejos de conocer los culpables directos. El gobierno mendocino, no sólo no ha hecho nada para reclamar, sino que, al contrario, colaboró de múltiples formas con sus victimarios.
El documental “Sebastián Moro, el caminante” de María Laura Cali, que se proyectó este sábado, documenta los momentos finales de la agresión que condujo a la muerte. Sebastián no era un ignoto en La Paz, al contrario, sus artículos lo ponían en una primera línea de enemigos para los grupos violentos.
Un homenaje
Un 30 de noviembre, su familia depositó sus cenizas al pie de árbol, que seguramente crece sediento de justicia. En conmemoración de esa fecha, con dolor, con emoción, pero también con la templanza de toda la historia de lucha para rescatar la verdad y la memoria, que Sebastián conocía tan bien, Raquel Rocchietti, su madre, Melody, su hermana y el resto de su familia llevaron la historia de Sebastián a Villa Tulumaya.

Nélida Rojas, referente de la organización social y política Tupac Amaru y del partido Frente Grande, fue la anfitriona. El salón lleva el nombre de Sebastián y tiene un mural suyo que, según dicen, se encarga de cuidarlo y bendecirlo.


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