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19 de marzo de 2026

Melones de Lavalle: del reconocimiento social al reconocimiento total

  •   Por Juan Burba
           

Productores, INTA y municipio iniciaron un proceso participativo para reconocer oficialmente la calidad del melón lavallino. Buscan proteger su reputación, valorizar el producto y fortalecer el desarrollo local.

Lavalle dio un paso importante para proteger uno de sus productos más emblemáticos: el melón. Productores, instituciones y especialistas comenzaron a trabajar en el proceso para lograr una Identificación Geográfica (IG) que permita distinguir oficialmente al melón lavallino por sus características propias.

La iniciativa surgió a partir de la inquietud de productores del departamento y se desarrolla de manera conjunta entre el INTA, la Municipalidad de Lavalle y distintos actores de la cadena productiva.

La ingeniera agrónoma Marianela Porro, especialista en procesos de valorización territorial del INTA, explicó que este tipo de sellos se otorgan a productos cuya calidad está asociada a un territorio específico: «la identificación geográfica y la denominación de origen son sellos que se le atribuyen a alimentos que tienen una calidad diferencial vinculada a un territorio específico».

En ese sentido, el objetivo del proceso es demostrar que el melón producido en Lavalle posee características particulares que lo diferencian de otros melones: «Hay que comprobar técnicamente que el melón de Lavalle es distinto a otros melones y que esa calidad diferencial está asociada a que se produce en este territorio», explicó Porro.

Un reconocimiento que ya existe en el mercado

Aunque el sello aún no exista formalmente, en el mercado ya existe una percepción clara sobre la calidad del melón lavallino: «Cuando alguien va a comprar melón suele preguntar si es de Lavalle. Eso ya muestra que el consumidor reconoce que tiene algo diferente», señaló Porro.

Según explicó, este reconocimiento social es uno de los indicios que permiten iniciar el proceso de certificación, aunque luego debe respaldarse con estudios técnicos y con la participación de los propios actores del territorio.

En términos generales, las identificaciones geográficas destacan productos cuya calidad o reputación está vinculada a su origen geográfico y se construyen mediante procesos colectivos entre productores, instituciones y comunidad.

Un proceso colectivo

Desde la Agencia de Extensión Rural del INTA Lavalle, su jefa Mariana Díaz Valentín destacó que el proceso comenzó a partir de una demanda del propio sector productivo: «Para nosotros la producción de melones es importante por la referencia que tiene en el departamento. A partir de una propuesta de los productores empezamos a trabajar en cómo sería un proceso de certificación de identificación geográfica u otro sello que le dé identidad al melón lavallino».

La especialista remarcó que el objetivo no es solo valorizar el producto, sino también impulsar una estrategia de desarrollo local: «Cuando ese producto sale al mercado muchas veces es difícil identificarlo respecto de otros melones. Incluso pueden aparecer otros que dicen ser de Lavalle y no lo son. Por eso buscamos que se pueda reconocer claramente cuál es el melón lavallino y todo lo que hay detrás de su producción».

Degustación para identificar el melón

Como parte de las primeras actividades del proceso se realizó un panel sensorial en el que participaron productores, vecinos y consumidores. En esa instancia se compararon melones de Lavalle con frutos provenientes de otras zonas de Mendoza y de otras provincias.

«El objetivo era ver si el consumidor podía identificar el melón de Lavalle frente a otros. Por eso la prueba se hace a ciegas, utilizando los sentidos como el sabor, el aroma y la vista», explicó Porro. Según detalló, estas pruebas permiten empezar a detectar cuáles son los atributos que diferencian al producto.

En esta etapa se decidió trabajar principalmente con el melón blanco tipo rocío de miel, considerado por los propios productores como el más representativo del departamento.

El territorio detrás del sabor

El proceso para obtener una identificación geográfica implica analizar múltiples factores que explican la calidad del producto. La directora de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Lavalle, Mónica Tolaba, señaló que el trabajo busca identificar qué características hacen único al melón local.

«Primero hay que encontrar esas características diferenciales del producto y después ver a qué se atribuyen: al suelo, al agua, al clima, a las prácticas culturales del productor o a la semilla». Para Tolaba, el interés de los productores muestra que existe una fuerte identidad alrededor de este cultivo. «Cuando alguien va a comprar al mercado pregunta de dónde es el melón. Y cuando es de Lavalle ya se sabe que tiene características especiales».

Un proceso que recién comienza

El camino hacia la identificación geográfica es largo y participativo. Incluye estudios técnicos, análisis sensoriales, acuerdos entre productores y la elaboración de un pliego que luego se presenta ante el Ministerio de Agricultura de la Nación.

Porro explicó que el trabajo continuará durante el año con talleres y estudios, mientras que nuevas degustaciones deberán esperar a la próxima temporada. «El proceso depende de que podamos acordar cuáles son las características del producto y demostrar el vínculo con el territorio. Si todo avanza bien, el año que viene podríamos estar presentando el pliego».

Para quienes impulsan la iniciativa, el objetivo final es claro: proteger la reputación del melón lavallino y reforzar su valor como producto emblemático del departamento. «Es un bien de los lavallinos», resumió Porro.


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