Estudiantes de 5° año del Instituto Nuestra Señora del Rosario llevaron adelante una nueva jornada de donación voluntaria de sangre junto al Centro Regional de Hemoterapia. La propuesta, que se desarrolla desde hace varios años, volvió a tener una amplia respuesta de la comunidad y alcanzó el máximo de turnos disponibles.
El Instituto Nuestra Señora del Rosario de Lavalle volvió a convertirse en sede de una jornada de donación voluntaria de sangre. La actividad fue impulsada por estudiantes de quinto año del Bachiller en Ciencias Naturales, en articulación con el Centro Regional de Hemoterapia, y tuvo como lema «Solidaridad en las venas».
El balance realizado por la docente Laura Miguez fue altamente satisfactorio. De los 48 turnos disponibles, que es el máximo que permite el sistema de inscripción del Centro Regional, se completó la totalidad, mientras que el 80% de esas inscripciones se concretaron efectivamente en donaciones.
«El balance es altamente satisfactorio, excelente», destacó Miguez. Explicó que hubo distintas razones por las que algunas personas finalmente no pudieron donar, aunque varias de ellas reprogramaron sus turnos para hacerlo posteriormente.
Una de las novedades de esta edición fue la modalidad de inscripción. «La gente este año se inscribió a través de un código QR, guiado y orientado por nuestros estudiantes», señaló la docente, quien valoró especialmente el acompañamiento que realizaron los jóvenes durante todo el proceso.
Para Miguez, la respuesta obtenida también demuestra que la iniciativa ya forma parte de la vida comunitaria de Lavalle. «Este proyecto que se desarrolla año a año, el trabajo que hacemos en equipo desde el Instituto Nuestra Señora del Rosario, es bien recibido en la comunidad, porque ya se instaló, la gente lo espera, y la respuesta es altamente satisfactoria», sostuvo.
Un proyecto que fue creciendo
La jornada de donación es el resultado de un proyecto educativo que comenzó varios años atrás y que fue incorporando nuevas acciones con el paso del tiempo.
Según explicó Miguez, inicialmente la propuesta estaba orientada a construir un banco de datos de donantes voluntarios. «Primero era una propuesta que tenía que ver con elaborar un banco de datos de donantes porque obviamente no teníamos las posibilidades de generar un banco de sangre, pero sí un banco de datos», relató.
Ese registro tenía como objetivo facilitar la búsqueda de personas dispuestas a donar frente a situaciones de emergencia o ante la necesidad de conseguir determinados donantes. La información se incorporaba con el consentimiento de las personas y el trabajo era realizado por los propios estudiantes.
«Ese banco de datos que inició en un principio luego fue sumando, se fueron complementando otras acciones», explicó la docente. Con el tiempo, el proyecto avanzó a partir del vínculo con el Centro Regional de Hemoterapia y la capacitación recibida, hasta que la escuela pudo convertirse en sede para que las personas pudieran acercarse y realizar allí la donación.
De esta manera, una propuesta que comenzó como una experiencia educativa fue transformándose en una actividad concreta de participación comunitaria.

«Año a año tiene una evolución que tiene que ver con los protagonistas de este proyecto, donde ellos ponen su impronta, sus ideas y lo van innovando, lo van reformulando», destacó Miguez.
La docente remarcó que esa participación juvenil es uno de los aspectos centrales de la experiencia. «Es un proyecto que cada vez toma más fuerza y que tiene mucho aporte del joven, del adolescente», afirmó.
Aprender para acompañar
La campaña también implica un proceso de formación para los estudiantes. Antes de la jornada, los jóvenes se acercaron al Centro Regional de Hemoterapia para recibir capacitación, conocer el procedimiento, despejar dudas y profundizar sus conocimientos.
«Ellos se capacitan. Nosotros los acercamos días previos a la colecta al Centro Regional de Hemoterapia. Allí ellos hacen una capacitación, preguntan, se nutren, estudian, aprenden y nosotros reforzamos desde el aula todos esos conocimientos y los vamos acompañando en el proceso», contó Miguez.
El proyecto se trabaja de manera interdisciplinaria desde diferentes espacios curriculares: Salud y Sociedad, Comunicación y Proyecto de Intervención Sociocomunitaria. De esta manera, los estudiantes participan tanto de la investigación y formación sobre la donación como de la planificación, organización y comunicación de la campaña.
«Somos un equipo de docentes más los estudiantes del quinto año del Bachiller en Ciencias Naturales que nos capacitamos, que aprendemos. Todos los años hay algo nuevo por aprender», explicó la docente.
Jóvenes comprometidos con la comunidad
El involucramiento de los estudiantes es uno de los aspectos que más destaca la docente. A lo largo del proyecto asumen diferentes tareas y roles, siempre acompañados por sus familias y por el equipo docente.
«Los estudiantes lo toman con mucha responsabilidad», sostuvo Miguez. Y agregó: «Lo hacen con mucha seriedad, acompañados de sus familias porque también se involucran en esto».
Para quienes acompañan el proyecto desde la institución, ese compromiso constituye uno de los principales aprendizajes de la experiencia: jóvenes que no solamente incorporan conocimientos vinculados a la salud, sino que también se involucran activamente en una necesidad concreta de su comunidad.
La experiencia de quienes donan
Entre las personas que se acercaron a participar de la jornada estuvo Gabriela, donante habitual de sangre y una de las vecinas que acompaña las campañas impulsadas desde el Instituto desde los comienzos, y que también ha donado en otras campañas realizadas en distintos lugares. «Dono generalmente cada seis meses», explicó.
Para Gabriela, la donación es un gesto sencillo, seguro y profundamente satisfactorio. «La verdad que por 15 o 20 minutos que demora el proceso, la sensación de ayudar no se compara con nada», expresó. Y agregó que, aunque se trata de una pequeña cantidad de sangre y de un breve momento del tiempo personal, el aporte puede significar mucho para otras personas: «Es mucho lo que se hace donando ese poquito de sangre de tu cuerpo y donando ese poquito de tu tiempo. La verdad que es algo muy satisfactorio».
Más posibilidades para ayudar
La propuesta también fue ampliando con los años las formas en que las personas pueden colaborar. Miguez destacó que desde este año el Instituto Nuestra Señora del Rosario pasó a formar parte de la Red Nacional de Donantes Voluntarios, luego de haber integrado hasta el año anterior la Red Provincial.
A esto se suma que desde el año pasado la propuesta incorporó la posibilidad de registrarse como donante de médula ósea, ampliando las alternativas de participación. «Además de donar sangre, puedan hacer donantes o convertirse en donantes de médula ósea», explicó la docente.

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